Falta público para tan “Bella Durmiente”
Plácido DETONA El espectáculo que ofrecieron el BdM y la OSUANL, más director y músicos invitados, fue digno de los mejores escenarios del continente americano, pero tantas butacas vacías nos hablan de que se está quedando corto el mecenazgo de quienes hacen posible este rasgo cultural que rasga las realidades de una comarca todavía cercana a la maldición de Vasconcelos
¿Les platico? ¡Arre!
La frase popular atribuida a José Vasconcelos es: «Donde termina el guisado y empieza la carne asada, comienza la barbarie», suele mencionarse en debates sobre la identidad cultural entre el norte y el centro/sur de México.
Proviene de su ensayo “La tormenta” (1936), el segundo volumen de sus memorias.
Con esta expresión, Vasconcelos criticaba lo que percibía como una falta de tradición cultural y sofisticación gastronómica en el norte del país en comparación con el centro y sur mesoamericano.
Fue el primer Secretario de Educación Pública de México, del 12 de octubre de 1921 al 2 de julio de 1924, durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón.
Este gran hombre hace ver como un pigmeo al actual titular de la SEP, Mario Delgado y como liliputense a Delfina Delgado Álvarez, una de sus antecesoras en ese cargo federal y actualmente gobernadora del Estado de México.
En los años de Vasconcelos, los filántropos eran tan anónimos que sus nombres aún no terminan de ser identificados después de más de un siglo.
Qué diferencia a los actuales mecenas de la cultura, que no dejan pasar la oportunidad de que sus nombres o los de sus empresas aparezcan en los folletos de mano.
Vasconcelos fue un político que engrandeció la educación pública, degradada hoy en día por quienes fingen -pues no fungen- en los ámbitos de esa actividad a nivel federal, estatal y municipal.
Anoche, con una hermosa Luna anaranjada brillando en el cielo, el Teatro de la Ciudad de Monterrey debería de haber estado lleno hasta las banderas.
Pero no fue así, porque el costo de las entradas dificultó la cosa. Entonces, muchos se habrán de conformar con las crónicas de la fastuosa escenificación que lograron el Ballet de Monterrey y los músicos de la OSUANL, más el director y otros brillantes ejecutantes invitados.
Los Bentley, los Rolls y los Mercedes que esperaban junto a sus choferes a los patrones que fueron a la Gala del jueves, no vinieron a la función de estreno de “La Bella Durmiente”; solamente aparecieron los “humildes” Audis, Teslas y otros chinos de tal rango.
También vinieron los que ahorraron un mes para comprar entradas en gayola y disfrutar la música y ejecución dancística de este ballet, considerado como uno de los más representados del mundo.
Entonces, quedamos en que al morir Vasconcelos murió también la prosapia de la política mexicana. El devenir de los decadentes días actuales del gobierno, nos lo recuerda con toda su crudeza, como la carne sin guisar que comemos los bárbaros del norte.
Vamos al ballet...
En una carta a Tchaikovsky fechada el 13 Mayo de 1888, lvan Vsevolozhsky escribió:
”He pensado acerca de escribir un libreto basado en la historia de Perrault ´La Bella Durmiente del Bosque´, quiero hacer la puesta en escena, en el estilo de Luis XIV.
Aquí uno puede dar rienda suelta a la imaginación y crear melodías con el espíritu de Lully, Bach, Rameau y tantos.
Si la idea te atrae, ¿por qué no te haces cargo de la composición musical?”
”La Bella Durmiente” significó el punto más encumbrado del ballet en la segunda mitad del siglo XIX y lo más alto en la distinguida carrera del coreógrafo Marius Petipa.
Durante los muchos años que Petipa empleó la música de Cesare Pugni y Leon Minkus, quienes fueron los compositores oficiales del Ballet Imperial, él cuidadosamente mantuvo lejana la experiencia en la musicalización del ballet.
Cuando conoció a Tchaikovsky, rápidamente apreció las importantes implicaciones del proyecto de “La Bella Durmiente” y mientras ellos discutían respecto a la coreografía, Petipa pensaba en las imágenes en las cuales los fundamentos de la música y la danza fueran emergiendo de manera indisoluble.
El ballet fue creado bajo los principios del desarrollo sinfónico de la acción:
Cada uno de sus actos, como los movimientos de una sinfonía, fue encerrado en una forma y pudo ser apreciado en su verdadero valor en relación a los otros actos.
Sólo se podía apreciar el mensaje dominante del ballet; el triunfo del amor y la bondad, sobre lo malo y diabólico.
Por su parte Tchaikovsky valoró a Petipa como socio, tan conciente que el desarrollo de la dramaturgia del ballet siguió sus propias reglas y principios:
Así, de manera tan confiada aceptó la experiencia del venerable coreógrafo.
Como resultado, la forma de “La Bella Durmiente” llegó a ser más cercana a una sinfonía que a un drama.
El clímax del argumento estuvo subordinado a la lógica y la dinámica de la música.
Cada acto tiene su propio epicentro en un clímax musical, que no necesariamente coincide con el clímax del argumento.
En el prólogo, el adagio y las variaciones de las hadas trayendo regalos a la recién nacida Aurora, constituyen el punto más alto de la elaboración sinfónica del tema.
El clímax del primer acto es representado por el adagio de Aurora con los cuatro príncipes.
En el segundo acto se observa la danza de las hadas en el bosque, que tiene su propio punto focal en el adagio del príncipe Désiré y Aurora.
En el tercer acto, el clímax es representado por el gran pas de deux de los protagonistas.
Es precisamente la compleja coincidencia del clímax, tanto de la música como de la danza, lo que hacen que “La Bella Durmiente” sea una creación artística en grado superlativo.
Hasta aquí mis reflexiones sobre la presentación de esta obra maestra, por el Ballet de Monterrey, que dirige el cubano, Yosvani Ramos.
Me tocó verla un día después de la Gala, este viernes 25 de septiembre, ante un Teatro de la Ciudad que lució “durmiente” en cuanto al aforo. Como que hizo falta, una de dos: O bajar los precios o subirle a la promoción y difusión de tan destacado espectáculo.
Creo que la organización del BdeM podría aprovechar de mejor manera los afanes de mecenazgo de muchos empresarios que bien podrían comprar paquetes de boletos y ofrecerlos subsidiados en escuelas e instituciones públicas y privadas, para quitarle ese “aroma elitista” que se relaciona indefectiblemente con el ballet regio.
Me gustó ver a caras conocidas en el cuerpo de la orquesta sinfónica de la UANL, que dirigió en esta ocasión como invitado, el maestro Rodrigo Macías.
Soy aficionado diletante del ballet, por lo cual esperaré con entusiasmo las crónicas de expertos de la talla de Gretchen Backhoff, Ricardo Marcos, Gabriel Rangel y un crítico especializado de la CDMX a quien invité a la función final de esta temporada, mañana domingo a las 5 de la tarde.
En el material gráfico que acompaña a este artículo, los detonautas podrán conocer al detalle quienes integran esta compañía, que le da nombre a la cultura en estas bárbaras comarcas del norte.
Destaco la importancia que representa para el BdeM, el libro “Forjando un sueño”, escrito por Gretchen, consejera fundadora de esta organización, que preside Yolanda Garza Santos.
Cajón Desastre:
- Mañana, cambio completo de programa, sin faltar el Incomparable Iván y toda su Compañía, más la Irreverente de mi Gaby.