Hablemos de Dios 128

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Opinión
/ 16 junio 2023
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Los hermanos llamados Testigos de Jehová seguido tocan mi puerta. Están reactivados luego de la pandemia letal. Pero, en la maldita pandemia, hasta ellos tuvieron miedo. No obstante que ellos dicen eso (pero no lo apostaron, fueron cobardes); Dios es vida, Dios te salva “N” veces de la muerte, Dios te habla, Dios te dice, en fin. Ellos tuvieron miedo, harto miedo y no, así no son hijos de Dios altísimo.

Yo, con buen talante siempre los recibo y escucho su predicación de la buena nueva de Jesucristo y las bendiciones que Dios va a derramar sobre la humanidad tan pronto se instale su Reino entre nosotros. La última vez, recibí una carta con un folleto que siempre adjuntan como parte de su trabajo. La carta textualmente dice: “...el reino de Dios fue el mensaje principal que Jesús enseñó y muy pronto se cumplirá aquí en la tierra”. Lo anterior en base usted lo sabe, a Mateo 24:14.

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Y caray, cada vez me convenzo más de que dicho Reino no sólo es necesario, sino urgente que ya se establezca entre nosotros. El mundo se derrumba (siempre ha estado a punto del colapso y en algunas partes del mundo, ya todo son despojos como en Ucrania, Rusia, Siria, Venezuela, Nicaragua, la franja de Gaza, Israel y claro, México de AMLO) ante nuestros ojos y no podemos cambiar el estado de cosas.

¿Es conformismo? No, es la realidad. El mejor sistema de gobierno sigo creyendo, es la democracia. Aunque en su nombre, se cometen toda serie de crímenes. Máxime en este lado del mundo, donde la democracia mexicana siempre se ha visto como juvenil, sino es que de plano, infantil. Una democracia por siempre bisoña. Ahora más, por cierto, debido a la ignorancia y estupidez que han puesto en práctica las redes sociales e Internet, como sistema. “Benditas redes sociales” espetó el tirano de Andrés Manuel López Obrador.

País de chocolate lo he repetido hasta el hartazgo desde hace lustros a la fecha, este México nuestro. Estado de Coahuila siempre en el filo de la navaja. Somos mala copia del esquema nacional. No vamos a ningún lado por un solo motivo: no hay metas de largo plazo, sólo ocurrencias, gracejadas, chascarrillos, estupideces. ¿Nos merecemos lo anterior? Sí. Absolutamente sí. Un país que hace de los “memes” y la pérdida de tiempo en las redes sociales su principal vocación y ocupación, no merece más. No aspira a más. Y los candidatos a la Presidencia de la República han cumplido con ello, al menos todos los del establo de AMLO.

Son candidatos tal vez nacidos de un “meme” madre. Y la “histórica elección” devino en vacilada y estupideces. La “elección más importante de la historia de México” devino en propuestas y vida pública ya harta de lo mismo: regalar dinero a los jodidos que viven en el sur y explotar al norte opulento.

En su momento, un candidato a la Presidencia de México puso en el tepate de la discusión cortar las mano al ratero... fue el “independiente” (lo que eso signifique) Jaime Rodríguez, de Nuevo León, quien terminó ahíto de enfermedades y en el penal de Monterrey. De ocurrencias en ocurrencias, “El Bronco” aprendió rápido de AMLO que no hacen falta estudios, mente ágil y brillante, sino tonterías y simplezas emparentadas con los castigos de hoy, en cualquier estado islámico.

Esquina-bajan

¿Este es el tipo de país y los candidatos que merecemos? Sí. Fue un mal chiste antes de apuntarse a la contienda electoral, ahora el chiste devino en fiasco sin pudor ni rubor: como candidatos ya todos se apuntaron: Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal, Manuel Velasco, Gerardo Fernández Noroña... en fin, todos un fiasco. ¿Lo notó? Todos ellos se burlan de las instituciones. Y las instituciones y el estado de legalidad en México es una vacilada y nadie, nadie dice nada. Nadie dijo nada de ello, porque en México ya nadie piensa, sólo se hacen “memes”.

El país no va a cambiar con la llegada de un nuevo Rey al trono: Andrés Manuel López Obrador aún todo tiene todo bajo su mano. Sus intenciones no son buenas. Su bondad devino en venganza. Se convirtió en un mesías. No la solución con una vara o báculo mágico, como Moisés, pues. Él lo trocó en su púlpito mañanero. Pero lo bien cierto es lo siguiente que sigue arañando el corazón y las tripas: siete de cada diez mexicanos pobres, morirán pobres. En contra parte es lo siguiente: los que nacen ricos, se quedan ricos o se hacen más ricos. Las anteriores líneas casi textuales, son el resultado del análisis del Centro de Estudios Espinosa Yglesias quien seguido presenta sus resultados de estudios dilatados.

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“La posición social se transmite de padres a hijos con una frecuencia importante entre quienes se encuentran tanto en la base como en la parte más alta de la pirámide socioeconómica”, dice el estudio. Es decir, hay ciudadanos mexicanos de primera, segunda, tercera y hasta cuarta categoría y así va a seguir por siempre, por más “ganas” que le echen (lo que eso signifique) a la vida. En la actualidad usted lo sabe, señor lector, más de 55 millones de personas lo que representa poco más del 45% de la población de México, viven en situación de pobreza de algún tipo. Este es el mundo y México real.

Letras minúsculas

El Reino de Dios, pues, vaya que se está tardando en llegar...

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Nació en Saltillo, Coahuila, el 1 de marzo de 1965. Periodista y poeta. Escribe la columna Contraesquina

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