Arte: espacio de creación para la imaginación
COMPARTIR
Que el arte siga motivando y nos permita encontrarnos con el resto de la humanidad
En aquellos años, corría el final de los años ochenta y el principio de los noventa, cuando el Instituto Estatal de Bellas Artes (IEBA), dirigido por el inolvidable maestro Javier Villarreal Lozano, organizó junto con el también añorado maestro Alejandro Santiex y su grupo de teatro una serie de puestas en escena en comunidades rurales de Saltillo.
Se eligió, entre otros, San José de la Joya. Y me tocó presenciar una de las representaciones más conmovedoras en un medio donde los habitantes se emocionaron intensamente con los personajes, sus diálogos, sus planteamientos y situaciones. Eran las representaciones teatrales de cuentos de Juan Rulfo de su libro “El Llano en Llamas”.
Los ensayos habían tenido lugar en el siempre recordado Centro de Artes Visuales e Investigaciones Estéticas (CAVIE), en Juárez e Hidalgo. Desde ahí, que también era donde trabajaba el IEBA, se escuchaban las enérgicas voces de los personajes encarnados, entre otros, por grandes actores como Homero Craig.
En San José de la Joya, la obra tuvo tal éxito que se promocionaron en más sitios, donde igualmente los habitantes, enfrentados al arte, encontraron en él una y mil formas de dar salida a la sensibilidad que todo ser humano experimenta ante lo estético.
El recuerdo llegó por estos días al reflexionar en cómo el arte contribuye a fortalecer el sentido de la existencia gracias al potencial que despierta en el ser humano. Gracias a la gama de sentimientos que motiva a experimentar, a sentir, a identificarse y formar parte de un grupo, a salir de la realidad para entrar en otra dimensión desconocida que favorece la reflexión y llama al enriquecimiento.
Hace unos días se difundió información sobre un grupo de niños palestinos a quienes se les preparó una función de cine con la película “El Rey León”. Sin tomar en cuenta las voces de las redes sociales que demeritan el contenido de la cinta o denigran a los organizadores, en realidad podemos hablar de que alguien pensó en el arte como una forma de elevar el espíritu de las personas.
El arte como una tabla de salvación, argumentan algunos. Y sí. El arte nos ofrece a las personas encontrar mayores posibilidades para el crecimiento. Nos posibilita imaginar mundos que no están en el universo actual, el cual puede ser incluso tan horrible.
El arte permite, por un momento, tratar de olvidar la dura realidad a la que se enfrentan las personas. En el caso que nos ocupa, niños palestinos que están viviendo una guerra y que aun en el contexto del filme encuentran la salida hacia otros mundos.
Cuando el ser humano entiende el arte como una forma de salvar una realidad adversa, se cumple con una función fantástica que ni siquiera ha sido declarada. Porque el arte está presente sin exigir; está para darse y para distribuir bondades; para propiciar el análisis si ello llega a ocurrir. No se trata de entretenimiento, sino de temas en los cuales está involucrada la asombrosa capacidad del ser humano de entender su propia identidad y de luchar por todo aquello que la sublime y le permita encontrar un espacio personal.
Que el arte siga motivando y nos permita encontrarnos con el resto de la humanidad. Es él a través del cual podemos reconocer cuál es el engranaje de las piezas que la componen. El arte viene a dar esperanza.