Otro plagio de la ministra: ¿Un caso más para el México del 99 por ciento de impunidad?
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Atrás había quedado el plagio de la tesis de licenciatura en la UNAM de la ministra de la Suprema Corte de Justicia, Yasmín Esquivel Mossa. Apostó al olvido y parecía estar ganando la apuesta. Todo indicaba que ahí iba a quedar la cosa: una ministra que en estricto sentido no es abogada pero imparte justicia desde el máximo tribunal. Gracias a las constantes evasivas de las autoridades de la UNAM y el ruido mediático, el día a día parecía imponerse hasta olvidar el caso.
Para sorpresa de muchos, periodistas del diario El País, dieron seguimiento a la investigación y revelaron que la ministra Esquivel Mossa, plagió también su tesis doctoral en la Universidad Anáhuac. En una muy lamentable respuesta, la Facultad de Derecho de esa institución respondió que no podía hacer nada al respecto.
Una frustrada comunidad de egresados de la Universidad Anáhuac reaccionó con indignación frente al incalificable comunicado de su Facultad de Derecho. Teniendo frente a sí un evidente plagio del 50 por ciento de la tesis doctoral de la exalumna, hoy ministra de la Suprema Corte de Justicia, la Facultad se cruza de brazos y se declara impotente. Se trata de tres juristas víctimas de plagio, uno de ellos ya alzó la voz. No existe una sola publicación en redes sociales o medios de comunicación, en la que se defienda o justifique la actuación de la Universidad Anáhuac, por el contrario, existe una avalancha de críticas y denuestos por parte de la sociedad en general.
La Universidad Anáhuac, como muchos saben, fue fundada por Marcial Maciel Degollado, pederasta y delincuente. La Universidad es de los Legionarios de Cristo, actualmente es encabezada por el rector, padre Cipriano Sánchez García. Como en toda Universidad, por sus aulas han pasado muchos buenos profesionistas y algunos no tan buenos. Maestros de clase mundial y unos que no deberían tener título profesional. Pueden encontrarse entre sus egresados, profesionales de gran prestigio en Medicina, Arquitectura, Derecho y alta Administración de Empresas.
Yo mismo estudié Derecho en la Universidad Anáhuac, entre 1995 y 2000, continué más tarde en la London School of Economics y en la Universidad de St Mary´s, en San Antonio, en el CIDE y en el Instituto Matias Romero en la Ciudad de México. Lo menciono porque entre todas ellas, la Anáhuac fue la que más me exigió. Tuve la fortuna de elegir muy buenos maestros, a quienes aún admiro y reconozco, tuve un excelente director de tesis que me exigió mucho, particularmente en la metodología de mi investigación, las citas a pie de página y la bibliografía citada, prácticas todas ellas que impiden incurrir en el robo de ideas llamado plagio.
Con otros exalumnos de la facultad, inicié una campaña de recolección de firmas en Change.org para solicitar al rector de la Anáhuac que reconsidere el comunicado de la Facultad de Derecho, que se valore el caso y se fije una postura clara sobre el mismo y que, de confirmarse que hubo plagio, se le retire el título de doctora a la exalumna Yasmín Esquivel Mossa.
La Congregación de los Legionarios de Cristo se encuentra contra la pared, una vez más. La corrupción y los delitos sexuales de algunos de sus miembros, empezando por Maciel, indignó al mundo entero. Las víctimas eran personas, víctimas de violación. Hasta hoy, los Legionarios siguen sin hacer nada real y convincente al respecto. Algunas reparaciones económicas, como cualquier empresa que paga daños a sus víctimas, actúan sí, como legión, pero no de Cristo.
Ahora les toca hacer frente al plagio de una persona muy poderosa. Esposa del contratista favorito de López Obrador. Todavía puede revertir el rector, están vulnerando el prestigio de miles de egresados que sí cumplimos con los arduos requisitos académicos, que pagamos colegiaturas, algunos como yo, con mucho esfuerzo. Permitir que el plagio de la ministra Yasmín Esquivel quede en la impunidad, sería como tirar a la basura el esfuerzo de muchas generaciones de maestros, alumnos y padres de familia. Dejar impune el fraude de la ministra, confirmaría que el patrón de conducta que priva en una organización religiosa fundada por un delincuente perverso, es de suyo, delincuencial, pese a las muchas personas de bien que parecen no tener la capacidad para detener ese patrón.
Se confirmaría que lo suyo no es vencer al mal con la fuerza del bien, como dice su lema; sino todo lo contrario. Para la sociedad en general quedan preguntas: ¿Puede una organización sobrevivir la perversión de su fundador? ¿Es suficiente contar con gente buena y decente para revertir un patrón perverso de conducta? ¿Qué le sucede a la UNAM? ¿Qué le pasa a la Anáhuac? Pensar que la descomposición es privativa de estas dos instituciones es una grave equivocación. El mal radica en el México corrupto, el del 99 por ciento de impunidad.
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