Este trozo del desierto coahuilense tuvo alguna vez más de 400 trabajadores mineros, hoy sólo quedan ruinas y el sueño de haberlo querido convertir en destino turístico.
Mientras familiares acompañaron a Gilberto Ríos Salazar en su último adiós, un avión de la FGR lleva a CDMX otros restos biológicos para continuar con su identificación
Autoridades, representantes sindicales, educativos y ciudadanos realizaron una ceremonia en el Monumento al Minero para recordar a los trabajadores del sector y plantear la necesidad de ampliar las fuentes de empleo