Venezuela: la incertidumbre sobre el futuro inmediato
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Conforme pasan las horas, y la realidad en Venezuela no apunta a un cambio de régimen, la situación obliga a preguntar cuál es la ganancia que el pueblo venezolano ha obtenido
¿Qué está pasando exactamente en Venezuela, tres días después de que un comando militar estadounidense capturó al –hasta entonces– presidente Nicolás Maduro, para conducirlo a una prisión en el barrio neoyorquino de Brooklyn? La verdad es que no resulta fácil contestar a dicha pregunta.
Y esto es así porque los mensajes que llegan desde Caracas y Washington dibujan dos realidades mutuamente excluyentes: dos escenarios que no pueden coexistir de forma simultánea. Y, sin embargo, allí están, las dos tramas contrapuestas desarrollándose de forma paralela.
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Por un lado, el gobierno de Donald Trump no podría ser más claro respecto de sus intereses y lo que espera ocurra de aquí en adelante: quieren “acceso a todo”, ha dicho el mandatario con una franqueza que desconcierta, pues se ubica de espaldas a cualquier uso diplomático del lenguaje.
Más aún: el propio Trump ha amenazado sin ambigüedades a la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien ayer se juramentó ante la Asamblea Nacional de su país. Si no accede a los designios que desde Washington le dictará el secretario de Estado, Marco Rubio, sufrirá consecuencias incluso peores que las actualmente enfrentadas por Maduro, ha dicho sin fisuras.
Del otro lado de la mesa, sin embargo, el régimen construido por Hugo Chávez y heredado por Maduro no muestra ninguna intención de plegarse a los caprichos del gobierno estadounidense y “cierra filas” en torno a su nuevo liderazgo. Y en ese cierre de filas aparecen, en primerísimo lugar, personajes que, como Maduro, se encuentran señalados por Estados Unidos como parte del esquema delincuencial por el cual juzgarán al depuesto presidente.
En efecto, durante la ceremonia de juramentación de Rodríguez, ayer, pudo verse entre el público a Diosdado Cabello y a Vladimir Padrino López, por quienes el gobierno de nuestros vecinos ofrece recompensas de 25 y 15 millones de dólares, respectivamente.
¿Implica su aparición pública que el efecto de la deposición de Maduro concluye con la captura de éste, su traslado a Estados Unidos y su juicio en una corte de Nueva York? ¿O es que Cabello y Padrino se convertirán ahora en “individuos cooperadores” para dar paso a una transición pactada en Venezuela?
No está claro. Y no lo está porque, una vez más, el lenguaje de Donald Trump impide tenerlo claro. Por un lado, ha dicho que ellos –Estados Unidos– van a “administrar el país”, pero no queda claro quiénes serían sus aliados en dicho propósito; por el otro, se ha dicho que se favorecerá la restauración de la democracia en Venezuela, pero que no habrá comicios pronto, ni se alentará la asunción de Edmundo González Urrutia, quien ganó las elecciones de 2024.
Lo único claro, pues, es la incertidumbre. Y en ese contexto resulta cada vez más difícil entender qué es lo que el pueblo venezolano ha ganado con el operativo que sacó a Maduro de Miraflores, si al final todo parece seguir exactamente igual que antes.