Goebbels, Hitler y sus ahijados
La religión no influye en los perversos, como es el caso de Netanyahu
De repente me atacó la duda: ¿cuál era la religión de Goebbels y la de Hitler? Sólo por curioso, pues los filósofos que apoyaron al nazismo eran, en su mayoría, luteranos. Ambos asesinos eran católicos. ¿Significa algo especial? No, pero me interesa, por lo que anotaré. ¿Y la de Netanyahu? Judía. ¿Y la del “carnicero de Bosnia”, Ratko Mladić? Católico ortodoxo. Parece que la religión no influyó en estos genocidas, ya que uno pensaría que pertenecer a una comunidad de creyentes y a un sistema ético declarado los haría mejores.
Acaba de morir en la cárcel de la ONU, en La Haya, Ratko Mladić. Se demostró que coordinó y dirigió despiadadamente la masacre de Srebrenica de 1995, en la que fueron asesinados al menos 7 mil 500 niños y hombres musulmanes; un crimen por el que fue condenado por genocidio y delitos de lesa humanidad. De nuevo, ¿la religión importa? Puede que sí, puede que no.
Los soldados serbios gozaban matando: reían cuando atinaban a un paseante, una clínica, una escuela, un niño que iba a la panadería. El asesino celebraba chocando manos porque había hecho blanco a 400 metros. Mladić no se escondió a pesar de que fue acusado formalmente; se movía libremente por Belgrado, capital serbia. Cuando el expresidente yugoslavo Slobodan Milošević fue arrestado, se atrapó a Mladić. Todavía estando en la cárcel, muchos serbios lo aclaman. ¿Se da cuenta de que los cristianos son los asesinos de los musulmanes?
Uno de los grandes literatos españoles, Juan Goytisolo, extraordinario lingüista (francés, inglés, latín, turco, árabe clásico y árabe marroquí), fue de los pocos europeos que tomó el partido de los muertos, los torturados, las violadas (se calcula que abusaron sexualmente de 7 mil mujeres, desde niñas de 4 años hasta madres y abuelas de 60). Goytisolo, homosexual, ateo y marxista, fue condecorado por la UNESCO, creó la categoría Cultura Inmaterial para reconocer, por ejemplo, los cuentos orales que los ancianos contaban ante un público casual en Marraquech, donde vivió.
Goytisolo tuvo el valor de ir a Bosnia en el momento mismo de la guerra de “limpieza étnica”, de los cristianos armados contra musulmanes desarmados. Uno de sus relatos más tristes es el de la destrucción planeada de la Biblioteca de Sarajevo. Ahí estaba: cayeron bombas cerca.
Esta biblioteca es mundialmente conocida por sus obras antiguas: manuscritos en árabe, hebreo, sefardí, español antiguo, textos griegos y latinos desde el siglo cuarto. La bombardearon bajo la dirigencia de Mladić. No quedó nada. Así que los serbios, gracias a su odio patológico, siendo occidentales y cristianos, acabaron un centro cultural nada más por “limpieza étnica”.
Regreso al inicio: la religión no influye en los perversos, como es el caso de Netanyahu. Goytisolo era profunda y orgullosamente ateo y, sin embargo, rescató mucho de la cultura religiosa de los pueblos que eran victimados sólo por ser diferentes. Un judío dijo recientemente que matar niños palestinos era una necesidad porque cuando crecieran serían enemigos de Israel. Mladić no es un fenómeno aislado; los israelíes lo han superado con creces.
Cito a Goytisolo: “Al cabo de un tiempo, lo que estaba ocurriendo en Bosnia ya no importaba, pasó a formar parte de la rutina, carecía de contenido informativo. Es como hablar de la corrupción en nuestros países, en México, en España” (“Tradición y Disidencia”).
Para Benjamín Netanyahu, el genocidio es su método político para la reelección o prolongación de mandato, por estar en guerra; lo ha logrado Zelenski, payaso de Ucrania, cercano a Milei, frente a Putin, asesino bestial. Donald Trump no es inocente de esa limpieza de sangre tan brutal. El presidente estadounidense estrenó la inteligencia artificial atinando una bomba sobre una escuela de niñas en Irán que mató a 132 y a 48 adultos (padres y profesoras).
Hablando de moral, de religión y de racismo, traigo al papel un dato que ya he citado. El virrey-arzobispo de México, Santiago Vizarrón, pidió al capitán del presidio de San Buenaventura, Coahuila, Miguel de la Garza Falcón: “Ha de exterminar a los gentiles de su interior si no quieren reducirse al Evangelio” (gentiles: indios). El capitán no obedeció; estableció una alianza con ellos porque su mano de obra hacía falta a lo largo del río Nadadores.