Cultura y Pop:De libros a películas y viceversa
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Ibargüengoitia era un fanático del cine. ¿Habrá sacado la idea de la película de Godard? No me sorprendería
Para marcar el fallecimiento de Brigitte Bardot, la semana pasada el cine de arte local de Maastricht proyectó la película de Jean-Luc Godard “Le Mépris” (1963), traducida al español como “Desprecio.”
Las películas de Godard abrieron posibilidades que han determinado al cine. Muchos de los directores que han venido después emplean sus técnicas, y por eso ahora nos parecen tan normales.
Es verdad, sin embargo, que con Godard existe también una admiración rayana en lo snob; que a ojos actuales sus películas son a menudo pretenciosas y aburridas; y que Godard sacaba provecho de las mujeres que salían en sus filmes. Sin ir más lejos, las secuencias en las cuales Bardot sale desnuda en “Le Mépris” sólo se explican por el interés de Godard de explotar su belleza.
”Le Mépris” está basada en una novela del escritor italiano Alberto Moravia. En papel, la trama suena interesante: para pagar las cuentas, un escritor tiene que escribir guiones de cine que no le interesan. Aún más: su esposa es bellísima, y con tal de impulsar su carrera, parece ponérsela en el plato a un productor estadounidense.
Pero “Le Mépris” es una película difícil de aguantar. Las discusiones son largas e innecesarias, y los personajes desagradables y tontos. Muy pronto queda claro lo que está sucediendo, no hay ninguna revelación ni twist posterior, y las reacciones de los personajes al final no concuerdan con lo que antes parecían sentir.
Pero me gustó ver “Le Mépris” porque, además de medir mejor a Godard y de ver a Bardot desnuda, me permitió hacer una conjetura.
En 1983 Jorge Ibargüengoitia vivía en París, pero lo invitaron a un congreso de escritores en Bogotá. Ibargüengoitia se pensó ir, porque estaba a la mitad de una novela y no quería interrumpir su escritura, pero acepto de último momento.
Al hacer una escala en Madrid su avión se accidentó, y 182 personas murieron, entre ellas el escritor mexicano.
Años después la revista Vuelta publicó un capítulo de la novela que dejó inconclusa. En “Isabel cantaba” un actor utiliza a su mujer para avanzar su carrera—pero la historia ocurre en México, es diferente y mucho más rica, y se reconoce en ella la inmediatez y el universo de las novelas de Ibargüengoitia.
Ibargüengoitia era un fanático del cine. ¿Habrá sacado la idea de la película de Godard? No me sorprendería. Libros inspiran películas, películas inspiran a pintores, pintores a fotógrafos, fotografías inspiran escenas de películas, y vuelta empezar. Con todas las combinaciones posibles.
Por eso los artistas aprecian y consumen constantemente lo que otros artistas hacen.