Defiende nuevamente Sheinbaum a la Nueva Escuela Mexicana frente a los resultados de la Prueba Pisa

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Sheinbaum defendió una pedagogía basada en la colaboración entre estudiantes y profesores

Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa de la llamada Nueva Escuela Mexicana luego de que los resultados de la prueba PISA evidenciaran un retroceso en el desempeño de los estudiantes mexicanos en áreas fundamentales como matemáticas y lectura.

Frente a las críticas que han surgido por la caída de México en la evaluación internacional, la mandataria rechazó que los resultados puedan interpretarse simplemente como un fracaso del actual modelo educativo.

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Por el contrario, sostuvo que la estrategia impulsada por su gobierno parte de una concepción distinta de la enseñanza, en la que se busca que los alumnos tengan una participación más activa dentro del aula y que el aprendizaje no dependa exclusivamente de la memorización.

Durante sus declaraciones, Sheinbaum defendió una pedagogía basada en la colaboración entre estudiantes y profesores. Según explicó, el objetivo de la Nueva Escuela Mexicana es alejarse del esquema tradicional en el que el maestro concentra el conocimiento y los alumnos se limitan a escuchar y reproducir información.

“Mucho mayor participación, colaboración dentro del salón de clases”, señaló la presidenta, al explicar que se trata de “una pedagogía distinta” que, afirmó, cuenta con reconocimiento internacional.

PISA Y EL DESEMPEÑO DE LOS ESTUDIANTES MEXICANOS

La discusión se produjo después de que los resultados de PISA mostraran una disminución en el rendimiento de los estudiantes mexicanos. En comparación con la evaluación anterior, México registró una reducción de siete puntos tanto en matemáticas como en lectura.

Estos resultados han reavivado el debate sobre la calidad de la educación en México y sobre la eficacia de las políticas implementadas durante los últimos años. Para los críticos del modelo educativo, el descenso representa una señal de alerta sobre las deficiencias que persisten en el sistema escolar, particularmente en aprendizajes fundamentales.

Sin embargo, Sheinbaum consideró que las cifras deben analizarse tomando en cuenta otros factores. Entre ellos mencionó la incorporación de un mayor número de jóvenes provenientes de contextos marginados al sistema educativo.

La presidenta sostuvo que el perfil de los estudiantes que participan en las evaluaciones también debe considerarse al momento de interpretar los resultados, pues, desde su perspectiva, la expansión de la cobertura educativa implica incorporar a sectores de la población que históricamente han enfrentado mayores dificultades para acceder y permanecer en la escuela.

SHEINBAUM PONE EL FOCO EN LA RELACIÓN ENTRE ALUMNOS Y MAESTROS

Más allá de las calificaciones obtenidas en matemáticas y lectura, la presidenta destacó otros indicadores incluidos en la evaluación internacional, particularmente aquellos relacionados con la disposición de los estudiantes para solicitar ayuda dentro de las escuelas.

Sheinbaum afirmó que el 82 por ciento de los estudiantes mexicanos recurre a sus profesores cuando necesita ayuda, una proporción que, de acuerdo con la cifra citada por la mandataria, supera el promedio de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que sería de 77 por ciento.

También destacó que el 86 por ciento de los alumnos en México recurre a sus compañeros cuando no comprende completamente algún tema, frente a un promedio de 82 por ciento entre los estudiantes de la OCDE.

Para la presidenta, estos datos ofrecen una perspectiva diferente sobre el funcionamiento de las comunidades escolares mexicanas y, particularmente, sobre la relación que mantienen los estudiantes con sus maestros y compañeros.

“Habla de lo que es el magisterio nacional”, sostuvo Sheinbaum al referirse al porcentaje de alumnos que buscan apoyo de sus profesores.

UN DEBATE QUE VA MÁS ALLÁ DE UNA CALIFICACIÓN

La defensa presidencial coloca nuevamente en el centro de la discusión las diferencias entre medir el aprendizaje mediante pruebas estandarizadas y evaluar otros aspectos de la experiencia educativa.

PISA mide principalmente el desempeño de estudiantes de 15 años en áreas como matemáticas, lectura y ciencias. Su propósito es conocer hasta qué punto los jóvenes pueden aplicar sus conocimientos y habilidades a problemas de la vida cotidiana, además de permitir comparaciones entre los distintos sistemas educativos participantes.

Por ello, los resultados suelen utilizarse como uno de los principales referentes internacionales para evaluar el estado de la educación. No obstante, una prueba de este tipo no constituye por sí sola una evaluación integral de todo un sistema educativo.

En el caso mexicano, el retroceso en matemáticas y lectura plantea un desafío particularmente relevante porque ambas áreas constituyen habilidades fundamentales para continuar con éxito los estudios, incorporarse al mercado laboral y desenvolverse en distintos ámbitos de la vida cotidiana.

La postura de Sheinbaum, por tanto, busca colocar los resultados dentro de un contexto más amplio: reconoce la existencia de dificultades, pero cuestiona que el desempeño obtenido en PISA sea suficiente para concluir que la Nueva Escuela Mexicana ha fracasado.

LA DISPUTA POR EL MODELO EDUCATIVO

El episodio también refleja una discusión de fondo sobre qué debe entenderse por una educación de calidad.

La Nueva Escuela Mexicana plantea un modelo que pretende dar mayor importancia a la participación de los estudiantes, el trabajo colectivo, la vinculación con el entorno y el desarrollo integral de los alumnos. La apuesta se distancia del modelo tradicional centrado principalmente en la transmisión de conocimientos y la repetición de contenidos.

Sus críticos, en cambio, han señalado que cualquier transformación pedagógica debe ir acompañada de resultados sólidos en aprendizajes básicos. Desde esta perspectiva, la disminución registrada en PISA constituye una señal que no debería minimizarse y que obliga a revisar qué tan efectivas están siendo las nuevas estrategias en el aula.

El reto para las autoridades educativas consiste precisamente en conciliar ambos objetivos: construir un sistema que fomente estudiantes participativos, críticos y capaces de colaborar, pero que al mismo tiempo garantice un dominio suficiente de matemáticas, lectura y ciencias.

La discusión, en consecuencia, no se limita a determinar si la Nueva Escuela Mexicana es buena o mala. El verdadero desafío es establecer si las nuevas metodologías están consiguiendo mejorar efectivamente lo que los estudiantes saben y pueden hacer.

Mientras el gobierno defiende una transformación profunda de la manera de enseñar, los resultados de las evaluaciones internacionales mantienen abierta una pregunta incómoda: ¿cómo convertir una nueva filosofía educativa en mejores aprendizajes concretos para millones de estudiantes mexicanos?

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Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la carrera de Periodismo y Comunicación, con una especialidad en Fotografía y Producción Audiovisual, y en Geopolítica.

Ha trabajado para diversos medios y ONGS en Europa y México por más de 15 años. Su enfoque y especialidad son las noticias de Política Internacional y Nacional y conflictos, buscando la veracidad, objetividad y la investigación periodística.

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