Las 8:40 de Dickens, cuando el tiempo se detuvo

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

Hay espacios donde el tiempo escarcha la atmósfera. Algunos, atrapados en el ambiente, intentan alcanzar la luz del presente y modernizan lo menos esencial, sin romper con el pasado

Hay lugares que parecen detenidos en el tiempo. Sitios por donde no han pasado los años y se acumulan en ellos los recuerdos; se congelan épocas idas, y pareciera que los espíritus de aquellos que caminaron por sus pasillos e hicieron su vida en las largas habitaciones vagan por ahí.

Espacios en los cuales los pasamanos de las escaleras aparecen desgastados. Al ingresar a los pisos superiores, nos trasladamos a mundos vividos mucho tiempo antes: una misma fría frescura, los mismos aromas flotando por los aires, donde se acumula la nostalgia y una suerte de melancolía.

https://vanguardia.com.mx/opinion/arte-espacio-de-creacion-para-la-imaginacion-IB23338374

Hay un pasaje en la literatura que congela una hora y un minuto: las 8:40. Es en la novela de Charles Dickens, “Grandes Esperanzas”, donde su protagonista, Miss Havisham, conservará para siempre el momento en que recibe la carta de su prometido en la cual cancela su matrimonio con ella.

Miss Havisham se negará desde entonces a portar otro vestido que no sea el de la novia que estaba lista para usar y a mantener los relojes de sus habitaciones suspendidos en esa hora terrible en que lee la carta fatal: 8:40.

Describe Pip, el niño que irá muchos años después a visitarla para entretenerla con sus lecturas: “Crucé el rellano de la escalera y entré en la habitación que ella me indicó. Desde esa habitación también la luz del día estaba completamente excluida y tenía un olor a aire viciado que resultaba opresivo”. Es el humo de la chimenea “el aire más frío que el aire más limpio, como nuestra propia niebla del pantano”.

Presentes en tan extraña atmósfera, hay “ramas invernales de velas en la alta repisa de la chimenea que iluminaban tenuemente la cámara (...) o perturbaban tenuemente su oscuridad”.

Todo parecía desmoronarse, pero Pip se detiene:

“El objeto más prominente era una mesa con un largo mantel extendido sobre ella, como si se hubiera estado preparando un banquete cuando la casa y los relojes se detuvieron por completo. Un centro de mesa o pieza central de algún tipo estaba en medio de este mantel; estaba tan cubierto de telarañas que su forma era completamente indistinguible. Y, mientras contemplaba la extensión amarilla de la que recordaba que parecía crecer, como un hongo negro, vi arañas de patas moteadas y cuerpos manchados correr hacia ella y huir de ella, como si acabara de ocurrir algún acontecimiento de suma importancia en la comunidad arácnida”.

Hay espacios donde el tiempo escarcha la atmósfera. Algunos, atrapados en el ambiente, intentan alcanzar la luz del presente y modernizan lo menos esencial, sin romper con el pasado. Permanecen intactos los aromas húmedos de los maderos; los desgastados colores de pisos que han sido lustrados con esmero; el juego de una jarra y sus vasos en una esquinera; los límpidos espejos.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-mundo-de-las-paradojas-CI23182198

En otros, en cambio, las telarañas, hogar absoluto, se apoderan de los candiles, de las mesas y de los animales disecados. Priva asimismo una atmósfera de tiempos pasados; un ambiente en donde, tampoco, ha caminado el tiempo.

“Grandes Esperanzas” retrata una hora en que todo se detuvo. ¿Cuántos de nuestros espacios atrapan consigo una o muchas épocas que ya se fueron? Los tratamos de aprehender al dejarlos estáticos, sin que nada los moleste, aunque el viento traiga los polvos nuevos, enriqueciendo los de otros tiempos.

Hay lugares así, en donde ese tiempo permanece intacto. ¿Qué dicen estos espacios: algunas quizá, habitaciones de los propios hogares; algunos, en nuestras propias ciudades?

María C. Recio es una de las voces más influyentes en la crónica contemporánea de Coahuila. Su trabajo se caracteriza por el rescate de la memoria colectiva, combinando la investigación histórica con la narrativa literaria. Se ha especializado en el género de la entrevista y la crónica urbana.

Periodista, escritora y cronista con más de 30 años de trayectoria.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM