Impagable, deuda de agua con EU; se comprometen recursos hídricos de Monterrey
COMPARTIR
Expertos advierten que renegociar el Tratado de 1944 abriría una “caja de Pandora”, por lo que respaldan ajustar la escasez mediante el Sistema de Minutas de la Comisión Internacional de Límites y Aguas
Al cierre del ciclo hídrico, previsto para este 24 de octubre, el déficit de agua que México mantiene con Estados Unidos bajo el Tratado de 1944 se aproxima a los 300 millones de metros cúbicos. Expertos consideran que el volumen es prácticamente impagable en las condiciones actuales, debido al paulatino descenso de los caudales del Río Bravo. Esta situación compromete directamente las fuentes de abastecimiento de la zona metropolitana de Monterrey.
Durante el foro Aguas Compartidas entre México y Estados Unidos, Rosario Sánchez, directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales, advirtió que la obligación de cubrir el adeudo actual, sumada al déficit acumulado del ciclo anterior, coloca al país en un escenario de severo incumplimiento.
Indicó que, para intentar compensar la escasez, la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) aprobó la Minuta 331, mediante la cual se autorizó extraer agua de la cuenca del Río San Juan, que alimenta la presa El Cuchillo y abastece a la zona metropolitana de Monterrey.
Sánchez destacó que esta medida trasladó parte de la problemática a la escala local e incrementó la vulnerabilidad hídrica de Monterrey.
A ello se suma la tensión con Tamaulipas, ya que el compromiso de trasvasar agua hacia la presa Marte R. Gómez compite por las mismas reservas. Cuando México no logra cumplir con sus obligaciones ante Estados Unidos, la cuenca tamaulipeca resiente recortes directos.
Ante esta crisis, investigadores y especialistas reunidos en el simposio Construyendo puentes sobre las aguas compartidas señalaron que no es necesario renegociar desde cero el Tratado de 1944. Advirtieron que calificarlo de obsoleto e intentar modificarlo de fondo podría abrir un escenario de incertidumbre y tensiones políticas.
“Dejemos el tratado como está y su sistema de minutas... El tratado es hermoso, a lo mejor necesita una maquilladita y para eso tenemos las minutas”, indicó Sánchez.
Los especialistas plantearon utilizar el sistema de minutas de la CILA como un mecanismo de adaptación operativa que permita realizar ajustes específicos ante las sequías sin modificar el marco diplomático de fondo.
Finalmente, Sánchez propuso pasar del reparto tradicional del agua a un modelo de “redistribución de la escasez”. Durante el foro, los participantes urgieron a priorizar las inversiones en las sierras, consideradas “fábricas de agua”, así como atender los niveles de salinidad del recurso y corregir los rezagos en la infraestructura doméstica.