Mirador 23/07/2027
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En la tertulia tras la cena, don Abundio relata una ocurrencia de doña Rosa, su mujer
Don Abundio el del Potrero es hombre razonable.
Ayer llovía sin parar. Dije, impaciente:
-¿Dejará de llover?
Acotó el viejo:
-Siempre ha dejado.
En la tertulia tras la cena relata una ocurrencia de doña Rosa, su mujer:
-En el rancho decimos: “Voy a ver al juez”, para no decir: “Voy al baño”. Una mañana Rosa dijo: “Voy a ver al juez”. Volvió al poco rato, y Fico (diminutivo de Pacífico), uno de nuestros nietos más pequeños, le preguntó: “¿Fuiste a ver al juez, güelita?”. “Sí –respondió ella–. Pero no pude decirle nada.
Reímos todos, menos doña Rosa. Masculla con enojo:
-Viejo hablador.
Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
-Por ésta.
¡Hasta mañana!...