A 18 años de su muerte... La triste historia de Rui Torres, presentador de Art Attack
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‘No necesitas ser un experto para ser un gran artista’... era la frase con la que Rutilio Torres Malecón, más conocido como Rui Torres, encabezaba cada una de las emisiones de Art Attack
“Este es el programa que te demuestra que no necesitas ser un experto para ser un gran artista. Así que, ¡al ataque!”. Con esa frase, Rui Torres se convirtió en uno de los rostros más queridos de la televisión infantil en América Latina a inicios de los 2000. Su carisma y cercanía marcaron a toda una generación que lo recuerda como el conductor de Art Attack, un formato que combinaba creatividad, manualidades y entretenimiento educativo.
El programa, transmitido por Disney Channel, enseñaba que el arte podía surgir de objetos cotidianos. Tubos de cartón, botellas, papel periódico o tapas de plástico se convertían en figuras sorprendentes bajo su guía. Más que manualidades, el espacio transmitía un mensaje de confianza: cualquiera podía crear.
A casi dos décadas de su muerte, la figura de Torres sigue envuelta en nostalgia y también en misterio, debido a las circunstancias personales que marcaron sus últimos años.
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EL ÉXITO QUE LO LLEVÓ A LONDRES
Torres condujo la versión latinoamericana entre 2000 y 2002, grabada en Londres, donde el formato original había sido desarrollado por la productora británica vinculada a ITV. Aunque solo fueron dos temporadas, bastaron para consolidar su popularidad en toda la región.
Su estilo espontáneo y frases como “¡Lápiz, papel y alerta!” se volvieron parte de la memoria colectiva. También popularizó trucos como el engrudo casero —mezcla de pegamento blanco y agua— que se convirtió en un recurso básico para miles de niños.
Tras su salida, el programa continuó con el conductor español Jordi Cruz Pérez, quien ya era conocido por la versión europea desde finales de los años noventa.
UNA VIDA ACADÉMICA LEJOS DE LAS CÁMARAS
Después de dejar la televisión, Torres regresó a México y retomó su formación académica. Se graduó como ingeniero en el Instituto Tecnológico Autónomo de México y posteriormente ingresó a estudiar Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo uno de los puntajes más altos del proceso de admisión.
Su vida personal se mantuvo siempre en discreción. Se sabía que estaba casado y que había formado una familia, manteniéndose completamente fuera del foco mediático tras su etapa televisiva.
Sin embargo, el destino cambiaría de forma drástica años después con una tragedia familiar que impactó profundamente su estabilidad emocional.
LA TRAGEDIA Y UN FINAL LLENO DE PREGUNTAS
En 2006, su hija de dos años falleció a causa de una pulmonía tras un viaje familiar al estado de Zacatecas. El golpe emocional habría derivado en una fuerte depresión, según versiones cercanas a su entorno.
El 24 de febrero de 2008, Rui Torres murió a los 31 años. Se habló de una posible sobredosis de antidepresivos e incluso de suicidio.
Según fuentes oficiales, perecido a los 31 años de edad, su acta de defunción aclaró que su deceso se había suscitado tras recibir una herida por proyectil de arma de fuego penetrante de tórax. No se tiene conocimiento del motivo por el que su muerte se dio de esta manera, pero el documento menciona que una investigación judicial se llevó a cabo.
Su familia optó por mantener privacidad absoluta, lo que dejó el caso rodeado de incertidumbre.
Un comunicado institucional lamentó su fallecimiento con un mensaje breve: “Siempre será recordado con cariño por su familia y amigos”. Con el paso del tiempo, su legado quedó asociado a la creatividad, la infancia y una frase que aún resuena en quienes crecieron viéndolo.
DATOS CURIOSOS
· El formato Art Attack se adaptó en múltiples países con diferentes conductores.
· Rui Torres grabó el programa en Londres pese a ser la versión latinoamericana.
· Muchos proyectos del programa usaban materiales reciclados antes de que el concepto fuera tendencia.