¿Odiabas correr? El entrenamiento que cambia las reglas

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Vida
/ 4 enero 2026

Correr y caminar mejora resistencia, reduce lesiones y hace el running sostenible.

Para muchas personas, correr es sinónimo de agotamiento, dolor y frustración. La idea de mantener un ritmo constante durante varios kilómetros resulta intimidante, especialmente para quienes empiezan o han tenido malas experiencias previas. Sin embargo, existe un enfoque que está ayudando a miles de personas a reconciliarse con el running: el método correr-caminar, una estrategia que combina intervalos de carrera con pausas breves para caminar de forma planificada.

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Lejos de ser una señal de debilidad, este método se ha convertido en una herramienta eficaz para mejorar el rendimiento, reducir el riesgo de lesiones y aumentar la resistencia física y mental. Incluso corredores experimentados lo utilizan para entrenar distancias largas sin castigar en exceso al cuerpo.

$!Para muchas personas, correr es sinónimo de agotamiento, dolor y frustración.

¿En qué consiste el método correr-caminar?

El método correr-caminar se basa en alternar periodos cortos de carrera con descansos activos caminando, antes de que aparezca la fatiga intensa. A diferencia de detenerse solo cuando ya estás exhausto, las pausas están programadas de forma intencional, lo que permite recuperar el aliento, hidratarse y mantener una técnica de carrera más estable.

Aunque muchos lo asocian con principiantes, este enfoque no es solo una etapa de transición hacia la carrera continua. Para muchas personas se convierte en una práctica permanente que les permite entrenar de forma constante durante años, adaptándose a cambios de agenda, edad, nivel físico o etapas de la vida.

Un método con historia y resultados

Esta estrategia fue popularizada en la década de 1970 por Jeff Galloway, corredor olímpico que, tras sufrir lesiones y estancamiento, empezó a introducir pausas de caminata en sus entrenamientos. El resultado fue sorprendente: mejoró sus tiempos y redujo el desgaste físico. Desde entonces, el método ha ganado popularidad y hoy es utilizado por cientos de miles de corredores en todo el mundo, incluidos participantes de maratones y medio maratones.

Beneficios físicos comprobados

Uno de los principales atractivos del método correr-caminar es que reduce el impacto repetitivo sobre músculos y articulaciones. Estudios con corredores de maratón han mostrado que quienes usan esta estrategia experimentan niveles similares de esfuerzo cardiovascular que los corredores continuos, pero reportan menos dolor muscular y fatiga tras la carrera.

Además, funciona como una forma de entrenamiento por intervalos. Al alternar intensidades, el corazón y los pulmones trabajan de manera eficiente sin sobrecargarse, lo que favorece la absorción de oxígeno y ayuda a los músculos a recuperarse durante el ejercicio. Esto puede traducirse en mayor resistencia y, en muchos casos, en mejores tiempos generales.

Caminar antes de llegar al agotamiento también permite mantener una técnica de carrera más constante, lo que contribuye a prevenir lesiones comunes asociadas al cansancio y a la mala postura.

$!Lejos de ser una señal de debilidad, este método se ha convertido en una herramienta eficaz para mejorar el rendimiento.

El factor psicológico: correr sin miedo

Más allá de lo físico, el método correr-caminar tiene un impacto mental importante. Saber que habrá descansos regulares hace que entrenar resulte menos abrumador. En lugar de pensar en kilómetros interminables, el corredor se concentra en completar un intervalo a la vez. Cada nuevo ciclo es una oportunidad para reajustarse y continuar.

Esta sensación de control y logro continuo es clave para crear el hábito y mantener la motivación a largo plazo.

Cómo empezar sin complicaciones

No existe una proporción única de correr y caminar que funcione para todos. Algunas personas comienzan con intervalos cortos de carrera y otros más largos de caminata; otras hacen lo contrario. La recomendación general es experimentar hasta encontrar un ritmo que se sienta sostenible.

Durante las pausas para caminar, conviene mantener un paso ágil y usar el tiempo de forma consciente: recuperar la respiración, hidratarse y prepararse mentalmente para volver a correr.

Cambiar la mentalidad lo cambia todo

Uno de los mayores obstáculos es aceptar que caminar durante una carrera no es “hacer trampa”. En realidad, es una decisión estratégica orientada al rendimiento y a la salud. Para muchas personas, este método no significa correr menos, sino correr más y durante más tiempo.

Si nunca te ha gustado correr, el enfoque correr-caminar podría ser justo lo que necesitas para cambiar de opinión.

Editora de Estilo de Vida. Apasionada creadora de contenido digital y su posicionamiento a través de SEO.

Con más de 5 años de experiencia haciendo comunicación en temas de política, finanzas personales, economía y estilo de vida.


Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

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