La tarjeta de puntos del SAT. Pérdidas fiscales: más plazo, menos uso cada año

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Opinión
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Seguramente usted trae en la cartera la tarjeta de puntos del súper. Ahora imagine que un día llega a pagar y le dicen: “A partir de hoy, su monedero sólo podrá utilizarse para pagar la mitad de la cuenta. El saldo ya no vence en diez años, ahora vence en veinte. No olvide guardar todos sus tickets, porque en cualquier momento se los podemos pedir”.

¿Suena absurdo? Palabras más, palabras menos, eso propone el Paquete Económico 2027 para las pérdidas fiscales.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-sat-puso-letrero-de-rebajas-hasta-100-de-descuento-en-multas-y-recargos-CB23229038

Cuando una empresa tiene un mal año y pierde, esa pérdida fiscal se guarda. Se agrega al saldo del monedero para disminuir las utilidades de los años siguientes. Actualmente puede utilizarse durante los diez ejercicios posteriores hasta agotarla.

La iniciativa cambia las reglas del súper. Para personas morales con ingresos superiores a 50 millones de pesos, con utilidad fiscal y al menos cinco años de inscritas en el RFC, la pérdida sólo podría cubrir hasta la mitad de esa utilidad cada año. La otra mitad pagaría ISR. A cambio, el saldo del monedero tendría una vida de veinte años, incluidas las pérdidas pendientes de aplicar generadas antes de 2027.

Veamos un ejemplo. Una empresa tiene 10 millones de pesos de utilidad fiscal y 30 millones de pérdidas pendientes. Con las reglas actuales podría aplicar 10 millones y no pagar ISR. Con la propuesta sólo podría disminuir 5 millones y pagaría impuesto sobre los otros 5: un millón y medio de pesos. Antes la pérdida podía agotarse en tres años, ahora tomaría seis. No se confunda: un mayor plazo no significa mayor beneficio. El impuesto lo terminará pagando antes.

¿Recuerda el tope a las deducciones del que le hablé en la columna anterior? Junto con este límite a las pérdidas, también se va a sentir en los pagos provisionales. Cada mes, su empresa paga ISR a cuenta del impuesto anual utilizando un coeficiente de utilidad calculado, en términos generales, con información del ejercicio anterior. Es, digamos, el historial de compras con el que el súper calcula cuánto cobrarle en cada visita.

El problema es que ese historial se construyó con las reglas anteriores. Con el cambio de reglas se requiere ajustar los pagos provisionales de 2027, ya que de no hacerlo buena parte del efecto aparecería hasta la declaración anual de marzo de 2028. En pocas palabras, el efecto de la reforma lo va a empezar a desembolsar desde enero de 2027.

La propuesta obliga a las empresas sujetas al límite de deducciones a modificar su coeficiente multiplicándolo por 1.0658 si sus deducciones no rebasan el 96.67% de sus ingresos, o por 2.6162 si lo superan. En este último caso, un coeficiente de 0.04 se convertiría en 0.1046. Además, en cada pago mensual las pérdidas sólo podrían disminuirse hasta por la mitad de la utilidad fiscal del pago provisional.

Menos flujo para su empresa y más recaudación para el SAT desde el primer mes.

Traducido al súper: Hacienda no esperará al cierre del año para cobrarle la diferencia. Se la cobraría desde enero, en cada visita, por si acaso.

Y luego están los tickets.

La contabilidad, por regla general, se conserva cinco años. Pero con las pérdidas fiscales existe un detalle importante: cuando el SAT revisa un ejercicio en el que usted disminuyó una pérdida, puede exigir la documentación que acredite su origen, sin importar en qué año se haya generado. Es la cajera pidiéndole el ticket original de la compra con la que ganó esos puntos.

Aquí es donde veinte años empiezan a sentirse como una eternidad.

Una pérdida generada en 2026 que continúe aplicándose muchos años después obliga a pensar no sólo en conservar pólizas, facturas, contratos, estados de cuenta y papeles de trabajo, sino en algo menos evidente: su sistema contable. Recuerde que es parte de su contabilidad. ¿Podrá abrirse dentro de veinte años? ¿Seguirán funcionando los respaldos? ¿Alguien sabrá dónde están? ¿La contraseña?

https://vanguardia.com.mx/opinion/resico-al-7-saque-la-calculadora-antes-de-festejar-no-es-una-rebaja-es-renunciar-a-acreditar-DH23538874

Estimado lector, todo esto sigue siendo una iniciativa y todavía puede cambiar. Pero si su empresa trae pérdidas fiscales acumuladas, vale la pena sentarse con su contador antes de que termine el año y recalcular el flujo de efectivo de 2027 bajo este escenario.

Y de una vez revise cómo guarda sus tickets. Porque el monedero podría durar veinte años, pero si no puede demostrar de dónde salió el saldo, esos puntos pueden terminar valiendo muy poco.

huorsa@ortizgarza.com.mx

X: @huorsa

Substack: Historias de impuestos bien contadas

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Columnista de VANGUARDIA, comediante fiscal por vocación no diagnosticada. Dicen que los contadores nacemos sabiendo sumar... pero Hugo René también nació sabiendo restarle drama al SAT. Es licenciado en Contaduría Pública y Finanzas por el Tec de Monterrey, lo que básicamente significa que aprendió a sufrir con estilo y corbata. Tiene dos maestrías: una en Impuestos (porque a alguien tenía que gustarle eso) y otra en Derecho Internacional, por si alguna vez hay que explicarle al SAT que el tequila no se exporta con IVA incluido.

Empezó su carrera en California, donde trabajaba en una empresa de arroz... porque uno tiene que saber de granos antes de hablar de deducciones. Luego se fue metiendo al mundo de la contaduría, ese hermoso universo donde la emoción más fuerte es cuadrar el balance a la primera. Y cuando pensó que ya nada podía sorprenderlo, ¡lo invitaron al mismísimo SAT! Así es: fue asesor de la jefa del SAT y también trabajó en Planeación, es decir, ayudó a diseñar el mapa del infierno... pero con Excel.

Hoy es socio director en la firma Ortiz Garza y Asociados, donde lidera proyectos fiscales y se dedica a hacerle la vida más fácil a los que le temen al buzón tributario más que a su ex.

Además de contar números, también cuenta historias: fue conductor de “Frecuencia Fiscal” durante 14 años, donde explicaba impuestos como si fueran recetas de cocina (”agarre su CFDI, métalo a la licuadora fiscal y espolvoree deducciones”). Hoy conduce el pódcast “Entre Contadores”, donde se hablan de temas serios... pero con risas entre líneas y anécdotas que harían llorar a un auditor.

También ha sido catedrático, presidente de comisiones, columnista en El Financiero y miembro activo del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Es decir, Hugo René no solo conoce la ley, también sabe aplicarla sin que a uno le den ganas de esconderse en las Islas Caimán.

Si alguna vez pensaste que los impuestos eran cosa seria... es porque no has leído una columna de Hugo René. Prepárate para entender tus finanzas como si te las explicara tu compadre chistoso... pero con cédula profesional.

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