Mitos en la Polis (VII): Zeus, soberano del rayo y el trueno

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Opinión
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El rayo y el trueno de Zeus son la culminación del camino que nos lleva del vacío al orden, de la oscuridad a la claridad

Oh, soberano, por tu decisión surgieron estas realidades concretas,

la diosa Madre Tierra, las resonantes alturas de los montes, el mar

y todo cuanto el cielo haya dispuesto dentro de su ámbito.

*

Zeus, Hijo de Crono, que empuñas el cetro y el rayo lanzas, de bronco ánimo,

tú, que todo lo generas, principio y fin de todas las cosas,

sacudidor de la Tierra, engrandecedor, purificador que agita el Universo,

autor del trueno y del relámpago, progenitor Zeus.

Himnos Órficos XV: A Zeus (trad. Miguel Periago Lorente).

https://vanguardia.com.mx/opinion/mitos-en-la-polis-vi-la-noche-que-nos-alumbra-AB21753300

Para vencer a su padre, Zeus liberó a sus tíos, prisioneros de Cronos, los cíclopes Brontes, Estéropes y Arges. En agradecimiento, los gigantes de un solo ojo le otorgaron el rayo y el trueno, dones del orden, la justicia y la verdad. Con estas armas, Zeus pudo derrocar a Cronos, su progenitor, y lo exilió y encadenó en el Tártaro por toda la eternidad.

Así concluye el hilo narrativo de la Teogonía hesiódica, que nos conduce del vacío primigenio –“en primer lugar existió el Caos”– al orden, tanto cósmico como social, pues Zeus vence al tirano y se consolida como la personificación del poder, quien a su vez deviene en “padre de hombres y de dioses”, como lo designa Homero en el Canto I de la Ilíada.

Zeus es un dios singular entre las deidades griegas: todopoderoso, soberano de los hombres y autoridad máxima entre las deidades del Olimpo. Si bien la religión de la Antigua Grecia era politeísta, el mandato de Zeus apuntaba hacia un “Dios de dioses”.

Vale la pena indagar en la raíz etimológica de su nombre, que viene del protoindoeuropeo dyeu o deiw, que significa “brillar”, “resplandecer”, “cielo” o “luz diurna”. El mismo origen tiene la palabra sánscrita deva, que también significa “brillante”, “celestial”, “divino” o “deidad”. De la misma raíz proviene la palabra Dios, que derivó del latín deus, que a su vez surge del griego theos, rastreable al mismo origen protoindoeuropeo mencionado. De ahí que Zeus fuera un padre celestial para el antiguo pueblo heleno.

Pero este campo semántico, más que mostrar la naturaleza celestial de la divinidad, nos indica que Zeus personifica al lógos como razón divina, es decir, como principio ordenador universal, tanto de la naturaleza como del pensamiento humano. Por este motivo, el filósofo presocrático Heráclito de Éfeso escribió en su tratado “Sobre la Naturaleza” que “todo lo gobierna el rayo”, una clara alusión a la potestad de Zeus sobre la totalidad del universo.

https://vanguardia.com.mx/opinion/mitos-en-la-polis-v-la-titanomaquia-y-la-guerra-justa-MA21219216

Más de dos milenios después, Martin Heidegger talló el mismo aforismo sobre el marco de la puerta de su cabaña en la Selva Negra. La mención no es trivial, pues para el filósofo alemán el “ser” se revela por medio del lenguaje (el lógos).

El rayo y el trueno de Zeus son la culminación del camino que nos lleva del vacío al orden, de la oscuridad a la claridad. Son la luz y el sonido del lógos, de la razón, por medio del cual podemos discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo justo y lo injusto, entre lo bueno y lo malo moralmente. En otras palabras, representan nuestra consciencia, tanto en su aspecto cognitivo como en su aspecto moral.

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