‘¿Quién dijo que era amor?’: El libro de Roxana Ramos que deconstruye el romanticismo
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Entre redes sociales, roles de género y creencias heredadas, Roxana Ramos propone deconstruir la idea del amor que aprendimos desde pequeños
El amor no es soportar, no es aguantar y no es esperar. Roxana Ramos publicó su más reciente libro ‘¿Quién dijo que era amor?... y otras mentiras que nos creímos’ y, contrario a lo que se puede pensar, no es un manual de cómo amar y ser amado, no revela la forma correcta en la que se debe ser correspondido y, en definitiva, no es un diccionario donde encontrar el verdadero significado del afecto.
Estas páginas vienen con una advertencia clara: “El amor es uno de los temas inevitables de nuestra existencia. Amores, desamores, caídas, levantadas. Pero ¿dónde aprendimos a amar y a ser amados? Todos crecimos con patrones heredados, con ideas construidas —tanto por parte de la familia, como de la sociedad— que no nos pertenecen y que en el fondo nos hacen daño”. Si bien no es explícito, el lector que tome este reto deberá prepararse para deconstruir creencias, pensamientos y conceptos.
“Lo que buscaba es que fuera una experiencia donde no le diga a la gente qué hacer, porque no soy una profesional de la salud. Sin embargo, la intención de este libro, mi intención, era hacerte preguntas”, comenta Roxana Ramos para VANGUARDIA.
REPLANTEARSE, DECONSTRUIRSE Y DESAPRENDERSE: EL MOTIVO
La autora mencionó para esta casa editorial que uno de sus mayores objetivos en este libro es lograr deconstruir la idea del amor que adoptamos desde la infancia, mediante la familia, las personas cercanas o el contenido que se consume. De ahí que este concepto se transforme en lo que muchas veces se practica hoy en día.
El motivo principal detrás de la creación de este libro fue fomentar que las personas se cuestionen y adquieran una voluntad propia de acuerdo a sus deseos, además de reaprender cómo se van a compartir con los demás en esta vida y cómo van a elegir sus relaciones en todo sentido.
“Siento que si viviéramos en un mundo donde más personas estuviéramos conscientes, más despiertos y viviendo la vida que realmente queremos para nosotros, tendríamos una sociedad más equitativa. No tendríamos más gente adaptándose a nuestras necesidades, sino viviendo las suyas propias”, opinó Ramos.
EXCESO DE INFORMACIÓN Y MENSAJES PERDIDOS
Las generaciones jóvenes han hecho viral una oleada de términos como gaslighting, ghosting y love bombing, lo que supondría un auge en responsabilidad afectiva y en la identificación de estos problemas en las relaciones sociales. Sin embargo, la escritora considera que “tener mucha información en realidad no significa nada si el receptor no tiene la apertura de entenderla”.
Sí se ha visto que, cada vez más, las personas cambian hábitos dañinos, recurriendo a terapia. Lo que ahora “nos faltaría es que hubiera mayor acceso a la salud mental y emocional”, explicó.
Asimismo, el acceso a este tipo de información también implica la idealización de ciertos aspectos de la vida diaria en redes sociales. “Empiezas a ver relaciones perfectas y dices ‘yo quiero eso’. Cuando, en realidad, nos hemos enterado de que cuando la cámara se apaga hay maltrato físico, maltrato verbal, indiferencia y es gente monetizando”, agregó Ramos.
De ahí también parte la idea de cuestionar los contenidos que consumimos: “’¿Quién dijo que era amor?’ es una invitación a que tomes las riendas de lo que realmente quieres para ti”.
EL ROMANTICISMO: LA IDEA QUE NOS VENDIERON
En este apartado de ‘¿Quién dijo que era amor?’, Roxana Ramos explora la idea de un amor romántico que nace de la educación: “Nos educaron para tener pareja. No para construir relaciones sanas, no para elegirnos, no para aprender a compartir sin perdernos”.
Y los roles que se juegan en la vida van de la mano de esta idea, donde las niñas deben ser pacientes, comprensivas y ser elegidas, mientras que los niños tenían que proteger, decidir y ser fuertes. De grandes, estas ‘enseñanzas’ se traducen en frases como “si hay celos, es porque hay amor” o “el que te quiere te hará llorar”.
“Empezamos a llamar ‘pasión’ a lo que era ansiedad; ‘destino’ a lo que era apego, y ‘amor’ a lo que en el fondo era necesidad”, escribió Ramos.
El título del libro no es una pregunta que se resuelve en sus 160 páginas. Esa incógnita la contestan los propios lectores basados en la experiencia de lo que pensaban que era el romanticismo. Pero ahora, ¿quién puede definir qué es el amor?