Manufactura en México comienza a experimentar cambios de dirección tras periodo de atonía
El país lidia con ajustes en la política monetaria global, una pronunciada debilidad estructural en este sector y presiones inflacionarias
CDMX - La actividad industrial global y el comercio exterior atraviesan una fase de reconfiguración marcada por señales mixtas entre el dinamismo tecnológico y la desaceleración en sectores clave.
De acuerdo con el más reciente análisis económico, CIAL Insights, de CIAL Dun & Bradstreet, la producción manufacturera en México ha comenzado a emitir señales de cambio de dirección tras un prolongado periodo de atonía, apalancándose de manera determinante en la integración con el mercado norteamericano y el auge de nuevas tecnologías.
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Sin embargo, este proceso de reactivación no está exento de retos, dado que convive con presiones inflacionarias persistentes en Estados Unidos.
El sector manufacturero avanzó 3.2% anual en agosto, consolidando su segunda tasa positiva consecutiva (+1.5% en julio) y alcanzando su desempeño más alto desde enero de 2023. Si bien existe un componente de rebote estadístico debido a la caída de 1.7% registrada en agosto del año previo, el ritmo actual supera con claridad esa contracción previa.
A pesar de este repunte mensual, el acumulado entre enero y agosto aún muestra una ligera baja de 0.2% anual, reflejando que la recuperación es selectiva.
De los 21 subsectores que integran la industria, únicamente cinco se ubican en terreno positivo en lo que va del año. Entre ellos destaca de forma notable la fabricación de accesorios electrónicos, con un crecimiento superior al 20% anual en meses recientes, impulsado por un salto de más de 150% en las exportaciones destinadas a cubrir la demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial en Estados Unidos.
En el ámbito internacional, la economía de Estados Unidos muestra un desempeño industrial en aceleración, con una producción que creció 2.2% anual en septiembre, la cifra más elevada desde septiembre de 2022.
La industria estadounidense prevé expandirse un 1.5% en este ejercicio y elevarse a 2.0% en 2027. No obstante, este sector arrastra un rezago histórico: en los últimos 12 años, solo en una ocasión el PIB industrial superó al PIB general, manteniendo un estancamiento de 0.04% promedio anual frente al 2.5% del PIB global norteamericano.
En paralelo, el consumo privado en EE. UU. exhibe una notable solidez, reflejada en un incremento de 6.3% anual en las ventas al menudeo durante septiembre, respaldado por una baja tasa de desempleo del 4.2% y una estimación de crecimiento económico general de 2.2% para 2026 y 2027.
Esta firmeza de la demanda interna estadounidense ha venido acompañada de mayores presiones en el costo de vida. La inflación en EE. UU. se aceleró a 3.7% anual en septiembre, superando el 3.6% estimado por los analistas y subiendo tres décimas respecto al 3.4% de agosto.
A escala global, el resurgimiento inflacionario ha forzado a diversos bancos centrales a retomar la postura de endurecimiento monetario. Mientras la inflación anual de México se ubicó en un manejable 3.5% en septiembre dentro del rango meta del Banco de México, la Eurozona experimentó tres meses consecutivos al alza hasta llegar a 3.8%, motivando un incremento en su tasa de interés a 2.65%.
En conclusión, los indicadores apuntan a que la economía mexicana experimentará un panorama de oportunidades altamente focalizadas combinadas con sesgos a la baja en el mediano plazo.
Por un lado, la fuerte demanda estadounidense ligada a la Inteligencia Artificial y la tecnología continuará actuando como un motor clave para subsectores exportadores específicos, amortiguando la lentitud del PIB nacional.
Sin embargo, las persistentemente altas tasas de interés de la Reserva Federal para contener la inflación energética limitarán el margen de maniobra del Banco de México para flexibilizar su política monetaria, encareciendo el financiamiento interno.
Esto, sumado al freno prolongado del sector automotriz por presiones arancelarias y al abultado déficit fiscal de EU sugiere que el ritmo de crecimiento de la manufactura y de las exportaciones mexicanas enfrentará techos estrictos en 2026 y 2027, demandando una mayor diversificación industrial y eficiencia competitiva.