Ciencia vs. migraña: ¿Cómo reeducar el sistema nervioso?
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La migraña podría tratarse desde una nueva perspectiva enfocada en el cerebro y no solo en el dolor físico. Especialistas explican cómo la terapia busca modificar patrones neuronales asociados al miedo
La migraña podría abordarse desde una nueva perspectiva terapéutica centrada en el sistema nervioso y no únicamente en el dolor físico. Investigaciones recientes sugieren que esta condición también involucra procesos de aprendizaje cerebral, lo que ha impulsado enfoques como la Terapia de Reprocesamiento del Dolor (TRD), una estrategia psicológica orientada a modificar la respuesta del cerebro ante señales de amenaza.
La psicóloga sanitaria Sandra Ferrer explicó a EFE que esta terapia cuenta con respaldo científico gracias a un ensayo clínico publicado en la revista JAMA Psychiatry, donde 66% de pacientes con dolor persistente reportaron ausencia o reducción casi total del dolor tras cuatro semanas de tratamiento, frente al 10% de quienes continuaron con terapias convencionales.
Según Ferrer, especializada en TRD aplicada a migraña y cofundadora de Migralia, en muchos casos “hay dolor, pero no lesión”, por lo que no siempre existe daño físico que justifique los episodios.
DOLOR DE CABEZA SIN LESIÓN ORGÁNICA
Para entender por qué una persona puede experimentar dolor aun cuando sus estudios médicos resultan normales, la especialista señala que el dolor debe entenderse como una experiencia influida por factores biológicos, psicológicos y sociales.
Los avances en neurociencias del dolor muestran que el cerebro funciona como un sistema predictivo: anticipa amenazas con base en experiencias previas como mecanismo de supervivencia.
En este contexto, Ferrer explica que cuando a una persona se le dice que su migraña es crónica o sin solución, puede activarse una respuesta de miedo y alerta constante.
“La mente puede generar dolor incluso sin daño en tejidos”, explica.
La experta compara este fenómeno con una alarma contra incendios que suena intensamente sin que exista fuego real. Bajo esta lógica, el objetivo no sería “apagar llamas inexistentes”, sino recalibrar el sistema de alarma cerebral.
RECABLEANDO LOS CIRCUITOS CEREBRALES
La Terapia de Reprocesamiento del Dolor busca precisamente ese “recableado” cerebral mediante entrenamiento mental e intervenciones psicológicas, sin medicamentos ni procedimientos físicos.
El enfoque se basa en actualizar el modelo interno del cerebro, es decir, modificar patrones neuronales construidos a partir de experiencias previas para reinterpretar ciertas señales como no amenazantes.
Ferrer señala que esto es posible gracias a la neuroplasticidad, capacidad del cerebro para reorganizarse y generar nuevas conexiones neuronales en respuesta al aprendizaje y la experiencia.
Desde el modelo de Migralia, el objetivo es empoderar al paciente y ayudarle a utilizar recursos internos para revertir la migraña.
“Trabajamos para que la persona tenga una experiencia emocional y mental correctiva, generando voluntariamente cambios cerebrales”, explica.
Con el paso de las semanas, añade, los pacientes comienzan a reaccionar distinto porque disminuye la activación de circuitos cerebrales de alarma. Como consecuencia, la sensación de seguridad aumenta y los episodios migrañosos pueden reducirse.
Según Migralia, estos cambios también han sido observados mediante estudios como resonancia magnética funcional, neuroimagen y electroencefalogramas.
LOS TRES PILARES DE LA TERAPIA TRD NEUROFUNCIONAL
Antes de iniciar el tratamiento, el paciente atraviesa una fase de evaluación clínica para descartar daño orgánico y confirmar que sus síntomas son compatibles con este abordaje.
Una vez superado este filtro, el tratamiento se estructura en tres pilares:
1. Educación en Neurociencias del Dolor (END): Esta primera fase funciona como reeducación sobre el dolor. A través de metáforas como la del incendio, se enseña al paciente a diferenciar entre dolor y daño físico. El objetivo es que comprenda que puede existir una señal intensa de alarma sin una lesión real. Según Ferrer, cuando el paciente deja de buscar causas físicas inexistentes, el sistema nervioso comienza a relajarse y algunos incluso muestran mejoría desde esta etapa.
2. Terapia de Reprocesamiento del Dolor (TRD): En esta fase se trabaja directamente sobre el miedo, considerado una de las emociones que más activa los circuitos cerebrales relacionados con el dolor. La especialista explica que intentar evitar constantemente la migraña puede reforzar el sistema de alerta cerebral. Para romper ese patrón, se emplean herramientas como: indagación somática, para observar sensaciones físicas sin interpretarlas como amenaza; entrenamiento mental orientado a dejar de activar señales de alarma frente a estímulos neutros; y técnicas de atención plena o mindfulness para favorecer cambios neuroplásticos. El propósito es generar nuevas rutas neuronales y desaprender respuestas de miedo.
3. Terapia de Conciencia y Expresión Emocional (TCEE): El tercer componente parte de la idea de que el cerebro procesa dolor físico y emocional bajo mecanismos similares de amenaza. Por ello, esta terapia busca que el paciente reconozca, experimente y exprese emociones en un entorno seguro. De acuerdo con Ferrer, esto ayuda a que el cerebro deje de interpretar dichas emociones como peligrosas.
Al concluir el proceso, el paciente recupera funcionalidad y autonomía, ya que su cerebro deja de anticipar desde el peligro y comienza a hacerlo desde la seguridad.
“El cambio no depende de algo externo como fármacos o dietas, sino de la capacidad del propio aparato psíquico para generar seguridad cerebral”, concluye la especialista.