Fortalecimiento fiscal de estados y municipios
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Se requiere un sistema de fiscalización que sepa distinguir entre las capacidades administrativas de un ayuntamiento grande y las de uno pequeño, sin que ello signifique menor exigencia en la rendición de cuentas
Es importante destacar que la fiscalización del gasto federalizado es fundamental para apoyar el esfuerzo que los estados y municipios realizan para optimizar el manejo de las participaciones que reciben, como parte de ceder facultades al Gobierno Federal.
Dadas las condiciones de pobreza y rezago del estado, se recibían recursos adicionales a las participaciones del Gobierno Federal gracias al apoyo del Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (INDETEC), cuando Toño Zarzosa Escobedo era su titular. Ello nos permitió modernizar y avanzar fundamentalmente en el fortalecimiento de los ayuntamientos más pobres de algunos estados.
Oaxaca es un estado diferente, dada su compleja orografía y el rezago de sus 570 municipios. Debido a que la gran mayoría de ellos se rige por Sistemas Normativos Internos (usos y costumbres), el periodo en el cargo suele ser más breve y, generalmente, los presidentes municipales o encargados del municipio no reciben ningún salario, más que el apoyo de sus colegas del pueblo. Por cierto, quiero reconocer a quien, en ese entonces, fue un gran promotor de esto, Gustavo Esteva.
Esta realidad municipal tan diversa es justamente lo que la hace más compleja. Por ello se requiere un sistema de fiscalización que sepa distinguir entre las capacidades administrativas de un ayuntamiento grande y las de uno pequeño, sin que ello signifique menor exigencia en la rendición de cuentas. Fortalecer a los municipios no es sólo transferirles más recursos, sino acompañarlos con capacitación, asesoría técnica y mecanismos de control interno que les permitan ejercer el gasto con eficiencia y transparencia, particularmente en aquellas regiones donde la estructura gubernamental es más precaria.
Somos un país federal, de los pocos que hay en América Latina; México es quizás, después de Brasil, el de mayor relevancia. Por ello, su importancia es todavía mayor, porque una parte sustantiva de la operación gubernamental depende de recursos federales transferidos mediante participaciones y aportaciones, convenios, subsidios y otros instrumentos de coordinación hacendaria.
Recientemente tuve la oportunidad de impartir una conferencia con la idea de reforzar el papel de los estados y municipios en este país y abordar el desafío que tenemos para fortalecer nuestro federalismo fiscal para que realmente opere como tal. La fiscalización no debe entenderse únicamente como una auditoría posterior, sino como una lógica permanente de gestión pública y de previsión.
La fiscalización social, la que hacen los pueblos y los ciudadanos, es muy relevante. Recuerdo que, en nuestros primeros días de gobierno en Oaxaca, recorríamos las comunidades con cursos de capacitación, no sólo para los presidentes municipales, sino también para regidores y administradores, de tal forma que los ciudadanos siempre estaban tomados en cuenta.
En los pueblos más pequeños del sureste es común que existan actividades de formación, tanto para regidores como para las autoridades municipales, lo que permite un uso más consciente y responsable de los recursos que reciben.
Lo anterior es solamente para subrayar la importancia que tiene para el desarrollo de los estados la gestión municipal. Dada su diversidad, es necesario reconsiderar el fortalecimiento de las organizaciones de presidentes municipales, las cuales tendrían que volver a operar con mayor eficacia y mayor apoyo, particularmente en los estados de menor nivel de desarrollo. En el pasado hubo excelentes organizaciones de este tipo.