Dime de qué colonia eres y te diré qué Saltillo llevas dentro

+ Seguir en Seguir en Google
Saltillo
/

Los barrios tradicionales conservan una parte importante de la memoria histórica de la ciudad

¿De qué colonia eres? En Saltillo, la respuesta dice mucho más que el lugar donde vivimos. Ser del Centro, Ojo de Agua, la Guayulera, Bellavista o Saltillo 2000 es hablar de recuerdos, vecinos y una historia que sentimos propia.

Una ciudad no se construye solamente con viviendas y vialidades. También se construye con costumbres, paisajes y sentido de pertenencia.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/el-problema-no-son-los-gatos-CF23730376

Desde los años setenta, el crecimiento industrial, la llegada de nuevas familias y la expansión habitacional transformaron Saltillo. La ciudad se extendió más allá de sus barrios tradicionales y aparecieron nuevas colonias y fraccionamientos. Según información municipal difundida en 2024, al cierre de 2023 se registraban 1,029 colonias y fraccionamientos: 423 colonias y 606 fraccionamientos.

Pero detrás de los números hay una pregunta más interesante: ¿qué hace que una colonia tenga identidad?

El Centro, con sus plazas y edificios, conserva huellas de distintas épocas. El Ojo de Agua, la Guayulera y los Panteones guardan memorias que sus habitantes reconocen como propias. También están el Mirador, Cerro del Pueblo, Bellavista, La Aurora, Rancho de Peña, la Zaragoza, Hidalgo y Guerrero, con paisajes propios.

En otras etapas de crecimiento cobraron presencia Zapalinamé, Saltillo 2000, Las Teresitas, Fundadores, Vista Hermosa, Valle de las Flores, Magisterio, Universidad Pueblo, Puerto de la Virgen, Las Brisas, Mirasierra y Lomas de Lourdes. Cada nombre evoca una forma de vivir Saltillo.

Ninguna colonia permanece igual. Sus habitantes amplían casas, modifican fachadas, abren negocios, plantan árboles y crean jardines. Así construyen una imagen urbana característica, transformada generación tras generación. Desafortunadamente no todos los cambios mejoran el entorno.

Incluso en asentamientos que enfrentan irregularidad en la tenencia de la tierra o carencias de servicios, comienza a formarse una identidad. Las familias trazan sus recorridos, reconocen puntos de encuentro, se organizan y crean su propio paisaje cotidiano. La cohesión social puede surgir antes que la regularización; reconocerla no significa justificar la precariedad ni renunciar al derecho a servicios y seguridad jurídica.

En décadas recientes surgió otra forma de habitar: los fraccionamientos cerrados, presentes particularmente al norte de la ciudad. Bardas, casetas y accesos controlados responden a la búsqueda legítima de seguridad y privacidad. Pero también invitan a pensar en la continuidad de las calles, la integración social y el derecho a la ciudad. No se trata de cuestionar a sus habitantes, sino de evitar un territorio dividido en espacios aislados.

La identidad no nace con el nombre de un fraccionamiento. Surge cuando los vecinos se conocen, una escuela reúne generaciones, una plaza se vuelve punto de reunión y una calle guarda recuerdos compartidos. La realidad es que podemos construir cientos de casas sin construir comunidad.

Saltillo necesita rescatar las historias de sus colonias y reconocer los paisajes que sus habitantes han creado. Pero el orgullo no puede quedarse en nostalgia: debe convertirse en compromiso para cuidar árboles, recuperar parques, mantener limpias las calles, respetar banquetas y participar en las decisiones sobre nuestro entorno.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/convertimos-el-cielo-en-una-bodega-de-cables-FM23859815

Antes de pertenecer a una colonia, pertenecemos a una misma ciudad. El derecho a disfrutarla también exige responsabilidad para cuidarla.

Saltillo no necesita solamente habitantes que presuman el nombre de su colonia. Necesita ciudadanos que se involucren. Porque pertenecer no es solo decir “soy de aquí”, es actuar para que ese lugar sea mejor. La ciudad cambia cuando dejamos de esperar que otros cuiden nuestro barrio y asumimos la parte que nos corresponde.

Temas


A20

Localizaciones



Griselda Salas Alemán es arquitecta, urbanista, ambientalista, investigadora, catedrática y servidora pública. Especialista en desarrollo urbano sostenible, política ambiental, ordenamiento territorial e inundaciones. Ha impulsado proyectos sobre cambio climático, calidad del aire, infraestructura verde, movilidad, gestión del agua y resiliencia urbana.

Cuenta con experiencia en el diseño y adaptación de espacios públicos para poblaciones envejecidas, promoviendo ciudades accesibles, seguras e incluyentes para las personas adultas mayores y personas con discapacidad. Es Presidenta de la Asociación Mexicana de Urbanistas de Coahuila A. C. (AMU Coahuila) para el periodo 2025–2028. Su trabajo ha sido reconocido en el ámbito local y nacional.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM