Mitos en la Polis (X): El canto que ordena el cosmos

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Opinión
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En la genealogía divina narrada por Hesíodo, son las musas quienes plasman este nexo entre lo divino, la visión, los acontecimientos, la verdad y la belleza

“¡Ea, tú! Comencemos por las musas, cuyos himnos

alegran en el Olimpo el corazón del padre Zeus,

y unísonas cantan el presente, el futuro y el pasado”.

*

“Este mensaje a mí en primer lugar me dirigieron las diosas,

las Musas Olímpicas, hijas de Zeus, portador de la égida:

«¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan sólo!

Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades;

y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad»”.

Hesíodo (Teogonía, Proemio, 36-40 y 26-29)

https://vanguardia.com.mx/opinion/mitos-en-la-polis-ix-xenia-o-la-ley-de-zeus-pilar-de-la-civilizacion-CH22438093

En las últimas dos entregas presenté a Zeus como dios padre de la civilización, del orden social, jurídico y político. Pero, al ser dios padre —regulador del caos al orden en la narrativa de Hesíodo—, también configuraba el cosmos, el mundo natural, en el cual ya no es la “justicia” el concepto clave, sino “verdad” y “belleza”.

En el mundo griego, donde “todo está lleno de dioses” —como afirmó Tales de Mileto—, la visión de los sucesos y acontecimientos naturales era divina. En griego antiguo, “ver” y “diosa” o “divina” eran palabras casi homónimas: Théa (ver) y Theá (diosa). La similitud no es coincidencia. Recordemos que el nombre de Zeus proviene etimológicamente del protoindoeuropeo dyeu o deiw, que significa “brillar”, “resplandecer”, “Cielo” o “luz diurna”. La luz y la visión están estrechamente vinculadas, pues la segunda es imposible sin la primera. Asimismo, se suele asociar en varias religiones y mitos al “resplandor” con lo “divino”.

Otras palabras relacionadas son: theós (dios), theoría (visión, vista, contemplación, especulación mental, embajada o misión sagrada), theorein (observar, contemplar), theátron (lugar de espectáculo, teatro; conjunto de espectadores, público; objeto de espectáculo) y theoteros (divino, propio de los dioses).

En la genealogía divina narrada por Hesíodo, son las musas quienes plasman este nexo entre lo divino, la visión, los acontecimientos, la verdad y la belleza. Por este motivo, son las musas quienes comunican a los poetas los hechos tal como sucedieron. Son una fuerza inspiradora de la verdad que impele al poeta a transmitirla de forma bella.

Las musas nacieron de la unión de Zeus con Mnemósine (Memoria) y son nueve: Clío (la que da fama), musa de la Historia; Euterpe (la muy encantadora), musa de la poesía lírica y la música; Talía (la festiva), musa de la poesía pastoral y la comedia; Melpómene (la que canta), musa de la tragedia; Terpsícore (la que ama la danza), musa de la danza; Erato (la que es amada), musa de la poesía erótica; Polimnia (la de variados himnos), musa de los himnos; Urania (la celestial), musa de la astronomía; Calíope (la de la bella voz), musa del canto y de la poesía épica.

En griego, “poesía” no se refiere únicamente al arte de escribir en verso, sino que tenía una acepción más amplia: significaba “creación” (poíesis). Aristóteles, en su libro Poética, afirmó que la poesía es el arte de imitar —el mundo natural o el carácter humano— y que las personas adquieren conocimientos por esta vía. Lo que distingue a las formas poéticas es el medio por el cual imitan, los objetos imitados o la forma en la que imitan. Este es el papel que desempeñan las musas: inspiradoras de lo verdadero a través de lo bello. Un flautista puede imitar el canto de un cenzontle, una novelista narrar el sufrimiento humano y una escultora petrificar la fluida dinámica de un bailarín.

https://vanguardia.com.mx/opinion/mitos-en-la-polis-viii-la-alcoba-de-zeus-cuna-de-la-civilizacion-PF22278171

Tampoco es ninguna casualidad que la madre de las musas sea Mnemósine, la Memoria. Si la creación (poíesis) es imitación, es esencial que aquello que se imita —que originalmente fue visto o escuchado— sea recordado. Por lo que la creación nace del recuerdo y, a su vez, pervive en el recuerdo; pues el resultado del artista, en cualquiera de sus formas, es una reminiscencia —sonora, visual, conceptual— del objeto originalmente percibido.

Las musas, hijas de Zeus y Mnemósine, son protectoras del pensamiento y las artes. Su actividad, la música, trasciende su definición actual, pues implica una armonía natural que ordena todo el cosmos. De su canto nace el mundo y lo revela a la humanidad.

Actualmente, en una época de consumo efímero, hipertecnologización de la información y de sustitución de la memoria por herramientas tecnológicas, ¿qué nos inspiran las musas? ¿Qué formas poéticas crearemos?

X: @areopago480

Correo electrónico: areopago480@gmail.com

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