Jornada de 40 horas elevaría 20% el costo salarial por hora
La disminución de horarios se suma a cambios en salario mínimo, vacaciones, subcontratación y seguridad social que han transformado las obligaciones
GUADALAJARA.-La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales hacia 2030 en México elevaría 20 por ciento el costo salarial por hora ordinaria en los puestos que actualmente cubren 48 horas, al mantener el mismo sueldo por menos tiempo de trabajo.
Este cambio plantea retos para la contratación formal, particularmente entre las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), advirtió Óscar de la Vega, especialista en derecho laboral y seguridad social.
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El abogado consideró que, sin mecanismos que faciliten esa transición, los costos de contratación y la rigidez de ciertas disposiciones pueden influir en las decisiones empresariales y dificultar la generación de plazas formales, aunque reconoció que la informalidad responde a múltiples factores.
“El problema no es solamente la reducción de la jornada, sino que esta transformación no se acompañó de un marco legal suficientemente flexible para organizar el trabajo conforme a las necesidades productivas de cada actividad”, sostuvo.
El especialista precisó que el salario mínimo general pasó de 102.68 pesos diarios en 2019 a 315.04 pesos en 2026, un incremento nominal acumulado cercano al 207 por ciento. Para De la Vega, el desafío consiste en acompañar la ampliación de derechos con condiciones que permitan sostener y generar empleo formal.
“La cuestión central no es si deben ampliarse los derechos laborales, sino cómo hacerlo sin debilitar la generación de empleo formal”, afirmó.
En México, 55.1 por ciento de la población ocupada trabajaba en la informalidad durante el segundo trimestre de 2026, según el INEGI. En Jalisco, la proporción fue de 46.5%, equivalente a 1.78 millones de personas; frente al mismo periodo de 2025, aumentó 1.2 puntos porcentuales.
De la Vega añadió que entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, aproximadamente ocho de cada diez personas que se sumaron al saldo del empleo nacional lo hicieron en ocupaciones informales. Es decir, la mayor parte del aumento neto del empleo correspondió a trabajos informales y no a puestos formales.
“La discusión no debe plantearse como una confrontación entre derechos laborales y competitividad empresarial. México necesita mejores salarios, jornadas razonables, vacaciones dignas y seguridad social. Pero también necesita empresas productivas, inversión y condiciones que favorezcan la creación de empleos formales”, subrayó.
Entre las alternativas para acompañar la reducción de la jornada, De la Vega propuso impulsar bancos de horas y esquemas de contratación por hora que garanticen las prestaciones y la seguridad social. También planteó fortalecer la productividad de las MiPyMEs y simplificar el cumplimiento regulatorio.
Su propuesta apunta a dar a las empresas herramientas para organizar el trabajo conforme a las necesidades de cada actividad, sin desproteger a sus trabajadores. El reto, sostuvo, es armonizar las mejoras laborales con las condiciones económicas necesarias para generar más oportunidades dentro de la formalidad.
“El gran desafío no es únicamente mejorar el empleo formal, sino conseguir que la formalidad deje de ser un privilegio y se convierta en una oportunidad al alcance de todos”, concluyó.