No sólo el qué, sino el cómo

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 15 junio 2023
true

Lo curioso del teatro es que muchos tienen intuitivamente una noción de lo que es y no es, sin embargo, casi nadie logra definirlo satisfactoriamente. Yo, al menos, no pretendo intentarlo y por eso voy a recurrir al viejo recurso de citar autores extremadamente conocidos para desviar la atención para otro lado.

Patrice Pavis, una de las grandes autoridades en el área de la Teatrología ya advierte en el inicio de la definición de arte teatral en su Diccionario del Teatro: “la riqueza infinita de formas y tradiciones teatrales a lo largo de la historia, vuelve imposible una definición, incluso muy general”. Bonita ironía para un diccionario. Así, después de pasar por la definición de “theatron”, palabra griega que define más bien el lugar donde los espectadores se reúnen a observar el teatro, Pavis llega al callejón sin salida. Efectivamente, no se puede definir satisfactoriamente al Teatro, solamente listar algunos elementos más o menos esenciales: Una acción, el cuerpo de un actor, un escenario y un espectador.

De todas formas, la reflexión de Pavis alrededor de la definición de teatro me parece útil en tanto que agrega a la acción un elemento adicional que parece ser el otro gran elemento indispensable: el acto espectatorial. No olvidemos, en el teatro siempre hay alguien que muestra y alguien que observa; no es solamente la acción, sino el cómo se desarrolla la acción dentro de una situación en la que se es observado u observante. Otro reconocido teórico del teatro, Jorge Dubatti, ha hablado ampliamente sobre ésto en su trabajo de investigación y ya que también se aventura a enumerar una serie de elementos necesarios para que el teatro sea teatro, me parece interesante mencionarlos ahora.

$!La Fura Dels Baus.

Según Dubatti, existen tres elementos esenciales en el arte teatral que además están relacionados de manera que el primero es necesario para que el segundo ocurra y ambos para que el tercero se dé: acontecimiento convivial, acontecimiento de lenguaje o acontecimiento poético y el acontecimiento de constitución del espacio del espectador. Esto añade una capa más a nuestra dinámica entre la acción y el espectador, pues según Dubatti tiene que existir una “conjunción de presencias e intercambio directo, sin intermediaciones técnicas ni delegaciones que posibiliten la ausencia de cuerpos”. Por eso el profesor no tiene palabras amables para las obras de teatro por zoom o para las obras de teatro transmitidas por servicios de streaming, aunque habría que cuestionar si realmente el intercambio es imposible a través de herramientas tecnológicas usadas adecuadamente. De todas formas, temo que en el caso de las retransmisiones de funciones grabadas le doy la razón a Dubatti, sí, el teatro grabado fue alguna vez un acontecimiento convivial, pero el video jamás logrará transmitir la totalidad de la experiencia. Existen, por supuesto, casos excepcionales en los que a sabiendas de esto las compañías teatrales transitaron hacia otras expresiones, expandiendo las posibilidades en procesos híbridos que rayan en el videoarte, pero, en cualquier caso, se trata de teatralidades y no de teatro per-se dirían los puristas.

Según la lógica de Dubatti, como el teatro no admite ser enfrascado ni enlatado, no puede ser mercantilizado, y aunque todos conocemos las redes de teatro de obras comerciales y altamente redituables que existen en la mayoría de los países, es cierto que la reproducción masiva de su contenido no es posible si lo comparamos con otros medios. Lo efímero del teatro es otra de sus características definitorias, surgida precisamente de la acción en tiempo real y del convivio. Ya poniéndonos poéticos, dice Dubatti que es ese, quizás, el vínculo más fuerte del teatro con la vida, el hecho de que no dura para siempre. El teatro no es entonces solamente acción, sino acción vivida en conjunto con el otro; la acción en el intercambio efímero en el que por algunos minutos decidimos convertirnos en espectadores.

Maestra en Artes Escénicas por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul (Brasil) y licenciada en Teatro por la Universidad de las Américas, Puebla. Realizó durante dos años investigación sobre teatro y performance en espacio urbano en Porto Alegre, Brasil, publicando diversos artículos sobre el tema en revistas como INTERARTIVE y Cena em Movimento. Reside en Saltillo desde 2015, donde ha colaborado en diversos proyectos con la Compañía de Teatro Camaleón, Necravant Glitching Arts Consortium y Cuarta Pared Theatre Laboratory como actriz, directora y/o dramaturga. En 2016 y 2017 formó parte de los proyectos ganadores en el Programa Nacional de Teatro Escolar para las regiones de Saltillo y Coahuila respectivamente; fue también becaria en el programa PECDA en el ciclo 2018- 2019 en el área de dramaturgia. Ganadora del premio a Mejor Artista Escénica dentro de la Muestra Estatal de Teatro de Coahuila 2022 por su trabajo en dramaturgia y dirección en la obra “Tsunami” de la Compañía de Teatro Camaleón.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM