La muerte, un tema presente en la obra Manet, Goya, Siqueiros, Picasso y Caravaggio

Artes
/ 11 octubre 2021

La muerte es un tema presente en la obra de José de Madrazo, Jacques-Louis David, Luis García Hevia, Édouard Manet, Francisco de Goya, David Alfaro Siqueiros, Pablo Picasso, Andrea Mantegna, Fernando Botero y Caravaggio.

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”, dijo el escritor argentino, Jorge Luis Borges. Y como en estas fechas toca hablar de la muerte, veamos aquí, como ha inspirado a artistas y estilos, y cómo la han reflejado algunas pinturas.

“LA MUERTE DE VIRIATO”

En consonancia con la muerte de este personaje histórico del siglo II antes de Cristo por traición, en este enorme lienzo, obra maestra de José de Madrazo, pintado a principios del XIX fue realizada con un extremo cuidado por la significación del tema, un episodio de la historia de España, y fue fundamental en el desarrollo posterior del género a lo largo del siglo XIX.

Pensado como cabeza de una ambiciosa serie de lienzos de escenas de la resistencia de los pueblos peninsulares frente a la dominación romana en Hispania, Madrazo quiso concebir esta escena histórica con toda la grandiosidad y dramatismo de las obras que había visto y estudiado durante su formación, junto al gran maestro neoclásico David, en su estancia en Roma.

$!Imagen de El torero muerto (Le torero mort), obra de Manet. EFE/Yoko Kaneko

En la obra se aprecia una imagen de gran dinamismo en la que el campamento del fondo adquiere un amplio desarrollo, una versión que es todo un desarrollo de concepción contenida e icónica trasferida a un cuadro épico y monumental.

Compuesto a modo de relieve, la lectura moral del asunto vendría a suponer la advertencia a los gobernantes sobre el peligro constante de traición, urdida en el seno de los colaboradores más íntimos, como le ocurrió a Viriato, así como la exaltación del valor de los líderes, invencibles en los campos de batalla, sólo vulnerables durante el sueño.

$!Fotografía del cuadro La muerte de Pablo Escobar, donada por el maestro Fernando Botero a finales del año 2010, en el Museo de Antioquia, en Medellín (Colombia). EFE/Luis Eduardo Noriega

“LA MUERTE DE MARAT”

“La muerte de Marat” de Jacques-Louis David, (1748-1825) (Museo de Bellas Artes de Bélgica) lo pintó mientras se encontraba escribiendo en su bañera sobre una tablilla para trabajar.

Fue el 13 de julio de 1793, mientras trabajaba, su mujer le avisó que tenía una visita, llamada Charlotte Corday. Esta afirmó tener información confidencial sobre un grupo de girondinos fugitivos, algo que despertó el interés de Marat, médico y político francés, quien invitó a la extraña. Al final de la charla, la mujer sacó un cuchillo de su vestido y se lo clavó en el corazón, éste pudo llamar a su esposa, pero murió unos segundos después.

Como amigo íntimo de Marat y miembro de los jacobi nos, David recibió dos encargos: planificar el funeral y pintar la escena de la muerte.

$!La muerte de Viriato, de José de Madrazo. EFE/Kote Rodrigo

En su característico estilo neoclásico, la pieza muestra a Marat desplomado sobre su bañera empapada de sangre en una composición perfectamente equilibrada; Marat y su bañera forman un plano horizontal al frente de la ausencia de fondo.

Es toda una escena teatral e idealizada en la que David optó por dar hasta un toque clásico al propio político, sin su dermatitis, para representarlo con una piel sin manchas con una pose como si fuera un mártir.

“MUERTE DEL GENERAL SANTANDER”.

“Muerte del General Santander” es uno de los cuadros más conocidos del artista colombiano Luis García Hevia, (Museo Nacional de Bogotá). Pintor y fotógrafo nacido en Santafé, 1816 -1887 fue el primer artista colombiano en emplear la técnica fotográfica.

En esta obra aparece el general rodeado por un grupo de serios personajes retratados a su alrededor, de los que solo uno mira al espectador y él, moribundo, aparece con la cabeza vendada.

Su trabajo como fotógrafo de guerra le permitió fotografiar las ruinas del Convento de San Agustín tras el ataque del general Leonardo, que está considerada como la primera fotografía revelada sobre papel realizada en Colombia y suyo fue también el primer reportaje fotográfico sobre una guerra.

$!Visitantes observan El amor y la muerte de la serie Caprichos de los grabados del español Francisco de Goya (1746-1828) . EFE/Miguel Menéndez V.

García Hevia intervino en 1860 en la campaña contra el Gobierno de Mariano Ospina, al inicio de la Guerra Civil donde resultó herido, también como el general retratado, en la cabeza, lo que le provocó una parálisis y falleció pocos años después.

“TORERO MUERTO”

“Torero muerto”, obra de Édouard Manet en 1864. El artista pintaba personajes rudos, prostitutas desnudas y, de repente, un torero muerto, posiblemente perteneciente a un cuadro más grande, una corrida de toros, pero debido a malas críticas recibidas fue recortado por el propio autor.

Enviado al Salón de Otoño de París de aquel año, espantó a los críticos. La figura del torero en escorzo les pareció falsa, no se entendió el extraño punto de vista, ni la luz irreal sin sombras a pesar de la intención de dar realismo. Con el fondo neutro, Manet quería imitar a Velázquez, su ídolo, pero nadie lo entendió y sólo vieron un torero flotando.

Esas innovaciones pictóricas por las que se le considera el padre del impresionismo, fueron en su época objeto de críticas. Manet se las tomó muy mal y, en cuanto vio al crítico que hizo esas observaciones al cuadro, le estampó el puño en la cara y le exigió un duelo.

$!Vista de la una de las obras que Pablo Picasso dedicó por la muerte de su amigo Casagemas, que se suicidó por desamor con sólo 21 años en París. EFE/Sebastião Moreira

“EL AMOR Y LA MUERTE”

El cuadro “El amor y la muerte”, de Francisco de Goya y Lucientes aborda el tema de la pasión amorosa que conduce a la muerte, una aguatinta del Museo del Prado. El artista critica la práctica del duelo, prohibido años más tarde por ser una práctica irracional basada en una caduca idea del honor, lejos de la idea romántica de llegar a jugarse la vida por una deslealtad.

En este año en que lo hizo, 1799, Goya fue nombrado primer pintor de cámara, elevando desde entonces su prestigio. El artista fue amigo del político Moratín, con quien intercambiaría ideas para la serie que realizó sobre los Caprichos.

La sátira hacia la mala educación y la ignorancia, fruto de la preocupación de los ilustrados, dejan constancia en sus Caprichos sobre las supersticiones, producto de la ignorancia, como la brujería, manifestación suprema de la falta de instrucción.

También condena de los vicios arraigados en la sociedad y en el clero: la gula, la pereza, la lujuria o la avaricia y, sobre todo, los abusos del poder.

El genial pintor David Alfaro Siqueiros, fue el último en morir de los tres grandes del muralismo mexicano, junto a José Clemente Orozco y Diego Rivera. La obra de Siqueiros, como en este tema “”Los caídos por la Revolución Mexicana”, recoge con gran vigor la conciencia de su época, bebiendo del pensamiento revolucionario que plasmó con fiereza en la ejecución de sus temas.

Una pintura cargada de ácidas críticas, que llevaron al artista a sufrir el destierro primero interior, después exterior en Chile, y a la cárcel en varias ocasiones, por su participación en una manifestación del primero de mayo, y más tarde, en 1960, acusado de promover la “disolución social”.

Un artista potente, con una personalidad arrolladora que vertió tanto en su obra como en su vida hasta su muerte en 1974 de un cáncer que desconoció hasta el último momento.

$!Una visitante del castillo de Chapultepec admira un fragmento de la obra Los caídos por la Revolución Mexicana (1910-1917), del muralista David Alfaro Siqueiros (1896-1974). Siqueiros fue uno de los muralistas más importantes del país junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco. EFE/Mario Guzmán

“CASAGEMAS EN SU ATAÚD”

Pablo Picasso pintó en 1900 a su amigo de juventud muerto: “Casagemas en su ataúd”, obra que se conserva en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Carles Casagemas y Picasso eran parte de la bohemia artística de la Barcelona de principios de siglo XX. Entre excesos y burdeles, se hicieron inseparables y se instalan en París, en un pequeño estudio que convirtieron en una especie de comuna.

