Historias reales: 9 asesinos seriales que estremecieron a México
COMPARTIR
De “El Chalequero” a “La Mataviejitas”, estos casos revelan el lado más oscuro de México, con crímenes que impactaron a la sociedad y marcaron la historia de la nota roja.
La historia criminal de México está atravesada por relatos que estremecen. Los asesinos seriales mexicanos no solo dejaron víctimas, sino también preguntas sobre el contexto social, la justicia y la forma en que la violencia se ha documentado a lo largo del tiempo. Desde el siglo XIX hasta la actualidad, estos casos han sido reconstruidos por la prensa, la literatura y la criminología.
Francisco Guerrero, “El Chalequero”
Considerado el primer asesino serial documentado en México, operó entre 1880 y 1888 en la Ciudad de México. Atacaba principalmente a trabajadoras sexuales, a quienes seducía con una actitud aparentemente educada antes de asesinarlas. Se le atribuyen al menos 20 víctimas.
Fue detenido en 1888, condenado a muerte y posteriormente indultado por el entonces presidente Porfirio Díaz. Tras salir de prisión por error, volvió a matar, lo que consolidó su perfil como un criminal reincidente. Su caso sentó precedentes en el estudio criminológico en México.
Gregorio Cárdenas, “El estrangulador de Tacuba”
En 1942 asesinó a cuatro mujeres, entre ellas una compañera universitaria. Sus crímenes ocurrieron en un corto periodo y ocultó los cuerpos en su propia casa. Su detención ocurrió tras ser internado por su madre en un hospital psiquiátrico, donde confesó.
Su historia es particularmente polémica porque, tras años en prisión, fue liberado y reconocido como un ejemplo de readaptación social. Incluso estudió derecho y defendió a otros internos.
Higinio Sobera de la Flor, “El Pelón”
Su caso se hizo público en los años cincuenta. Provenía de una familia acomodada, pero con un entorno familiar violento. Cometió al menos dos asesinatos confirmados, incluyendo el de una mujer a la que secuestró tras ser rechazado.
Fue diagnosticado con esquizofrenia paranoica y enviado al manicomio de La Castañeda. Su comportamiento dentro de la institución, así como los rumores sobre su vida posterior, alimentaron su leyenda.
Macario Alcalá Canchola, “El Jack mexicano”
Activo en la década de los sesenta, fue señalado como responsable de varios asesinatos de mujeres. Aunque solo se comprobaron dos, siempre existió la sospecha de más víctimas.
Su historia está marcada por la frustración personal: fracasó como militar, boxeador y policía. Durante su juicio, desafió a las autoridades dejando mensajes, lo que incrementó su notoriedad mediática.
Las Poquianchis
Este caso destaca por su dimensión colectiva. Las hermanas González Valenzuela operaban una red de explotación sexual en Guanajuato y fueron responsables de la muerte de decenas de mujeres.
Engañaban a sus víctimas, las obligaban a trabajar y, en muchos casos, las asesinaban. El hallazgo de restos humanos en sus propiedades confirmó la magnitud del crimen. Su historia evidenció redes de abuso sistemático y negligencia institucional.
Juana Barraza, “La Mataviejitas”
Uno de los casos más recientes y mediáticos. Entre los años noventa y 2006 asesinó a al menos 16 personas adultas mayores. Se hacía pasar por trabajadora de la salud para ingresar a sus domicilios.
Su captura puso fin a una ola de miedo en la Ciudad de México. Fue sentenciada a 759 años de prisión y su caso abrió debates sobre perfilación criminal y fallas en la investigación.
Raúl Osiel Marroquín, “El Sádico”
Operó a inicios de los 2000 y dirigió sus crímenes contra hombres homosexuales. Los secuestraba, asesinaba y abandonaba sus restos en maletas en distintas zonas de la ciudad.
Tras su detención, sus declaraciones reflejaron una falta total de arrepentimiento, lo que reforzó su perfil como un agresor altamente peligroso.
José Luis Calva Zepeda, “El caníbal de la Guerrero”
Su caso generó gran impacto por la naturaleza de sus crímenes. Fue acusado de asesinar a varias mujeres y de consumir partes de sus cuerpos. Vivía en la colonia Guerrero, en la Ciudad de México.
Fue detenido en 2007, pero murió ese mismo año en prisión. Su historia se convirtió en uno de los casos más perturbadores de la nota roja reciente.
Estos casos no solo narran hechos violentos, también reflejan momentos históricos, fallas institucionales y contextos sociales complejos. Entenderlos permite dimensionar cómo la violencia ha sido parte de la historia de México y cómo ha evolucionado su análisis a lo largo del tiempo.