Cuenta la leyenda que el ajolote no siempre fue un anfibio. Antes de que se convirtiera en la salamandra más querida de México y los esfuerzos por prevenir su extinción florecieran, fue una deidad escurridiza y astuta
Aunque los ajolotes se han reproducido ampliamente como animales de laboratorio y en el comercio de acuarios, donde suelen ser rosas o amarillos gracias a mutaciones genéticas, actualmente es cuestionable que quede una población silvestre significativa
El ajolote, el anfibio más icónico de la zona lacustre de Ciudad de México, en Xochimilco, está cerca de la extinción; por lo que la UNAM lanzó una campaña con el objetivo de salvarlo pidiendo a la sociedad que adopte uno
La casa de Moneda emitió una nueva colección de monedas por los 100 años del Zoológico de Chapultepec, que son alusivas a diferentes animales; obviamente la que representa al ajolote es la más codiciada