Torreón: La derrota de la movilidad y la planeación urbana

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Opinión
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Las unidades son viejas y obsoletas, y por eso da risa cuando los gobernantes hablan de modernización y refieren camiones con wifi y clima, cuando hace años en otras ciudades eso es una realidad

Subí a varios camiones de ruta para realizar el reportaje “El transporte en Torreón, más de una década de promesas fallidas”, que publicamos el lunes pasado en Semanario, y que aborda precisamente cómo toda una urbe, y tal vez una región, se quedó esperando el camión, pues mientras los políticos hablaban de promesas y proyectos, la ciudad en una década cambió, se expandió y duplicó su parque vehicular en circulación.

Y la modernización del transporte no llegó.

Las unidades son viejas y obsoletas, y por eso da risa cuando los gobernantes hablan de modernización y refieren camiones con wifi y clima, cuando hace años en otras ciudades eso es una realidad.

https://vanguardia.com.mx/opinion/torreon-entre-incrementos-y-ajustes-queremos-transparencia-EG22422053

Pocas personas quisieron entrarle a comentar sobre el tema. Busqué a concesionarios del transporte y se negaron. Uno inclusive me dijo que con la llegada del nuevo alcalde, del asunto por lo pronto no hablarían, porque “ahora resultaba que la culpa es de AMLO”.

Hablé con usuarios del transporte: jubilados, amas de casa, comerciantes, trabajadores, que toman un camión en el Centro de Torreón. El reclamo fue unánime: el servicio es deficiente, tardado y hasta peligroso por la forma en que los choferes conducen.

No hubo una sola opinión positiva. Y no sólo eso, salvo una mujer que entrevisté, nadie más confió en que vaya a haber una real modernización del transporte. Más de una década de promesas fallidas ha cansado a la gente que, todavía, no ha sido expulsada del transporte como muchos otros.

Hace unos días, el alcalde Miguel Riquelme reconoció que uno de los temas que ha impedido la modernización del transporte ha sido la falta de recuperación del flujo de pasajeros que permita a los transportistas recuperar la inversión. Y es obvio que no se recuperará porque –como muestran los testimonios de la gente– a nadie le gusta el servicio.

¿Y cómo va a haber gente que quiera usar el transporte cuando prácticamente la política de los gobiernos ha estado destinada a privilegiar el uso del automóvil particular? ¿Quién va a preferir usar el transporte público cuando saben que van a demorar una hora en el trayecto? ¿Cómo va a querer la ciudadanía usar el transporte público cuando en zonas como el Norte o Suroriente hay muy pocas rutas?

Un dato proporcionado por Luis Alfredo Medina, coordinador de Investigación del Consejo Cívico de las Instituciones (CCI) Laguna, para el reportaje de Semanario es brutal: hay 27 rutas urbanas autorizadas, 520 concesiones con unidades asignadas, cerca de 500 autobuses y apenas 124 mil usuarios diarios en Torreón.

Por eso, cuando se habla de modernización, no se debe pensar únicamente en la renovación de la flotilla de camiones –que ciertamente es urgente–, sino en renovar el modelo de transporte y pensar, precisamente, en una modernización del proyecto de movilidad.

Es decir, no basta con hablar únicamente de modernizar el transporte público; hay que modernizar la movilidad de la ciudad, una movilidad en la que los gobiernos nos han orillado a transportarnos en vehículos particulares.

AL TIRO

La política de crecimiento autorizó fraccionamientos cada vez más lejanos sin garantizar rutas eficientes de transporte público. También amplió vialidades para que circulen más vehículos, pero no se destinan carriles exclusivos para el transporte público.

Caminar, usar bicicleta o esperar un autobús dejó de ser una alternativa frente a una política “autocentrista”. Y eso está cobrando factura, pues la falta de pasajeros, empujados por las políticas públicas, hace que los transportistas no quieran invertir y, como no se destinan recursos, no hay actualizaciones de planes y unidades.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/torreon/torreon-retomara-la-modernizacion-del-transporte-con-respaldo-estatal-BF22147273

Se trata de un círculo vicioso a la visita: mientras el transporte público pierde pasajeros, la ciudad gana automóviles. Más tráfico, más contaminación, más tiempo perdido y mayores gastos para las familias que, aunque muchas veces no pueden costear un vehículo, terminan haciendo enormes sacrificios para comprar uno porque entienden que depender del camión significa perder horas de su vida todos los días.

El fracaso del transporte público ha terminado siendo también el fracaso de la planeación urbana.

Francisco J. Rodríguez es autor de la columna Reflector que se publica todos los domingos desde 2019 donde se discuten principalmente temas políticos y sociales en Coahuila y México.

Es corresponsal de Vanguardia en la región Laguna, también es reportero investigafor de Semanario. Como periodista ha obtenido premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo Rostros de la Discriminación y el Premio de Periodismo y Divulgación Científica.

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