Zacatecas, o el arte (4T) de botar el poder

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Opinión
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La elección errónea de varios aspirantes a las gubernaturas del año próximo podría ser el inicio de un efecto dominó que culmine con una zarandeada severa para la Cuarta Transformación

Decía doña Esperanza, mi materna abuelita yucateca, cuando era menester desechar algo: -¡Niiiño, bota eso que ya no sirve! También me advertía, con su marcadísimo acento meridano y usando el mismo verbo, que cuidara las cosas:

-Si no cuidas eso, lo vas a botar, niiiño.

Morena, 15 años de qué...

“Lo vas a botar”. Lo vas a tirar, quería decir ella, pero también que lo iba a romper, o a desgastar, por el uso poco cuidadoso de algún objeto. “Se gastó” implicaba “ya no hay cochinita”, pero igualmente “lo echaste a perder” con el implícito “Te lo dije”, “Te lo advertí”, que también podía ser sintetizado con un despectivo “¿Viste?”.

Morena botó Zacatecas. La mala elección de candidaturas, el ejercicio poco cuidadoso del poder (para decirlo suavemente), sobre todo el depositado en la familia Monreal: el actual gobernador, David, tiene una aprobación de apenas 32 por ciento (niveles de Enrique Peña Nieto en su peor momento) y su hermano senador, Saúl, que pretendía ser candidato al gobierno estatal en 2027, tiene un sonoro menos 20 de opiniones. Todo ello aparentemente provocará que ese partido y su candidatura sean botados del gobierno local en los comicios de 2027, si le hacemos caso a la más reciente encuesta en vivienda de Enkoll para El Universal:

“Pensando en la próxima elección para gobernador o gobernadora de Zacatecas, ¿qué preferiría usted?”.

El 31 por ciento que siga gobernando Morena, contra el 56 por ciento que prefiere un cambio de partido en el gobierno. Es decir, apenas tres de cada diez zacatecanos quieren al partido guinda en el poder estatal. El 51 por ciento ya tiene una opinión regular, mala o muy mala de ese instituto político, contra el 45 por ciento de opinión favorable. A nivel nacional es a la inversa. El desgaste del ejercicio del poder y el mal desempeño gubernamental, de acuerdo con la ciudadanía de Zacatecas, ya le pasaron factura, como antes le sucedió al PRD y previamente al PRI.

¿Por cuál partido no votaría nunca la gente? Respondió que, en primer lugar, Morena, con 36 por ciento, seguido del PRI con 33 por ciento. Es decir, en Zacatecas la 4T ya superó al mismísimo priismo como el partido más repelente en apenas 15 años. Qué fuerte. Tsss, dirían los más jóvenes.

¿Consecuencia de todo lo anterior? Ni Morena ni el PRI. Aparentemente, la ciudadanía de Zacatecas botará a Morena, pero no regresará al PRI, ya que todo apunta a que Movimiento Ciudadano consiga otro gobierno estatal: Jorge Álvarez Máynez (MC), 39 por ciento; Adolfo “Fito” Bonilla (PAN-PRI), 32 por ciento; y Verónica Díaz (Morena-PT-PVEM), 28 por ciento, serían los resultados si hoy fueran los comicios.

Sí, Morena y sus aliados botados hasta el tercer lugar luego de detentar el poder.

Sólo si Álvarez Máynez no se lanzara por la gubernatura, el PRI regresaría por sus fueros (y fierros): Adolfo “Fito” Bonilla (PRI), con 28 por ciento, ganaría por encima de Geovanna Bañuelos (MC-PT), que tendría 26 por ciento (elección cerrada), y Verónica Díaz (Morena-PVEM), con 24 por ciento, seguiría en el tercer lugar, sólo por encima de Miguel Varela (PAN), que se quedaría con 21 por ciento.

El PAN, entre las grietas de Morena

Algunos de los morenistas que conozco se han empezado a marear feo. Andan en negación. Para empezar, Claudia Sheinbaum se cuece aparte; no ha pagado los excesos que varios personajes de la 4T –o cobijados por ella– que resultaron corruptos, traficantes de influencia o, de plano, delincuentes debido a sus vínculos con distintas ramas del crimen organizado (el último caso ocurrió esta semana con el alcalde en funciones de la delegación de Puerto Aventuras en Playa del Carmen, detenido como presunto responsable del delito de extorsión agravada). En política, las caídas, muchas veces estrepitosas, empiezan por un eslabón roto cuyo desgaste primero no se reconoció y después no se asimiló.

La elección errónea de varios aspirantes a las gubernaturas del año próximo (según las quejas de varios grupos morenistas) podría representar el inicio de un efecto dominó que culmine con una zarandeada electoral severa para la 4T. Veremos qué dice la gente en las urnas.

@jpbecerraacosta

jp.becerra.acosta.m@gmail.com

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