Las definiciones del arte V: Las ciencias, las bellas artes y las artes visuales
En anteriores entregas he revisado la historia del término “arte”, deteniéndome en la emergencia del concepto moderno que determina mucho de lo que hoy llamamos arte. Pero ¿dónde se enseña, practica y muestra el arte? Las facultades de artes suelen asociarse con la arquitectura, el diseño y hasta el urbanismo; por supuesto sabemos que caminan de la mano de las humanidades, concepto flexible que puede incluir desde la filosofía y el derecho, hasta la antropología, las letras e incluso la teología. Las artes también se conciben “opuestas” a las ciencias, de ahí que no encontremos escuelas de química o biología que incluyan las artes, como tampoco de derecho o de sociología. No obstante, el arte contemporáneo se sirve de estos saberes, muchas veces de manera controversial, y quizá serían buenos componentes en la educación artística hoy en día. Pero para explicar esto, quisiera plantear cómo las agrupaciones históricas de saberes tienen relevancia en lo que entendemos hoy por arte.
Como señalé, el “arte” como categoría surgió en el siglo XVIII; su creación partió del modelo de racionalidad científica, mismo que en el siglo XIX conformó las ciencias del hombre o humanas (según Michel Foucault), concebidas para Wilhelm Dilthey como “ciencias del espíritu”, y así diferenciadas de las “ciencias de la naturaleza”. En todo caso, las artes se han ideado institucionalmente opuestas a las “ciencias” o ciencias duras a partir del siglo XIX, y fueron descartadas del reino de la “objetividad” y la verdad empírica que el método científico positivista impulsó.
Así, el arte se convirtió en un ejemplo representativo de la expresión subjetiva, incluso de lo irracional, y validó la figura del genio incomprendido romántico, que también los artistas bohemios o burgueses de las primeras vanguardias del siglo XX encarnaron. Aunque quizá la mayor exploración de los límites de la razón -que ya Goya había plasmado críticamente en su serie “El sueño de la razón produce monstruos”- se debió a la influencia de las teorías del subconsciente freudiano en el surrealismo. No con ello quiero decir que ha habido una evolución progresiva de estos conceptos. Al contrario, si algo distinguimos en el arte de las vanguardias para acá es cómo elude los encasillamientos.
Vayamos un poco más atrás: las siete artes liberales congregadas en el trívium (gramática, retórica, lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música y astrología) durante la Edad Media y el Renacimiento, poco tienen que ver con cómo aprendemos y concebimos las artes hoy. Eso significa que el rompimiento de ese modelo cognitivo fue crucial para nuestro entendimiento, ya que cedieron ante el nuevo paradigma de las “bellas artes”; con ello, la disolución de los gremios y el ascenso de las academias, con sus métodos progresivos de dibujo y jerarquías plásticas.
Las bellas artes aglomeraron la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, la danza, la literatura, y posteriormente el cine como el séptimo arte. Cabe señalar que en la modernidad el desarrollo de cada una de estas bellas artes empezó a independizarse, de tal modo que ya no son necesariamente comparables los cambios en la música que en la literatura o la pintura en determinado momento histórico.
Pero estas categorías se han quedado cortas ante la emergencia, en el arte contemporáneo, de “géneros” desde la instalación, intervenciones, multimedia, el performance artístico, la escultura social y otros dispositivos como la estética relacional y el arte socialmente comprometido. Es aquí cuando una nueva categoría se hace pertinente: la de las artes visuales, término que trataré más adelante. No obstante estas distinciones, significados arcaicos subsisten al lado de otros noveles.
Dado que trato aquí sobre las artes y las ciencias, cito el reciente cambio de nombre que distingue e incluye estos saberes en el ahora Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología, CONAHCYT. Esta enunciación pone de manifiesto que la integración no se ha logrado, o que la diferencia es significativa, al menos en las estructuras, planteado incluso como un logro.
Sin duda, la diversidad de las manifestaciones artísticas hoy en día presenta un panorama de búsquedas a través de las artes y las ciencias, incluyendo su propia identidad, lo cual seguiré discutiendo...