Verbos que conjugan decepción
COMPARTIR
Ceder y conceder para recibir y acordar son infinitivos que no llegan a conocer ni el tiempo presente ni el futuro
Verbos que quieren ser tachaduras de la esperanza.
Se conjugan verbos terribles como matar, dañar, asesinar, destruir, hundir, interceptar, aniquilar, extinguir. Se apunta quirúrgicamente y se disparan explosivos enormes a velocidad creciente y con racimo de bombas esparcidas.
Todo es a distancia con automatismo certero. Aviones de combate que despegan de un aeródromo navegante para bombardear la tierra desde el mar. Se arremete contra refinerías, aeropuertos, centros de comunicación, puentes y, colateralmente, se dañan escuelas, hospitales, templos y zonas residenciales.
TE PUEDE INTERESAR: La unidad de lo diverso
ADICCIÓN AL CONFLICTO
Se impide el paso de combustibles y se corta el paso a la energía eléctrica y al gas. Se practica un terrorismo financiero que intenta suspender aprovisionamientos de costo elevadísimo.
Se cierra la puerta a la cesación de fuego y a la intercomunicación de diálogo diplomático que termine con la decepción de guerras endémicas, sin rendición incondicional.
UN ORGANISMO SIN TUMORES
Ceder y conceder para recibir y acordar son infinitivos que no llegan a conocer ni el tiempo presente ni el futuro. La adicción al conflicto enfrenta soberbias y rechazos recíprocos de enemistad enfermiza.
Canadá y México han abierto horizontes para libertad, soberanía y diversidad, suprimiendo lo tumoral y renovando lo orgánico.
TE PUEDE INTERESAR: Trump no descarta atacar reservas de petróleo de Irán; reprocha falta de ‘entusiasmo’ para reabrir estrecho de Ormuz
RESPETO A CUERPO Y ALMA
Hay falsas euforias. Son temporales, fugaces. Son provocadas. Producen un placer que daña. Comes, bebes, fumas, tragas y te inyectas.
Engañas a tu cuerpo. No lo respetas. Se va creando una necesidad, una adicción. Se busca repetición sin ver consecuencias. Se dañan órganos.
Se pierden potencias y facultades. Se atrofia la memoria, la fertilidad. Se perturban los equilibrios orgánicos y, entonces, se sufre y se padece.
No eres capaz de renunciar, de alejar, de cesar porque quedas atado por el alcoholismo, la drogadicción, la tragazón. No hay sobriedad ni moderación. Te deshumanizas y te devalúas... Te robas el tesoro de tu alma, que es tu espiritualidad... Es mejor nunca empezar esa idolatría y defender vida, salud y juventud.
TÉ CON FE
– ¿Qué se entiende por “amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y amar al prójimo como a ti mismo”?
– Significa que el amor a Dios ha de ser afectivo, existencial, intelectual y activo para amarte a ti mismo y así poder amar y ser prójimo para todos.