Se lo he contado antes aquí y en repetidas ocasiones, los grandes autores, los verdaderos autores que son imprescindibles para el funcionamiento del mundo, nos otorgan obras totales y completas en donde podemos ir a abrevar de su caudaloso río en varias o todas las aristas posibles: vetas de comida, gastronomía; exploración sobre el amor y las pasiones, sentido de soledad o de pertenencia al vacío, la insularidad e individualidad llevada al extremo; también encontramos en este tipo de autores, el bullicio de la ciudad, la podredumbre de sus habitantes, el rostro vacío de los ciudadanos, las pasiones rotas, y claro, encontramos siempre a Dios.