El velo protector del almirante Ojeda
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Entramado se conserva en espacios clave de la Armada, en particular en varias de las 17 aduanas navales
La red de complicidades tejida en torno al tráfico de combustibles al interior de la Marina surgió desde los primeros meses de la gestión del almirante secretario Rafael Ojeda, al arranque del gobierno de López Obrador. De acuerdo con nuevos reportes, dicho entramado se conserva en espacios clave de la Armada, en particular en varias de las 17 aduanas navales, que se muestran herméticas a indagatorias.
Las investigaciones consultadas por esta columna arrojan que los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, sobrinos de Ojeda Durán, mostraron operaciones sospechosas desde 2019, y ya para 2020 incurrían en compras de inmuebles, cobro de sobresueldos, elusiones fiscales y otras irregularidades, sin que la estructura administrativa de la Marina emitiera alerta alguna. La periodista Leslye Gómez ha documentado, entre otros indicios, que la esposa de Manuel Roberto pagó en 2020 al contado una cifra millonaria por un inmueble habitacional, pese a su condición de ama de casa.
A la luz de ello, ha cobrado nuevo relieve la tensión interna que acompañó la designación del actual titular de la Marina, el almirante secretario Raymundo Morales, por quien no se inclinaba Ojeda, quien en su momento propuso cuatro alternativas diferentes, encabezadas por el almirante Alfredo Hernández Suárez, al que había nombrado apenas meses antes jefe del Estado Mayor de la Marina. A su llegada, Morales Ángeles relevó a Hernández del cargo y lo colocó en ruta de retiro.
La definición del nombramiento en su favor, anunciado por la entonces presidenta electa Claudia Sheinbaum el 6 de septiembre de 2024 —prematuramente en contraste con la tradición—, habría sido sugerida por Omar García Harfuch, el personaje más cercano a Palacio en temas de seguridad.
El ahora secretario federal de Seguridad Ciudadana hizo en sus redes sociales este fin de semana un anuncio singular: la Unidad de Inteligencia Naval —bajo el mando de Ángeles Morales y la cual desarrolló las investigaciones iniciales sobre el tráfico de combustibles—, participó en la ubicación de Fernando Farías en Argentina, cuya deportación o extradición se considera inminente.
Se espera que ello agilice la detención de Miguel Ángel Solano Ruiz “Mike” o “El Sol”, considerado enlace de los hermanos Farías en los puertos de Altamira, Tampico y Guaymas, además de coordinador de otros jefes navales, y posiblemente vinculado con el asesinato de Fernando Guerrero Alcántar, que denunció ante Ojeda la existencia de la banda de huachicol.
Todo ello ha traído viento fresco al esfuerzo de llevar a Ojeda Durán a que al menos rinda declaraciones ante un juzgado. Una expectativa a la que la política parece estarle poniendo pies de plomo —lo mismo que a una limpia a fondo en la Marina—, que está funcionando como un velo protector.
APUNTES: EL UBICUO PEPE MIGUEL BEJOS
Protagonista en el mundo del golf, en tiempos del golfista Peña Nieto; dueño del campeón “Pericos”, en los del béisbolista López Obrador, y ahora —en pleno Mundial de Fútbol—, nuevo propietario del equipo Atlas (al precio extraoficial de 240 millones de dólares), al empresario José “Pepe” Miguel se le deben reconocer talentos múltiples, en especial el de incursionar en negocios con vasos comunicantes a la política. Tiene presencia en infraestructura, construcción, energía, publicidad, desarrollo inmobiliario y, recién apenas, en sistemas de seguridad. En este último caso, de la mano de otro conocido tiburón de los negocios bajo contratos gubernamentales, Jack Landsmanas, de Grupo Kosmos. Miguel Bejos construyó tramos clave del Tren Maya y, en el pasado sexenio, cuando las asociaciones público-privadas eran un término maldito, hizo carreteras bajo esa modalidad con el apoyo del polémico gobernador morenista Miguel Ángel Navarro, de Nayarit, en cuya Riviera desarrolla ahora el lujoso proyecto turístico “Costa Canuvas”.