Robos, vandalismo y adicciones golpean a vecinos de la Guayulera tras retiro de estación policiaca
Se han registrado robos a viviendas, daños a vehículos y hurtos a adultos mayores.
Vecinos de la colonia Rodríguez Guayulera, al poniente de Saltillo, denunciaron un incremento en los casos de robo y vandalismo, situación que —afirman— se ha agudizado tras la desaparición de una estación de policía ubicada junto a la Estación 4 de Bomberos.
De acuerdo con los habitantes, desde hace por lo menos seis meses los incidentes delictivos se han vuelto constantes, principalmente en la calle Quintana Roo, entre las vialidades Manuel Negrete y Carlos Pacheco.
En un reporte ciudadano compartido a VANGUARDIA, al menos 10 vecinos señalaron que en las últimas semanas se registran entre dos y tres robos o actos de vandalismo por semana en distintos puntos de la cuadra.
María Esthela Martínez, una de las afectadas, relató que recientemente fue víctima del robo de una motocicleta y del intento de sustracción de otra, luego de que los presuntos responsables ingresaran a su cochera, poniendo en riesgo su integridad.
Añadió que los robos ocurren a diferentes horas del día, incluso por la mañana, alrededor de las 8:00 horas. Entre los casos documentados se encuentran el robo de artículos del hogar, daños a cristales de viviendas y vehículos, así como el hurto de una silla de ruedas y un andador a personas de la tercera edad.
Francisco Rivera, otro de los afectados, señaló que en varias ocasiones han sustraído herramientas y baterías de su domicilio, sin que hasta el momento haya una respuesta efectiva por parte de las autoridades.
“A mí van tres veces que nos han robado herramientas y dos veces baterías. Nunca hemos visto una respuesta. Una vez vinieron de policía municipal. Ellos dijeron que conocen a todos los raterillos de por aquí, pero que no tienen pruebas suficientes para detenerlos, y creo que ese es un trabajo que tiene que hacer la policía de investigación”, dijo Francisco Rivera, otro de los afectados.
Antonio Bernal y Margarita Figueroa, vecinos con más de 45 años en la colonia, afirmaron que la situación de inseguridad no había sido tan crítica como en la actualidad, tras el retiro de la presencia policial en la zona.
“Esta situación genera gastos para nosotros, tuvimos que pagar cámaras y el vidrio del carro de mi hijo, al igual que el vidrio del carro de mi esposo”, mencionó Margarita.
Mireya Oviedo, también vecina, dice que hace dos meses escuchó que su perro estaba alterado y cuando se asomó por la ventana, se percató de que en el techo de su vecina de un lado, había un hombre con pasamontañas y un machete, y aunque el episodio fue amargo, dice que conforme a las malas experiencias que han tenido los vecinos en las denuncias formales, el resto de los casos no son denunciados ante autoridades como la Fiscalía.
“En el 911 nos pedían describirlo para poder ir, pero pues él andaba de negro y con pasamontañas. Uno tiene la confianza de que las autoridades van a actuar, pero se han hecho denuncias y como quiera no les hacen nada”, dice Mireya.
Esta problemática, se ha expandido a negocios, e incluso resaltan que negocios como el Oxxo más cercano, ha sufrido asaltos una noche mediática.
Por otro lado, Luz Nájera junto con sus vecinos, dicen que han identificado que todos estos episodios delictivos han sido perpetrados por personas que en los videos o de forma presencial, muestran indicios de ser consumidores de drogas, además de que la situación de consumo de sustancias en la zona se ha vuelto cada vez más evidente.
“Los hemos visto pasar en la tarde, incluso cuando hemos ido a recoger a nuestros hijos de la secundaria. Eso también es muy preocupante porque hay muchos niños y adultos mayores aquí”, reclama Luz.
Los vecinos quienes se mantienen en constante comunicación a través de grupos de Whatsapp, urgieron que las autoridades pongan fin a la problemática y que regresan la vigilancia permanente a la zona y no solo los rondines, y aunque si bien están de acuerdo que esta no es una solución de raíz, por lo menos existe una figura de autoridad cercana con quien acudir cuando una situación se presenta.
“Aquí hay mucho espacio, por favor, queremos que vengan, que pongan una caseta o que reactiven la otra donde estaban antes, estamos desesperados”, afirmó María Esthela.