El Bugatti Centodieci une pasado y presente con un estilo propio. Foto: Especial
La marca ha creado un modelo sobre la base del Chiron que rinde tributo a su predecesor, el EB 110, y del que solo se fabricarán 10 unidades

Aunque en Bugatti fuera el Veyron el que tuvo el mayor reconocimiento, estela que después ha sido seguida por el Chiron, la marca ya dio a comienzos de la década de los 90 una lección de lo que debía ser un hiperdeportivo, el adelantado a su tiempo EB 110. Para rendir tributo a la importancia que tuvo para la compañía, ahora ha presentado el Bugatti Centodieci, un homenaje en forma de serie limitada de la que solo se fabricarán 10 unidades, cada una de ellas con un precio de ocho millones de euros (sin incluir impuestos) y todas vendidas de antemano.

Foto: Especial
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Está basado en el último modelo de la casa, el Bugatti Chiron, que ha recibido modificaciones tanto en el aspecto visual como mejoras mecánicas para conseguir incluso más potencia.

Su estética busca combinar los rasgos del Chiron, cuyas proporciones generales es fácil atisbar, con la imagen del EB 110, algo que queda patente en la forma de las entradas de aire del paragolpes delantero y en los cinco agujeros que adornan la carrocería en la zona lateral. A esto suma también elementos propios que no hereda de ninguno de los dos deportivos, como son los finos faros delanteros, el grupo óptico trasero, que ocupa todo el ancho del vehículo, o el agresivo difusor trasero, con dos salidas de escape dobles de orientación vertical.

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Su base mecánica es una de las más puntera del mundo de la automoción, pero Bugatti la ha llevado un paso más allá. Así, emplea un chasis monocasco de fibra de carbono, pero en conjunto se han reducido hasta 20 kilos respecto al Chiron, cuya mecánica, espectacular de por sí, también se ha potenciado: monta el conocido bloque 8.0 W16 con cuatro turbos, pero que ahora desarrolla 1.600 CV, 100 más de lo habitual.

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Gracias a ello es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos, alcanza los 200 km/h desde parado en 6,1 segundos y cruza los 300 en solo 13,1. Su velocidad máxima es de 380 km/h.

Un detalle curioso es que mientras que el EB 110 tomaba su denominación del nombre del fundador de la marca (Ettore Bugatti) y el 110 aniversario de su nacimiento, el Bugatti Centodeici, que significa ‘ciento diez’ en italiano, hace lo propio con el cumpleaños del fabricante.

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Cabe recordar que el EB 110 supuso un antes y un después consu lanzamiento, marcando un más que respetable 3,26 segundos en su aceleración de 0 a 100 km/h e incluso llegando a coronarse como el vehículo más rápido del mundo en la época, consiguiendo alcanzar los 351 km/h con su variante SS (Super Sport).