Ángel Sepúlveda, el maestro que dio a la ‘Hormiga’ una lección de futbol para la vida

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Deportes
/ 8 marzo 2026

Era un momento de apremio, que fue asumido con una jerarquía impresionante, y ‘Sepu’ resolvió el tiro penal como debía hacerse para darle el triunfo a las Chivas

El minuto 72 del Clásico Tapatío parecía una escena escrita para la redención. El estadio respiraba tensión y el balón aguardaba inmóvil sobre el punto penal. Armando “La Hormiga” González, campeón de goleo, caminó hacia él con la responsabilidad de cambiar el rumbo de la noche.

Pero el futbol, como la vida, tiene formas caprichosas de enseñar. El disparo no fue el mejor y Camilo Vargas lo detuvo. Durante un instante, el ruido del Estadio Jalisco se convirtió en un murmullo incómodo, casi compasivo.

Para un delantero, fallar un penal es un golpe al orgullo. Más aún en un clásico. Chivas había llegado a ese partido con dudas, arrastrando dos derrotas ante Cruz Azul y Toluca, y ese error parecía pesar como una piedra sobre los hombros del equipo. El empate seguía en el marcador y el tiempo corría como arena entre los dedos.

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Pero el futbol también ofrece segundas oportunidades, aunque no siempre de la forma que uno imagina.

Diez minutos después, al minuto 82, el árbitro Marco Antonio Ortiz Nava volvió a señalar el punto penal. El destino regresaba al mismo lugar donde la historia había tropezado minutos antes. En la tribuna y en la cancha surgió la pregunta inevitable: ¿volvería “La Hormiga” a intentarlo?

Entonces ocurrió algo que rara vez se ve con claridad en medio de la pasión de un clásico: una conversación breve, casi silenciosa. González habló con Ángel “Sepu” Sepúlveda y volteó hacia la banca. No hubo dramatismo, ni gestos exagerados. Solo una decisión madura.

EL BALÓN CAMBIÓ DE DUEÑO

Sepúlveda tomó distancia, respiró profundo y pateó con seguridad. Gol. Chivas ganaba 1-2 y el Estadio Jalisco volvía a ser, una vez más, territorio rojiblanco.

En la conferencia de prensa, Gabriel Milito explicó lo que había sucedido. El técnico argentino confesó que le hubiera gustado que “La Hormiga” volviera a cobrar, porque sabe ejecutar penales con calidad. Sin embargo, reconoció algo más importante: hay momentos que pertenecen a los jugadores.

Y AHÍ APARECIÓ LA VERDADERA LECCIÓN

González no insistió, no reclamó la pelota, no pensó en su revancha personal. Eligió al compañero que se sentía más confiado para el momento decisivo. En el fútbol profesional, donde el ego suele caminar más rápido que la humildad, ese gesto pesa más que cualquier gol.

Milito lo dijo sin rodeos: el delantero “demostró un gran compañerismo y no fue egoísta”.

La victoria fue especial para el entrenador argentino. Chivas remontó el partido y ganó 1-2 en el Estadio Jalisco, un triunfo que llegó justo cuando el equipo necesitaba recuperar energía y confianza. Venían días de críticas, dudas y tropiezos, pero la reacción del equipo mostró carácter.

Sin embargo, más allá del marcador, la escena dejó una enseñanza silenciosa. En el fútbol, como en cualquier camino de crecimiento, el talento no basta. Hace falta aprender cuándo insistir... y cuándo ceder.

Esa es la clase que a veces da el maestro desde la banda.

Porque el verdadero aprendizaje para Armando “La Hormiga” González no estuvo en el penal fallado ni en el gol que no llegó. Estuvo en comprender que los grandes jugadores también se forman en los momentos incómodos, en las decisiones que nadie celebra pero que fortalecen al equipo.

En ese contexto, vale reproducir las palabras del defensor Diego Campillo quien subrayó la importancia de la comunicación y el trabajo en equipo: “Aquí no hay una estrella, somos todos, somos el equipo”, afirmó Campillo, destacando que el diálogo entre los jugadores es parte del buen ambiente que se vive en el plantel. Este tipo de acciones refuerzan la cohesión del grupo, algo esencial para enfrentar los retos de la Liga MX.

Los delanteros viven de los goles. Pero los futbolistas que están destinados a escenarios más grandes también aprenden a jugar para algo más que su propio nombre.

Quizá dentro de algunos años, cuando vuelva a caminar hacia el punto penal en un estadio lleno, recordará esa noche en el Jalisco. No como el día en que falló un penal en un clásico.

Sino como la noche en que entendió lo que significa ser parte de algo más grande que uno mismo.

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Periodista potosino radicado en Saltillo Coahuila, con una experiencia de más de 20 años en medios impresos y la web, como reportero y editor.

Licenciado en Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. Manejo principalmente de noticias locales, comunitarias, deportivas y policiacas.

Hago lo que me gusta y se me retribuye. Eso es felicidad.

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