La gente ocupada: el circo del ‘no tengo tiempo’

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Opinión
/ 22 enero 2026

La verdad es que, hoy en día, ocupado no es productivo, es distraído. La mayoría de la gente no está ocupada. Está mal organizada, mal enfocada y emocionalmente dispersa

Si hoy en día le preguntas a alguien cómo está, no te va a decir “bien”.

Te va a decir: “Uff, ocupadísimo”. “Hasta la madre”. “No paro”. “No me alcanza el día”.

Y lo dicen con orgullo, como si estar agotado, disperso y hecho un cagadero fuera sinónimo de éxito.

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La gente ya no quiere vivir bien. Quiere verse ocupada. Porque estar ocupado vende.

Suena importante. Suena adulto. Suena a que “andas en chinga”. Aunque en realidad no estés avanzando ni madres.

La verdad es que, hoy en día, ocupado no es productivo, es distraído. La mayoría de la gente no está ocupada. Está mal organizada, mal enfocada y emocionalmente dispersa. Confunden: Responder mensajes con trabajar. Estar en juntas con avanzar. Contestar correos con producir. Llenar la agenda con tener propósito. Se la pasan corriendo... pero en círculos. Como hámster con ansiedad y café.

El “no tengo tiempo” es la mentira más aceptada del mundo. “No tengo tiempo” casi nunca significa eso. Significa: No es prioridad. Me da hueva. Me da miedo. No quiero enfrentar eso. Prefiero distraerme. Pero decir “no quiero” te deja mal parado. Decir “no tengo tiempo” te hace parecer responsable. Es la coartada perfecta del adulto moderno.

Curiosamente, tiempo para el celular siempre hay. Tiempo para series pendejas siempre aparece. Tiempo para chismes, drama y paja mental sobra. Pero tiempo para: pensar, decidir, cambiar, entrenar, aprender, mejorar, Ah no... ahí sí el reloj se pone mamón. La agenda llena y la vida vacía. Hay gente con la agenda hasta el culo... y la vida hueca.

No tienen claridad, pero tienen citas; no tienen rumbo, pero tienen pendientes.

No tienen paz, pero tienen recordatorios. Se sienten importantes porque siempre llegan tarde, siempre cancelan, siempre andan “a mil”. Eso no es éxito. Eso es desorden con ego.

El multitasking, un invento moderno. Para mí es hacer todo mal al mismo tiempo. “Yo hago varias cosas a la vez”. No, cabrón. Haces varias cosas a medias. Pero eso sí, te sientes muy chingón porque “andas en todo”.

Buscamos tener ocupación como anestesia. Porque estar ocupado también sirve para no pensar. Para no sentir. Para no decidir. Mientras estás “en chinga”, no tienes que preguntarte: ¿Esto que hago me gusta? ¿Esto me lleva a algún lado? ¿Esta vida la elegí yo o me dejé arrastrar?

La ocupación constante es una fuga. Un ruido bonito para no escuchar el vacío.

Y aquí entra el doble sentido del cansancio. La mayoría no está cansada por trabajar duro. Está cansada por trabajar sin sentido. El cansancio que pesa no es físico; es mental, es emocional, es levantarte todos los días sin ganas, pero con pendientes.

Moverte mucho sin saber para qué. Llegar a la noche agotado y sentir que no avanzaste nada. Eso desgasta más que cualquier jornada pesada.

Pero vivimos en la trampa social del “estar ocupado”. Y lo peor de todo esto, es que la sociedad lo premia. Si dices que estás tranquilo, te ven raro. Si dices que tienes tiempo, creen que no haces nada. Si dices que descansas, te juzgan. Aquí el aplauso es para el que anda roto, estresado y rebasado. Como si vivir hecho mierda fuera símbolo de compromiso.

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No se trata de hacer más. Se trata de hacer lo que importa. No necesitas más horas.

Necesitas más claridad. El tiempo no se encuentra: se decide. Cada vez que dices “no tengo tiempo”, pregúntate con huevos: ¿O no es prioridad? ¿O me da miedo hacerlo bien? ¿O me obligaría a cambiar algo?

Cuando eliges mejor, el tiempo aparece. Cuando enfocas, el ruido baja. Cuando decides, el cansancio se vuelve distinto: se vuelve digno. Como el martillo de Thor.

No vivas ocupado para no pensar. Vive consciente para no desperdiciar.

Porque al final, lo más triste no es no tener tiempo... es gastarlo todo sin haber vivido de verdad. Pero al fin y al cabo, esta es solamente mi siempre y nunca jamás humilde opinión. Y usted... ¿Qué opina?

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Oriundo de Matamoros, Tamaulipas, México, estudió la carrera de Licenciatura en Comercio Exterior, pero debido a su gran pasión e interés por la cocina, decide estudiar posteriormente la carrera de Profesional Gastronómico, la cual ejerce actualmente. Se ha desarrollado como Chef de distintos restaurantes. Es miembro de distintas organizaciones gastronómicas como: La Sociedad Mexicana de Gastronomía, Embajadores Gourmet sede México, así como además de estar certificado ante la WACS (World Association of Chefs Societies/ Asociación Mundial deSociedades de Cocineros) de París, Francia. Y Master Pizzaiolo ante la AVPN (The True Neapolitan Pizza Association (Associazione Verace Pizza napoletana,AVPN). Actualmente, se dedica a impartir cursos, talleres, masterclass y conferencias, así como brindar servicios de asesoría y consultoría gastronómica a distintas empresas y restaurantes.

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