Iglesia exige ‘Hechos, no discursos’ y pide a políticos restaurar lo roto en Semana Santa
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El texto llamó a escuchar sin prejuicios a víctimas de violencia, familias de desaparecidos, migrantes, enfermos y personas con ideas suicidas
CDMX.- En el marco de la Semana Santa, la Iglesia hizo un llamado a los políticos y a los líderes sociales a trabajar por la paz, restaurar lo que se ha roto y acompañar a quienes han sido lastimados en su fragilidad.
A través de su editorial Desde la Fe, sostuvo que “trabajar por la paz” es una tarea cercana a la vida cotidiana y la definió como construir puentes, defender la dignidad de quien no tiene voz y apostar por la reconciliación. “Es, en el fondo, tomarse en serio la vida del otro”, señaló.
El texto añadió que, aunque la celebración de la Pascua es central para la Iglesia, también invita a mirar más allá de lo individual y reconocer a quienes viven una realidad distinta. “La Pascua nos invita a mirar más allá de nosotros mismos y reconocer a quienes viven una Pascua distinta”, indicó.
Entre los grupos mencionados, citó a familias que buscan a personas desaparecidas, quienes enfrentan “las heridas de una violencia que no se agota”, enfermos ante diagnósticos inciertos, migrantes en tránsito, adultos mayores en soledad y jóvenes sin espacios para construir futuro.
También incluyó a “los que piensan en este momento en quitarse la vida”, y afirmó que este tiempo representa una oportunidad para hacerles ver “con hechos que no están solos”. “No bastan los discursos o las promesas”, apuntó.
La editorial señaló que lo necesario es escuchar sin filtros ideológicos ni prejuicios, sin reducir el dolor ajeno a una postura o a la agenda de unos cuantos, y atender necesidades concretas.
Añadió que la Pascua no concluye con la celebración religiosa, sino que debe reflejarse en la vida cotidiana. “Comienza ahí, pero se extiende en la casa, en la calle, en las decisiones cotidianas, en la manera en que miramos y tratamos a los demás”, expresó.
El texto concluyó que, más allá de la cercanía con la Iglesia, existe un entendimiento común sobre la posibilidad de recomenzar, buscar justicia y tender la mano, “y no rendirse ante el dolor”.