En las noches parisinas, Casagemas se enamora perdidamente de una modelo, Germaine, y comienza el desastre, pues la joven le rechaza reiteradamente y Casagemas deja de pintar y se dedica a beber, a tomar morfina... hasta perder la cabeza. Tanto es su deterioro que Picasso se lo lleva de nuevo a Barcelona.

Pero el joven pintor no quiere recuperar la cordura y, tras semanas de excesos y borracheras, vuelve a París en busca de Germaine, quién le rechaza de nuevo. Entonces reúne a unos pocos amigos, incluida Germaine, con el pretexto de despedirse y, tras unas palabras, saca una pistola y dispara hacia Germaine y después hacia su cabeza.

Con su muerte tan dramática, Picasso cae en depresión, no exenta de remordimiento, que afectaría hasta a su pintura. Así comienza su etapa azul, mientras se apaga la vida de su amigo, en plena juventud, a los 21 años, y al que dedica varios cuadros, en los que reflexiona sobre la muerte, el abandono, la tristeza, el desamor.

$!La muerte de Marat de Jacques-Louis David, (1748-1825). EFE/Museo de Bellas Artes de Bélgica

“EL TRÁNSITO DE LA VIRGEN”

El Tránsito de la Virgen”, de Andrea Mantegna (1462) es una de grandes creaciones de este pintor, uno de los grandes del Quattrocento italiano. Pese a faltar el tercio superior, es espectacular la imagen de los ángeles con Cristo recibiendo a la Virgen en los cielos, según la iconografía católica.

La imagen muestra, pues, el último momento terrenal de la Virgen. Según los Evangelios Apócrifos, tras anunciarle San Miguel su fin terrenal, María convocó a los apóstoles, que acuden a su llamada. La cuidada ambientación veneciana, es tomada de su suegro, el gran Jacopo Bellini.

Obra maestra por su perfecta composición, resuelta mediante una hábil contraposición de horizontales (ventana y lecho) y verticales (apóstoles y pilastras); también por el dominio de la perspectiva y por la individualización de los rostros de los apóstoles y el tratamiento del paisaje, una de las primeras vistas topográficas de la pintura italiana.

“LA DORMICIÓN”

“La Dormición” o “Tránsito de la Virgen” de Caravaggio fue la última obra realizada por el artista italiano antes de ser acusado de homicidio en 1606. El naturalismo oponiéndose al manierismo de su tiempo.... .

A pesar de estar considerado por algunos como el cuadro más profundamente religioso, la escena debía representar el tránsito de María, pero fue criticado duramente y rechazado por falta de decoro por los monjes ofendidos, que decían que era un tratamiento muy real de un tema religioso.

Caravaggio representa a la Virgen muerta en la tierra rodeada de unos apóstoles excesivamente normales, de rostros hasta vulgares, que parecen hombres de la calle, que exteriorizan su dolor, o no, ejemplos de la emoción humana.

Fue una pintura que impactó, no solo por el excesivo naturalismo sino también por su contenido espiritual: una virgen demasiado humana de aspecto pobre, con los pies descalzos, de una veracidad tal, que sobrecoge.

Le faltaría el coro superior de ángeles que, junto con Cristo, la reciben a su llegada a los cielos, de ahí quizás ese cuerpo sin rastro de vida, una manera de representación que refleja las ideas contrarreformistas de Savonarola, Felipe Neri, o Carlos Borromeo.

$!El Tránsito de la Virgen, de Andrea Mantegna (1462). EFE/Museo Nacional del Prado de Madrid

DESTACADOS:

+ Desde los pintores clásicos hasta Goya, Picasso, pasando por José de Madrazo o Manet, entre otros, dejaron plasmada en su obra que la muerte “llega a todos”, aunque sea en forma de “vida vivida”.

+ Americanos como el mexicano Siqueiros, el colombiano Fernando Botero, que representó la muerte del más famoso narcotraficante Pablo Escobar, o Luis García Hevia, son algunos artistas que también tienen obras con la parca como inspiradora.

+ “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”, decía el insigne escritor Antonio Machado.

Por Amalia González Manjavacas (Historiadora del Arte) EFE/Reportajes

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