Más por el cuidado de los animales domésticos

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Opinión
/ 6 abril 2026

Los animales en situación de vulnerabilidad la tienen difícil en las calles, pero igualmente muchos también dentro de las casas

Se convirtió nuestra ciudad en una donde los perros abandonados abundan. Hay tantos en las calles que las organizaciones civiles no se dan abasto. Una parte del problema apareció hace años, silenciosamente, desde las góndolas de los supermercados y las tiendas de barrio. Un Gobierno Federal de olvidable presencia elevó el costo de alimento para mascotas, incrementando el impuesto al producto.

En el marco de la reforma hacendaria de 2013, se aprobó gravar con el 16 por ciento de IVA al alimento para animales de compañía. Esto hizo que el precio final se elevara directamente al consumidor. Tendrían que pasar casi diez años para que se eliminara el cobro del impuesto, a partir del año 2022. Con esta medida, el gobierno reconocía que México era el país que ocupaba el primer lugar a nivel Latinoamérica en abandono de mascotas como perros y gatos, y el tercero a nivel mundial.

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Hubiera sido tema baladí para algunos, pero en realidad ahí empezó a gestarse un aspecto del problema que ahora enfrentamos en muchas ciudades del país. Los dueños abandonaron por aquella época más significativamente a sus mascotas, que se reprodujeron y aumentaron el volumen en las calles. A los tristemente de siempre, se unieron en las calles perros de raza antes no vistos, y aunado a la falta de sensibilidad de las autoridades, el problema se potenció.

Hoy por hoy, la problemática de salud ocasionada por los perros de la calle sigue sin ser tratada a plenitud, excepción hecha en las colonias donde, por desgracia, hay saldo mortal por la picadura de garrapatas y a donde se acude de manera expedita, como debiera ocurrir en toda la ciudad.

Los animales en situación de vulnerabilidad la tienen difícil en las calles, pero igualmente muchos también dentro de las casas. Aquí pueden llegar a vivir prácticamente como prisioneros.

Fueron adoptados como animales de compañía: como obsequio en las Navidades, los cumpleaños, los días del Niño, o para cumplir como guardias de seguridad.

Las personas que por cualesquiera de estas razones adoptaron o adquirieron una mascota y cumplen con su cuidado y su salud integral, cumplen asimismo con su obligación con el ser sintiente con el que supuestamente deseaban compartir su vida.

Pero, por desgracia, hay quienes perdieron rumbo, y su primera idea de mantener y conservar cuidados hacia el animal es nula. Nulo su compromiso, su responsabilidad, su ética frente al ser indefenso que le es leal y que no le pide nada a cambio por su, esta sí, indiscutible lealtad.

Los mantienen encerrados en reducidos espacios, en sobrecogedoras e insalubres condiciones. El alimento les es dado si se acuerdan un día; el otro no. Fueron concebidos a insistencia de algún integrante de la familia y la autorización con la condición de “hacerse responsables” de los animales adoptados.

A los pocos meses, las restricciones se ampliaron; los más entusiastas se olvidaron y los perros quedan confinados, relegados de la vida familiar. Su vida se reduce a un minúsculo espacio donde come, duerme y hace sus necesidades.

El día que lo intentan sacar, porque algo del espacio requieren, asomará los dientes y eso les asustará. Entonces, “es hora de dejarlo, pues yo no puedo con su cuidado”.

La canción “Callejero”, de Alberto Cortez, recuerda la filosofía de la libertad, como dicen sus letras, del perro. Habla de la ternura que son capaces de brindar, de la lealtad, de la compañía dulce y serena. De su capacidad de aventura.

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Todo esto no es capaz de ver el ser humano que dice querer adoptar. Muchos hay que ahora, con compromiso y solidaridad, en contraste con este último, cuidan y dan hogar a los callejeros.

Ojalá que la saltillense sea una sociedad que despierte en sus sentidos, y que el ejemplo de unos cuantos, pero que lo hacen con determinación, se fortalezca en la ciudad.

Si no se cumplirá con el compromiso con el animal doméstico, que se decida, desde un principio, no adoptar. Y que por todas partes resuene el modelo de los rescatistas en nuestra ciudad.

María C. Recio es una de las voces más influyentes en la crónica contemporánea de Coahuila. Su trabajo se caracteriza por el rescate de la memoria colectiva, combinando la investigación histórica con la narrativa literaria. Se ha especializado en el género de la entrevista y la crónica urbana.

Periodista, escritora y cronista con más de 30 años de trayectoria.

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