Manos que ven para explicar
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La dignidad de la persona humana es el mensaje irradiante de la presencia, de la imagen, la voz y el mensaje del visitante
Es la niña ciega de Barcelona.
Le toca explicarle al Papa la arquitectura de la torre del templo de la Sagrada Familia. Lo hace frente a una reducida maqueta escultural que tiene todos los detalles. Sus manos recorren cada una de las formas variadas. Sus dedos van palpando los relieves, los adornos decorativos, los bordes finamente tallados. Con una voz cantarina y clara va pasando a expresar, con palabras de su boca, lo que tocan sus dedos.
HUMANIDAD MAGNÍFICA
Es una imagen elocuente de lo que es la magnífica humanidad. Unas manos, educadas para escuchar el canto de cualquier superficie, sustituyen la mirada. Hacen de una incapacidad una habilidad nueva. Es la luminosa mirada táctil de unos dedos inteligentes. Dan al cerebro la información que necesitan para que su garganta y su lengua den información plena a los oídos pontificales y de todos los presentes.
La dignidad de la persona humana es el mensaje irradiante de la presencia, de la imagen, la voz y el mensaje del visitante.
DIGNIDAD ULTRAJADA
Se va acercando el jerarca peregrino a quienes han recibido ultraje a su dignidad. A los ancianos, niños, enfermos, a víctimas de abusos y a migrantes rechazados por la indiferencia y la discriminación.
Es el pastor mensajero la encarnación de su primera encíclica, que defiende a la inteligencia natural de todos los intentos invasores de los artificios robóticos, muy aptos para la guerra, pero incapaces de compasión y solidaridad, virtudes que construyen la verdadera paz cimentada en la justicia.
INFLACIÓN DEPORTIVA
Parece desmedido el encarecimiento del boletaje para estar presente. Muchos aficionados dicen que “no se sienten invitados”. La alternativa es la pantalla grande en sitio público y las otras pantallas menores, portátiles y personales. La grada y la butaca no son la única modalidad para participar como espectador.
El televidente puede disfrutar los diferentes ángulos de filmación y las repeticiones de goles y avances, en combinación constante. Sólo se priva de sentirse enganchado en el clamor multitudinario y en la presunción de poder comentar: “Estuve ahí”.
LIBERTAD DENTRO Y FUERA
Dentro del estadio: libre porra y abucheo; y fuera, en las calles: libre grito de protesta, reclamación y exigencia. El bienestar no es la perfección, sino tener libertad para festejarla o reclamarla desde una butaca de estadio o desde una manifestación callejera. Después de aquel grito de independencia, poder gritar es lo esencial y lo acertado para un bienestar progresivo y dinámico.
NI LO AJENO NI LO PÚBLICO
Lo que es de otro y lo que es de todos no puede sustraerse por nadie porque eso se llama robo, corrupción, y es delito con sanción. No sancionar es lo que se llama impunidad. Es grave omisión de la autoridad no penalizar porque se incurre en conformismo y complicidad, cuya gravedad es también sancionable. El que no restituye lo robado ha de sufrir privación de libertad y el que roba lo público para satisfacción propia y de sus familiares, debe ser destituido, aplicándole la sanción proporcionada.
TÉ CON FE
– ¿Por qué es tan actual la encíclica “Magnífica Humanidad” del papa León?
– Porque recuerda la dignidad de la persona humana con toda su excelencia, contrastando con las injurias indignas que la ultrajan actualmente con la corrupción, la impunidad y la robótica artificial...