Denuncian autogobierno, visitas bajo tensión y favoritismo en el Cefereso 18 de Ramos Arizpe
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Madre de recluso acusa actos de tortura en operativos contra reos durante las visitas de familiares
El Centro Federal de Reinserción Social número 18, de Ramos Arizpe, opera bajo un esquema de autogobierno con presunto favoritismo de la dirección del penal hacia un grupo, de acuerdo con el testimonio anónimo de la madre de un recluso que permanece en prisión desde hace cuatro años sin sentencia.
El señalamiento se dio luego de que, durante una visita reciente que realizó la pareja de su hijo para una reunión conyugal, se implementó un operativo contra los internos frente a sus parejas que señalan como actos de tortura.
“Los esposaron de pies y manos, les taparon la cabeza y después supimos que así los trajeron dando vueltas en el interior del Cereso para después llevarlos a Rayos X”, dice.
De acuerdo con la denunciante, el problema no está en que la dirección del penal se blinde ante la posible introducción de sustancias durante estas visitas, sino que estas reglas no son aplicadas para el universo total de los internos.
“Ahí hay dos pandillas. Una que les llaman ‘Los Paisa’ de quienes no sufrimos maltrato, y hay otro grupo que, pues quieren apoderarse del manejo del penal. Quieren cobrar por todo”, dice.
La madre señala que dentro del penal existe una inclinación hacia este segundo grupo que, dice, está conformado por miembros del crimen organizado que fueron internados en el penal de máxima seguridad a partir del 2020.
“Ellos tienen privilegios y a los otros pues los castigan de muchas maneras; en la comida, en el agua para bañarse, les ponen agua fría, en tiempo de frío les prenden el clima, les dan menos raciones de comida”, indica.
La madre del interno, quien prefirió dejar su rostro y nombre en el anonimato por temor a represalias en contra de su hijo, dice que esta situación ha desencadenado violencia a los derechos humanos e incluso intentos de motín que han presenciado las familias durante las visitas.
“Ese día yo fui a la visita de mi hijo y vi cómo estaba saliendo humo de adentro del penal. Cuando íbamos a salir empiezan a gritar ‘¡Código, código, código!’ y nos detuvieron hasta que ellos dieron la autorización. Salía ese día a las 2 de la tarde y salí hasta las 5”, narra.
Recuerda que uno de los casos donde el penal se vio señalado por la muerte de un interno en años recientes, también desató varios días de descontrol al interior del penal, y dice que la muerte se dio pocas semanas antes de que el interno fuera puesto en libertad.
“Yo me había detenido a denunciar y no decir nada, pero ahorita temo porque pues ya sé que ha habido muertes ahí y temo por la vida de mi hijo”, dice la madre del interno.