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Director de la Casa del Migrante, manifestó que mientras mexicanos festejaron en Tijuana el cese de los aranceles, las organizaciones de derechos humanos observaron que la actitud del gobierno mexicano fue un acto de sumisión

Tras la negociación entre Estados Unidos y México para definir nuevas medidas migratorias y así evitar la imposición de aranceles, la Casa del Migrante de Saltillo consideró que las personas fueron puestas como moneda de cambio para mantener contento a Donald Trump.

Alberto Xicoténcatl, director de la Casa del Migrante, manifestó que mientras mexicanos festejaron en Tijuana el cese de los aranceles, las organizaciones de derechos humanos observaron que la actitud del gobierno mexicano fue un acto de sumisión.

“Coloca nuevamente a México como un gobierno esquizofrénico que mantiene un discurso de acogida y respeto a los Derechos Humanos, pero que en la realidad no solo mantiene, sino que encrudece su política migratoria.

“Además convierte a las personas y sus derechos humanos en moneda de cambio o truque para mantener contento a un presidente que solo está instrumentalizando una emergencia regional para hacer creer que es una amenaza y poder mantenerse en el poder”, expresó.

 

El activista aseguró que el acuerdo sujeto a una evaluación de 90 días, traiciona el discurso de respeto a los derechos humanos, y permite a la apuesta a la reelección del mandatario de EU.

Respecto al despliegue de la Guardia Nacional, la organización se ha decepcionado, pues mientras dicha institución tenía la intención de pacificar al país, ahora será utilizada para frenar la migración.

Por otro lado, mencionó que en el acuerdo para que los migrantes esperen en México su resolución de asilo en EU, no se contempla que puede demorar más de un año,además de que no se tiene claro quién se hará cargo de ellos; sobre todo ante los recortes en apoyos a organizaciones civiles.