Excelencia en educación; vital para Coahuila

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Opinión
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Estos líderes se distinguieron por una cualidad altamente significativa: fueron personas muy humanas

A nivel nacional salimos reprobados en la prueba PISA. ¿Cómo está la educación en Coahuila? Somos afortunados de contar históricamente con una buena trayectoria, la cual se ha nutrido de eminentes educadores, líderes sindicales y funcionarios comprometidos. En el gremio magisterial destacan, entre otros, Miguel López, Andrés Osuna —ellos no nacieron en este estado, pero dejaron huella entre nosotros—, Apolonio M. Avilés, Ethel Sutton, Jesús Perales Galicia, Maruca Peña, Cecilia Rodríguez, Esther Amador Páez e Irene y Ana María Cepeda, por mencionar algunos ejemplos.

En el ámbito sindical descollaron líderes como Severino Calderón, Nicéforo Rodríguez, Ramón Ortiz Villalobos y Alejandro Casas Martínez. Ellos, en las décadas de los 50, 60 y 70, lograron conquistas relevantes como la creación del Fondo de Pensiones, mejores salarios y otras prestaciones, logrando avances para sus agremiados.

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Estos líderes se distinguieron por una cualidad altamente significativa: fueron personas muy humanas. Al parecer, el último líder sindical con estas características fue el profesor Eliseo Loera Salazar, quien falleció en circunstancias trágicas. Por desgracia, los dirigentes que siguieron no han estado a la altura de sus predecesores.

Algunos de los líderes fungieron como directores de Educación en el gabinete, como fue el caso del profesor Severino Calderón, con Román Cepeda. Otro servidor público en el sector educativo con una trayectoria destacada fue el arquitecto Ismael Ramos Martínez, quien dirigió el CAPFCE por 24 años, en los que, con eficiencia, se levantaron, entre otros, centros de capacitación técnica como los CBTIS y los CETIS, además de la construcción de Campo Redondo de la UAdeC. Terminada su labor en el organismo mencionado, en 1992, como titular de la Unidad de Servicios Educativos de la SEP, se encargó de implementar el acuerdo para la modernización de la educación básica en Coahuila. Hay que mencionar el importante papel que han jugado los colegios particulares.

¿Qué hacer para tener una educación de excelencia?

1.- Mejorar las condiciones laborales y salariales de los docentes, mediante la capacitación y con bonos de desempeño, con base en los avances de sus alumnos.

2.- Que nuestros planteles cuenten el 100% con agua potable, seguridad, espacios climatizados, computadoras y mejores materiales de apoyo.

3.- Romper el vínculo con los sindicatos magisteriales, que han utilizado a las y los profesores como ejército electoral. Es tiempo de devolver a los maestros su dignidad.

Mención especial requieren los resultados del último censo con datos de 2025. La población del país creció a una tasa del 0.7 %, mientras que la de Coahuila al 1.5%, pero, ojo, el segmento de nuestros habitantes entre 0 y 19 años disminuyó del 26% al 23 %, una reducción de 100 mil jóvenes. Este dato conlleva múltiples implicaciones y obliga a las autoridades educativas del Estado a planear en consecuencia.

¿Cómo lograr esto? Partiendo de que no se puede esperar mucho de la Federación, se requiere constituir un fondo estatal para financiar estas acciones. Se tiene un antecedente: el Fondo para el Fomento de la Ciencia y la Tecnología del estado de Coahuila, el Foncyt, constituido en el sexenio del gobernador Enrique Martínez, que suplió al fideicomiso liquidado por AMLO.

Así como somos el primer lugar nacional en seguridad, también podemos serlo en educación. De lograrse esto, el gobernador Manolo Jiménez habrá dado un paso trascendental para asegurar el desarrollo integral de Coahuila. La excelencia educativa no es un lujo ni una moda; es, en las condiciones actuales, una prioridad. Basta con ver el ejemplo de los países asiáticos.

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