¡Ojo! Conjuntivitis y alergias: Los desafíos de las lentillas
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Con la llegada de la primavera y el aumento de alérgenos como el polen, los casos de picor ocular, lagrimeo y enrojecimiento se vuelven frecuentes incluso en las personas que no le suelen padecer alergias
El uso de lentillas sin una correcta higiene y supervisión médica puede derivar en infecciones oculares, conjuntivitis e incluso daños permanentes en la visión. Especialistas en oftalmología, como los de Miranza, advierten que estos dispositivos deben tratarse como lo que son: un producto sanitario que interactúa directamente con la salud del ojo y requiere cuidados estrictos.
En temporadas como la primavera, el riesgo aumenta debido a la presencia de alérgenos y factores ambientales que favorecen la irritación ocular. Por ello, la prevención, el uso responsable y la atención a los síntomas se vuelven clave para evitar complicaciones.
EL DESAFÍO DE LAS LENTILLAS
Las lentes de contacto son una solución eficaz para corregir problemas como miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. Sin embargo, su uso prolongado puede afectar la oxigenación de la córnea, ya que esta obtiene el oxígeno directamente del aire y la lágrima.
Cuando se exceden las 8 a 12 horas recomendadas, puede aparecer edema corneal, crecimiento anormal de vasos sanguíneos o fatiga visual severa. Aunque los materiales actuales son más transpirables, no eliminan la necesidad de limitar su uso diario.
HIGIENE Y OTRAS RECOMENDACIONES
La higiene es el principal escudo contra infecciones. Muchas complicaciones graves no provienen de la lentilla en sí, sino de errores en su manipulación.
Entre las medidas esenciales destacan:
* Lavarse las manos con jabón neutro antes de tocar las lentes.
* Evitar cualquier contacto con agua, ya que puede contener microorganismos peligrosos como la Acanthamoeba.
* Utilizar únicamente soluciones desinfectantes específicas.
* Limpiar y secar correctamente el estuche, además de reemplazarlo con frecuencia.
CUIDAR EL ENTORNO
Factores externos como el uso prolongado de pantallas, el aire acondicionado o el calor pueden empeorar la sequedad ocular.
La regla 20-20-20 ayuda a reducir la fatiga visual, mientras que el uso de gafas de sol protege la retina y previene daños a largo plazo.
¡OJO! LLEGAN LAS CONJUNTIVITIS....
Durante la primavera, los casos de conjuntivitis aumentan. El Dr. José Alberto Muiños, director médico en Miranza Clínica Muiños, advierte: “Detrás de un ojo rojo, a veces existen distintos tipos de conjuntivitis”.
La conjuntivitis alérgica es común en esta temporada, pero también puede presentarse la conjuntivitis papilar, relacionada con el uso de lentillas, que puede poner en riesgo la visión si no se trata a tiempo.
Existen además formas irritativas, provocadas por sustancias como cloro o contaminación, e infecciosas, causadas por bacterias o virus. “El origen determina el tratamiento. No todas las conjuntivitis requieren lo mismo”, subraya el especialista.
LENTES DE CONTACTO + MALOS HÁBITOS
El uso inadecuado de lentillas incrementa el riesgo de problemas oculares. “Las lentillas son un cuerpo extraño que necesita la humedad del ojo. El calor o el aire acondicionado favorecen la sequedad, lo que tiende a irritar el globo ocular”, explica el médico.
Además, insiste en un error frecuente: “El enemigo total de las lentes de contacto es el agua. Nunca deben limpiarse con ella, solo con suero fisiológico”.
DE LA MOLESTIA A MAYORES COMPLICACIONES
Ignorar síntomas como enrojecimiento persistente, secreción o dolor puede derivar en infecciones más graves o incluso en úlceras corneales. “El problema no es solo la conjuntivitis... pueden aparecer infecciones o incluso úlceras corneales”, advierte el Dr. Muiños.
Estas complicaciones pueden dejar cicatrices permanentes en la córnea y afectar la calidad de la visión.
CÓMO ALIVIAR Y PREVENIR LA CONJUNTIVITIS
En casos leves, las compresas frías y las lágrimas artificiales pueden ayudar a aliviar los síntomas. Sin embargo, los casos más severos requieren tratamiento médico específico.
Desde Miranza insisten en que la mejor estrategia es la prevención: mantener una higiene adecuada, usar correctamente las lentillas y acudir a revisiones periódicas permite proteger la salud ocular a largo plazo.
LA REVOLUCIÓN DE LAS ‘LENTILLAS FIJAS’ O LENTES ICL
Para quienes no toleran las lentillas convencionales, existen alternativas como las lentes intraoculares fáquicas (ICL), que se implantan mediante cirugía y funcionan como una solución permanente.
A diferencia de otras técnicas, no alteran la córnea, pero requieren una valoración médica exhaustiva y seguimiento continuo para garantizar su seguridad.
LA IMPORTANCIA DEL CONTROL PROFESIONAL
Más allá del método elegido, el cuidado de la salud ocular no debe hacerse de forma autónoma. Las lentillas requieren prescripción y revisiones periódicas.
Detectar a tiempo cualquier anomalía y mantener hábitos adecuados es fundamental para conservar una visión saludable a lo largo del tiempo.