Sheinbaum vs. López Obrador: Choque fratricida
COMPARTIR
TEMAS
Personajes
Organizaciones
La presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador están llegando a un punto donde cada vez es más difícil la relación entre ambos
Ante los ojos de todos se está dando un choque fratricida entre las dos cabezas del movimiento de la 4T, la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que está llegando a un punto donde cada vez es más difícil la relación entre ambos. Comparten el mismo proyecto de nación, pero, como dice un observador, “las mismas causas que los unen, los separan”. La frase debe enmarcarse en los costos que están imponiendo a la mandataria los temas delincuenciales de políticos de Morena cercanos al expresidente, y en el tiempo limitado que tienen para imponerse, cuyo primer round son las candidaturas para gobernador.
El quiebre en Morena se visibilizó por el intento frustrado de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura de Sinaloa, con las versiones encontradas sobre la participación de López Obrador, reforzada el viernes por la revelación que hizo en Excélsior Miguel Ángel Godínez, la voz más autorizada para reflejar lo que sucede en la Secretaría de la Defensa. De acuerdo con el columnista, días antes de que Rocha Moya anunciara su regreso, le entregaron a Sheinbaum un informe en el que le anticipaban su acción y señalaban que detrás se encontraba López Obrador.
Coincidentemente con el manotazo de Sheinbaum a Rocha Moya, el domingo, de lo que sería una aciaga semana en Palacio Nacional, una investigación del Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública (POPLab) y la plataforma Connectas reveló decenas de vuelos privados al extranjero realizados por la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, miembros de su familia y, en algunos, con el senador Eugenio “Gino” Segura, en dos aviones de una filial del Grupo Seguritech, contratista del gobierno del estado. El caso mostró un claro conflicto de interés y posiblemente corrupción. Al final de la semana, en las redes comenzó a circular un video que muestra el interior de un avión privado donde sólo iban Lezama y Segura.
La investigación periodística, realizada por dos plataformas reputadas por la gran calidad de su trabajo, fue aprovechada para añadir elementos de desinformación contra Lezama y Segura. Estos ataques han sido rastreados al candidato de López Obrador al gobierno de Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, y operados por el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia, el general Audomaro Martínez, para debilitar a la gobernadora y a la carta fuerte que tiene Morena para sucederla, que es Segura.
Quintana Roo es uno de los tres estados del sur-sureste del país vitales para López Obrador y su grupo político, donde desde hace más de siete años se teje una red criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), teniendo como pilares a esa entidad, Tabasco y Chiapas, región en la que el expresidente tiene sus principales intereses económicos. Estos dos últimos estados los tiene totalmente controlados, pero le falta Quintana Roo, pues aunque Lezama le fue incondicional, ha estado jugando más con la presidenta Sheinbaum. Un golpe contra ella y a favor de Marín Mollinedo es también contra la jefa del Estado mexicano.
Las simulaciones se están acabando y la contradicción entre los intereses de la nación y los intereses personales, como escribió Sheinbaum el sábado antepasado en el contexto de la asonada política de Rocha Moya, marca el punto donde el futuro que vislumbran la Presidenta y López Obrador se aleja cada vez más.
El general Martínez es uno de los principales objetivos de Estados Unidos, como el número dos de lo que llaman “la economía criminal alterna” que construyó López Obrador, y han documentado sus presuntas vinculaciones con los principales cárteles del país, Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Marín Mollinedo también es otro de los objetivos que tienen por los presuntos vínculos que estableció con el Cártel de Sinaloa durante sus gestiones en Aduanas, y a través de uno de sus operadores políticos en la península de Yucatán, Ramiro de la Rosa, quien fue líder de Democracia 2000, una corriente crítica dentro del PRI, de la cual salió, entre otras cosas, por su relación con Mario Villanueva, el exgobernador de Quintana Roo que fue encarcelado por narcotráfico.
De la Rosa también es investigado en Estados Unidos por su presunta vinculación con el Cártel de Sinaloa, así como lo está el senador Adán Augusto López Hernández, que fue gobernador de Tabasco, por diversos delitos, entre los que se encuentran presuntos nexos con el CJNG, y su excuñado, Rutilio Cruz, cónsul en Miami, quien permitió la llegada de esa organización criminal a Chiapas cuando fue mandatario.
No es el único estado donde se están enfrentando claudistas y obradoristas. En columnas anteriores se describió la batalla política entre Sheinbaum y López Hernández por la candidatura al gobierno de Chihuahua. Quien por el momento parece ir perdiendo la batalla es la Presidenta, traicionada incluso por algunas de las nuevas plumas a su servicio en los medios de comunicación, que están golpeando a su candidato, Cruz Pérez, exalcalde de Ciudad Juárez, y beneficiando indirectamente a la candidata del senador y de los anticlaudistas, Andrea Chávez.
Hay otras entidades donde también se replica el choque fratricida. Este conflicto es un subproducto del país que quiere construir Sheinbaum contra el que edificó López Obrador, que es una réplica del modelo ruso de Vladimir Putin, caracterizado por una nueva oligarquía con exmiembros de la KGB, el servicio de inteligencia y policía política de la vieja Unión Soviética –de la cual fue espía–, la cual se transformó en 1995 en la FSB, el Servicio Federal de Seguridad, al colapsar el régimen comunista.
El gobierno de López Obrador se acercó a Rusia, por la vía de Cuba, y autorizó el ingreso de decenas de diplomáticos, de los cuales una parte importante eran espías. Esta situación ha generado fricciones de México con Estados Unidos porque el gobierno se resiste a revisar el estatus de alrededor de un 20 por ciento del personal diplomático, que en Washington consideran excede las funciones que oficialmente tienen en México. Dos cercanos a López Obrador han facilitado este acercamiento con Rusia: el general Martínez, que les proporcionó los nombres de todos los agentes de inteligencia estadounidenses en México, y el coordinador de asesores de la Presidencia y exvocero, Jesús Ramírez Cuevas, que importó una maquinaria de propaganda y desinformación aceitada en Rusia.
Este choque fratricida no es sólo doméstico, sino geopolítico, y tiene a la nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia un renovado campo de batalla en México. Pero internamente, la lucha es otra: es el poder real del país que se disputa dentro de Morena.