Figura. Dr. Santiago Hewetson, originario de Irlanda, se nacionalizó mexicano. CORTESÍA
El espíritu aventurero lo trajo a esta ciudad, donde se quedó a vivir; tal vez sin pensarlo ni pretenderlo, sentó la base de la industrialización de la región

El Dr. Hewetson nació en 1797 en el pueblo de Thomastown, condado de Kilkenny, Irlanda, hijo de Patrick Hewetson y Honora Hoyne. Estudió medicina en su natal Irlanda, luego emigró a los Estados Unidos. En San Luis, Missouri conoció a Esteban F. Austin, juntos hicieron el primer viaje de Nueva Orleans al territorio de Texas en 1821. En San Antonio de Béjar, Hewetson se separó de Austin y decidió seguir su camino hacia el sur.

Sentó su residencia en Saltillo, ya que gustó de la apacible ciudad  de aquellos años; desde su llegada se involucró con la sociedad y entre las damas saltillenses, encontró una viuda guapa y rica llamada Josefa Guajardo, con quien se casó sin tener descendencia; el dinero, las relaciones y amistades de su mujer consolidaron su posición social, que resultó favorable para el ejercicio de su profesión y los negocios.

Gracias a su conocimiento del territorio de Texas, en 1826 Hewetson se asoció con su coterráneo James Power, para establecer una colonia de extranjeros en Texas, tal como lo había hecho Austin cinco años antes. El 11 de junio de 1828, el Estado de Coahuila y Texas, a cargo del gobernador José María Viesca, celebró un contrato con James Power, Santiago Hewetson y su apoderado Víctor Blanco, el propósito era colonizar la porción de tierra entre los ríos Guadalupe y Lavaca en la parte de Texas.

Los llamados “Empresarios”, una especie de introductores de personas que se comprometían a llevar familias mexicanas e irlandesas a ocupar las todavía deshabitadas planicies texanas. Entre los pocos requisitos que se pedían a los posibles pobladores, eran que fueran de buen carácter moral y profesar la religión católica.

DENTRO DE LA LEY

Uno de los artículos del contrato entre el Gobierno de Coahuila y Texas y los Empresarios, estipulaba la obligación de no introducir, ni permitir la entrada de delincuentes, vagabundos y hombres de mal carácter. El gobierno coahuilense decidió ceder una enorme por no decir gigantesca franja de tierra entre los ríos Guadalupe y Lavaca.

En 1827 Power y Hewetson solicitaron de nueva cuenta al Gobierno de Coahuila más tierras, nuevamente les cedieron grandes extensiones hacia el oeste del río Nueces, la posesión incluía la Misión de Nuestra Señora del Refugio. Las disputas por la propiedad con otros empresarios obligaron a Power y Hewetson a ceder parte de las tierras al este del río Guadalupe.

La pérdida del territorio de Texas era inminente, se encontraba sin control y la entrada de todo tipo de personas era cada vez mayor.

En 1833 el doctor Hewetson hizo un viaje a Texas para disolver la sociedad con su socio. El ambicioso James Power regresó a Irlanda en busca de más colonos para hacer más asentamientos, logró convencer alrededor de 350 personas para que viajaran con él a Texas y así comenzar una nueva colonia, prometió grandes extensiones de tierra a ínfimos precios.

La oleada de inmigrantes se dio en dos grupos, el primer contingente llegó a Nueva Orleans, el grupo restante lo hizo semanas tarde, una vez en Nueva Orleans, muchos de los irlandeses contrajeron cólera y murieron, otra parte se infectó en el trayecto del viaje de Nueva Orleans a Texas. Los que sobrevivieron permanecieron en Copano y la Misión Refugio, donde formaron un asentamiento con colonos mexicanos.

EL ESTADO TOMA EL CONTROL

En 1836 una vez que los colonos lograron apoderarse del territorio texano, las propiedades vendidas por los empresarios fueron consideradas inválidas por la nueva República de Texas y designadas como propiedad del Estado.

El irlandés convertido en ciudadano mexicano emprendió negocios propios con el capital hecho por la venta de los terrenos que había logrado en Texas.

En 1842 mandó traer desde Inglaterra moderna maquinaria para refundar la fábrica textil que llamó La Hibernia, nombre en latín que daban los romanos a su natal Irlanda.

Se abstuvo de participar durante la independización de Texas, 10 años más tarde, como doctor, atendió a soldados heridos del Ejército estadounidenses caídos en la batalla de La Angostura.

Hewetson era alto, robusto, bien parecido, aunque tardo de movimientos y torpe de palabra, ya que el español nunca lo llegó a dominar. Logró hacerse de muchas propiedades sobre todo en la parte que rodeaba a la Alameda; fue uno de los hombres más ricos de su tiempo. Perdió el habla años antes de su muerte que lo alcanzó el 12 de septiembre de 1870. Después de una larga disputa, las propiedades quedaron en manos de familiares de su esposa, la señora Josefa Guajardo.