Del protagonismo al fracaso: Martín Varini se va del Necaxa tras su derrumbe en el Apertura 2026
COMPARTIR
El uruguayo pasó de llevar al FC Juárez a la primera Liguilla de su historia a ser despedido por Necaxa tras un arranque de apenas ocho puntos
Martín Varini pasó en menos de un año de vivir el momento más importante en la historia del FC Juárez a convertirse en una de las primeras víctimas del Apertura 2026. El entrenador uruguayo fue despedido por el Necaxa después de la derrota 0-1 ante Puebla en el Estadio Victoria, un resultado que dejó a los Rayos con ocho puntos en ocho jornadas y terminó por sentenciar su proceso.
La historia resulta especialmente contrastante. En noviembre de 2025, Varini era presentado como uno de los técnicos jóvenes con mayor proyección en el futbol mexicano después de conseguir algo que parecía lejano para los Bravos: meter a FC Juárez a su primera Liguilla en la historia.
El equipo fronterizo terminó el Apertura 2025 en el octavo lugar de la clasificación, tuvo que disputar el Play-In y eliminó al Pachuca por 2-1 para conseguir el histórico boleto a la Fiesta Grande. Posteriormente, enfrentó al Toluca en los cuartos de final y quedó eliminado con marcador global de 2-1.
Aquella campaña convirtió a Varini en una figura importante dentro del proyecto de Juárez. El propio club destacó, al anunciar el final de su vínculo, que bajo su dirección consiguió un récord de 24 puntos y seis triunfos en un torneo, además de la primera clasificación a una Liguilla en la historia de la institución. En total, dirigió 42 partidos con los Bravos, con 14 victorias, 14 empates y 14 derrotas.
El éxito en la frontera provocó que su nombre comenzara a aparecer en otros proyectos. Y uno de los interesados fue precisamente Necaxa.
Los Rayos habían terminado el Apertura 2025 en el decimotercer lugar, con 17 puntos, después de cuatro victorias, cinco empates y ocho derrotas. La directiva buscaba darle un nuevo rumbo al equipo y apostó por el entrenador que acababa de hacer historia con Juárez.
El fichaje parecía lógico: Varini llegaba con prestigio, juventud y el crédito de haber convertido a un equipo modesto en protagonista. Pero en Aguascalientes la historia fue completamente diferente.
Su primer torneo con Necaxa, el Clausura 2026, terminó sin clasificación a la fase final. El arranque del Apertura tampoco mejoró. Tras ocho jornadas, los Rayos apenas consiguieron dos triunfos, dos empates y cuatro derrotas, para sumar ocho unidades y colocarse en la zona baja de la tabla.
Necaxa dominó buena parte del encuentro y buscó el gol durante el segundo tiempo, pero no consiguió abrir el cerrojo poblano. Cuando parecía que el partido terminaría sin anotaciones, Puebla encontró el 0-1 en el tiempo de compensación y se llevó los tres puntos de Aguascalientes.
La caída provocó que la directiva decidiera terminar inmediatamente con el proyecto. Necaxa confirmó que Varini dejaba de ser director técnico del primer equipo, aunque no anunció todavía a su sustituto.
EL CONTRASTE CON LO OCURRIDO EN JUÁREZ ES DIFÍCIL DE IGNORAR
Con los Bravos, Varini consiguió que un equipo que nunca había disputado una Liguilla encontrara una identidad competitiva. Incluso en los cuartos de final ante Toluca, el conjunto fronterizo mostró capacidad para competir contra el campeón y recibió elogios por su planteamiento defensivo en el partido de vuelta.
En Necaxa, en cambio, no logró trasladar aquella versión exitosa del proyecto fronterizo. Los resultados fueron acumulándose hasta convertir la presión en una decisión inevitable para la directiva.
El balance global de su etapa con los Rayos terminó siendo de siete victorias, cinco empates y 13 derrotas, de acuerdo con los registros reportados tras su salida.
Así terminó una aventura que comenzó con expectativas elevadas. Varini llegó a Necaxa como el técnico que había hecho historia con Juárez y se marcha como el entrenador que no pudo levantar a los Rayos.
En apenas unos meses, el uruguayo pasó de ser una de las revelaciones de la Liga MX a engrosar la lista de técnicos cesados. Un descenso vertiginoso que demuestra lo corta que puede ser la distancia entre ser protagonista en el futbol mexicano y terminar víctima de la guillotina.