Coahuila: Violencia psicológica, la agresión que no deja huellas visibles

+ Seguir en Seguir en Google
Coahuila
/ 7 marzo 2026
#8M

En Coahuila, más de la mitad de los casos atendidos por violencia familiar corresponden a agresiones psicológicas, una forma de maltrato frecuente pero muchas veces normalizada

La violencia psicológica es una de las formas de agresión más comunes dentro de los hogares, aunque con frecuencia pasa desapercibida al no dejar marcas físicas visibles.

En Coahuila, más del 50 por ciento de los casos atendidos en los Centros de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres corresponden a este tipo de violencia, de acuerdo con la Radiografía de la violencia familiar en el estado de Coahuila de Zaragoza, elaborada por la Universidad Autónoma de Coahuila para el gobierno estatal.

TE PUEDE INTERESAR: Aumentan a 107 los casos sospechosos de sarampión en Coahuila; se mantienen cinco confirmados

El estudio analiza información generada entre 2017 y 2023 en los centros ubicados en Saltillo, Torreón, Matamoros, Acuña, Piedras Negras y Frontera. En la mayoría de estos municipios, la violencia psicológica ocupa el primer lugar en incidencia, seguida por la violencia física y, en menor medida, por la económica.

En ciudades como Saltillo y Torreón, este tipo de agresión concentra más de la mitad de los casos registrados. Generalmente es ejercida por el esposo, la pareja o el ex cónyuge, mientras que la violencia física se ubica en segundo lugar y la económica en tercero. En otros municipios, como Acuña o Matamoros, se mantiene una tendencia similar, donde predominan las agresiones psicológicas dentro de relaciones de pareja.

El informe también identifica factores asociados a la violencia familiar. Cuando la persona agresora es el esposo o la pareja, el consumo de alcohol aparece como el principal detonante, seguido de los celos y el uso de drogas. En varios municipios, el machismo se mantiene como un factor persistente que influye en la reproducción de estas conductas.

Cabe recordar que en Coahuila la violencia psicológica está contemplada dentro del delito de violencia familiar. El artículo 251 del Código Penal del estado establece que esta conducta incluye agresiones físicas, psicológicas, patrimoniales, económicas, sexuales y vicarias, incluso cuando no existan lesiones visibles.

Las sanciones previstas van de seis meses a seis años de prisión y pueden incluir la pérdida de derechos respecto a la víctima, así como restricciones en el régimen de visitas u otras medidas de protección.

De acuerdo con el informe 2024 del Poder Judicial de Coahuila, ese año se atendieron 223 mil asuntos en total, de los cuales el 2.1 por ciento correspondió a casos en juzgados especializados en violencia familiar, lo que equivale a alrededor de 4 mil 683 expedientes. En paralelo, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportan que durante 2024 se registraron 13 mil 22 denuncias por violencia familiar en el estado.

TE PUEDE INTERESAR: UAdeC y Gobierno de Monclova arrancan ‘Inspirando Futuros’ en beneficio de la niñez

Para 2025, la cifra reportada por el SESNSP aumentó a 14 mil 664 casos, lo que colocó a Coahuila como la segunda entidad con la tasa más alta del país, con 431.26 casos por cada 100 mil habitantes. Según el Poder Judicial, en ese mismo periodo los asuntos relacionados con violencia familiar representaron cerca del 2 por ciento de los más de 220 mil asuntos atendidos en la entidad, es decir, alrededor de 4 mil 400 asuntos.

La psicóloga y terapeuta familiar Berenice de la Peña explicó que la violencia psicológica suele pasar desapercibida porque muchas de sus expresiones se han normalizado en la convivencia cotidiana que con frecuencia se justifica como bromas o formas de afecto.

La especialista señaló que este tipo de violencia funciona como un mecanismo de control que puede afectar profundamente la autoestima de quien la recibe con consecuencias como la ansiedad, depresión, ataques de pánico y una sensación constante de no ser suficiente. La repetición constante de críticas o descalificaciones puede generar sentimientos de culpa, miedo o inseguridad, además de provocar aislamiento social y dependencia emocional.

En algunos casos, estas dinámicas derivan en lo que especialistas denominan “indefensión aprendida”, un estado en el que la persona afectada llega a pensar que cualquier decisión que tome será incorrecta, lo que dificulta romper con relaciones abusivas. También puede presentarse el llamado “síndrome de la mujer maltratada”, caracterizado por patrones psicológicos que se desarrollan cuando la violencia es constante y reiterativa, generando miedo permanente, sensación de incapacidad y una progresiva normalización del maltrato.

Cuando el agresor le hace sentir que nadie la querrá o que merece el maltrato, se rompe la red de apoyo social y emocional. Los lazos con familiares, amigos y otras personas cercanas se debilitan, atrapando a la mujer en un ciclo de violencia que, si no se detiene, puede escalar a un suicidio o feminicidio.

Ante este escenario, la especialista hizo un llamado a no esperar a que la violencia se vuelva extrema o física para actuar. Señaló que hablar y actuar frente a estas agresiones es un paso clave para romper el ciclo de violencia y proteger tanto la salud emocional como la seguridad de quienes la padecen.

Temas


8M
A20

Localizaciones



Reportera apasionada, desafiante y polifacética por naturaleza. Egresada de la Universidad Interamericana para el Desarrollo con experiencia en cobertura de política y locales.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM