Guerra contra Ucrania coloca a los rusos en un dilema; votar o boicotear
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En las elecciones legislativas rusas está prácticamente prohibido votar a favor de candidatos pacifistas, que se opongan categóricamente a la guerra en Ucrania
MOSCÚ- Millones de rusos críticos con el Kremlin afrontan un dilema, ya que dudan entre boicotear unas elecciones legislativas en tiempos de guerra con un claro ganador de antemano, Rusia Unida, acudir a las urnas para demostrar abiertamente su descontento o apoyar a cualquier candidato que reste votos al partido del Kremlin.
“¿Qué hacer?”, se preguntan muchos rusos, cuando los cinco partidos con representación parlamentaria apoyan las líneas generales de la política del presidente ruso, Vladímir Putin, y la única formación pacifista, Yábloko, apenas puede presentar un puñado de candidatos.
Y es que los partidarios de la oposición consideran que la votación es otra «”operación especial”, en este caso para demostrar lo que Putin llama «consolidación del pueblo ruso» en torno a la campaña militar en Ucrania.
El boicot, un regalo para el Kremlin
Opositores como Gari Kaspárov no ven sentido a participar en «la farsa» electoral del Kremlin, por lo que llama abiertamente al boicot, algo que ya hizo en votaciones celebradas antes de la guerra, como las presidenciales de 2018 o el referéndum constitucional de 2020.
No son pocos los rusos que apoyaron esa opción en los últimos años, incluidas las presidenciales de 2024, a la vista de los bajos niveles de participación, especialmente en las grandes ciudades.
En cambio sus detractores, como el popular periodista Dmitri Kólezev, considera que el boicot “es un regalo para el Kremlin”, ya que cuanta menos gente vote, más fácil será manipular los resultados.
Al Kremlin le conviene que la participación entre sus críticos sea baja, ya que el recurso administrativo, militares, funcionarios, empleados de empresas estatales, profesores y personal sanitario- siempre vota.
Con todo, según sondeos independientes, la decisión del Tribunal Supremo de eliminar a Yábloko de la papeleta electoral ha aumentado el porcentaje de rusos que quiere boicotear la votación.
Las 12 en el reloj
Otra opción que plantea la oposición, incluido el partido en el exilio Rusia Pacífica, es acudir exactamente al mediodía del domingo a los colegios electorales en una muestra de protesta silenciosa contra el Kremlin.
Miles de rusos ya lo hicieron en las elecciones presidenciales de 2024 en la acción ‘Mediodía sin Putin’, aunque después no todos ejercieron su derecho al sufragio.
“Yo estropeé la papeleta. Puse una cruz en todas las casillas”, comentó a Efe una participante en dicha acción. En las anteriores elecciones legislativas (2021), casi un 3 % de las papeletas fueron invalidadas por ese motivo.
Con todo, sus críticos creen que, de esa forma, elevas el listón que necesitan superar los partidos minoritarios para entrar en la Duma y, por consiguiente, beneficias a Rusia Unida.
Sea como sea, Yábloko, que fue excluido por el Tribunal Supremo, llamó a sus partidarios a estropear la papeleta por listas de partidos en todas aquellas circunscripciones donde no haya candidatos de la formación liberal.
El voto inteligente
“Si las autoridades tienen tan pocas ganas de vernos en las urnas, entonces hay que acudir a votar”, comentó en su canal de YouTube Maxim Kats, el activista y comentarista político más popular entre los jóvenes rusos.
Aunque antes lo criticó, ahora apoya el conocido como ‘voto inteligente’, una iniciativa del fallecido líder opositor, Alexéi Navalni, que ha recuperado ahora su viuda, Yulia. Se trata de votar por cualquiera que pueda hacerle sombra a Rusia Unida, aunque la prioridad la tendrán siempre los candidatos por la paz.
Los partidarios de esta opción creen que si el partido del Kremlin pierde la mayoría, los rusos podrían perder el miedo y las élites comenzar a exigir cambios para detener la guerra que les ha costado tanto dinero. Dmitri Kólezev recuerda que eso ya ocurrió en sistemas autoritarios como Polonia, Brasil o Chile, aunque admite que, en el caso de Venezuela, las autoridades crearon otro Parlamento paralelo.
Con todo, hay quienes recuerdan que, con la excepción de Yábloko, todos los partidos con representación parlamentaria apoyan la guerra, por lo que votar por sus candidatos significa respaldar la continuación de los combates.
En opinión de Yábloko, votar por sus candidatos “es la única forma de ser honesto con uno mismo”, mientras el Voto Inteligente “significaría firmar a favor de la continuación de la guerra y la represión”.
El propio Kólezev reconoce que en 2024 muchos opositores también apoyaron la candidatura presidencial del liberal Vladislav Davankov (Nueva Gente) y que éste después les decepcionó al apoyar públicamente la guerra.
Por ello, Kats decidió abrir una página web en la que analiza a todos los candidatos a la Duma (450 escaños) y, justo antes de que se abran los colegios electorales, recomendará a quién votar y a quién no. Es decir, el dilema entre el pragmatismo y una postura moral decidirá, en el caso de la oposición a la guerra, quién logrará un escaño de diputado.
Prohibido votar por la paz
En las elecciones legislativas rusas está prácticamente prohibido votar a favor de candidatos pacifistas, que se opongan categóricamente a la guerra en Ucrania o simplemente llamen a ambos bandos a declarar un pronto alto el fuego y a iniciar negociaciones de paz.
El Kremlin “no quiere que surja un movimiento pacifista”, comentó a EFE Grigori Grishin, candidato a diputado por Yábloko, antes de ser detenido, por lo que podría tener que abandonar la carrera electoral.
De hecho, la casilla de Yábloko, el único partido que condena la conocida como “operación militar especial”, ha sido eliminada de la papeleta por la Comisión Electoral Central (CEC).
La manzana de la discordia
Yábloko, partido que se ha opuesto a todos los conflictos en los que se ha visto implicado el país desde la Primera Guerra de Chechenia en 1994, inició su campaña con un lema revolucionario en estos tiempos que corren: ‘Por la paz y libertad’.
Para sorpresa de muchos, la formación opositora, la única legal en Rusia, fue registrada por la Comisión Electoral Central (CEC), pero menos de dos semanas después el registro de sus listas federales -unos 300 candidatos- fue revocado por el Tribunal Supremo tras una denuncia del partido ultranacionalista Ródina.
Además de ser tachado de traidor por no visitar a los soldados en el frente, el partido fue acusado de violar los derechos de autor y recibir financiación extranjera, cargos que los medios consideraron políticamente motivados.
Y es que el motivo, según los expertos, fue que Yábloko -que significa manzana en ruso- comenzó a subir en las encuestas como la espuma hasta superar con creces el 5 % necesario para acceder a la Duma o cámara de diputados.
“Se asustaron. El apoyo masivo que recibió Yábloko, especialmente entre los jóvenes, es algo que yo no había visto nunca en mis 25 años en el partido”, comentó Grishin.
Persecución nacional
Desde entonces, las autoridades han puesto en marcha una campaña de persecución contra los candidatos pacifistas de Yábloko por circunscripciones y también contra aquellos que aspiran a entrar en las asambleas regionales y municipales en lugares como San Petersburgo, Pskov, Carelia o el enclave báltico de Kaliningrado.
Esto llevó al histórico líder de Yábloko, Grigori Yavlinski, a acusar a las autoridades de querer privar a los rusos del derecho a votar a favor de un alto el fuego y una solución diplomática al conflicto con Ucrania.
Hasta 16 de candidatos a la Duma federal han sido excluidos en las últimas semanas -seis miembros del partido fueron detenidos el mismo día, el 7 de septiembre, en Sverdlovsk (Urales)-, pero pueden ser muchos más. Yábloko denuncia presiones en más de una veintena de regiones y, a día de hoy, sólo puede participar en las elecciones regionales de Nóvgorod tras ser eliminado de otras siete.
Casi todo los candidatos excluidos son acusados de desprestigiar a las Fuerzas Armadas o mostrar símbolos extremistas, en su mayoría fotografías del fallecido líder opositor, Alexéi Navalni, antiguo miembro de Yábloko.
Ese también fue el motivo para excluir al independiente Boris Nadezhdin, al que la CEC ya impidió desafiar a Vladímir Putin en las presidenciales, y al candidato comunista más popular Nikolái Bondarenko, que tampoco apoya la campaña militar.
La propia palabra paz ha sido prácticamente proscrita de la propaganda electoral, sea por los tribunales, los anunciantes o las fuerzas de seguridad.
“Mejor diez años de negociaciones que un día de guerra”, es la cita del ministro de Exteriores soviético, Andréi Gromiko, que le costó la candidatura a un miembro de Yábloko en Cheliabinsk.
Todo por la Victoria
Mientras, el partido de la guerra es representado por Rusia Unida, cuya campaña electoral es encabezada por Putin por primera vez desde 2007 con el lema ‘Todo por la Victoria’.
De hecho, el conocido periodista independiente Mijaíl Zigar asegura que fue el presidente quien tomó personalmente la decisión de excluir a Yábloko, ya que temía que aglutinara el voto de protesta contra la guerra.
Aunque un 59 % de los rusos abogan por el inicio de negociaciones de paz y el descontento popular con la falta de combustible va en aumento, Putin insiste en que los rusos apoyan «mayoritariamente» la ‘operación militar especial’.
Rusia Unida defiende la continuación de las hostilidades hasta la “victoria final”, aunque en su programa no se explica qué es lo que eso significa y si la toma del Donbás será suficiente para dar por victoriosa la contienda.
Le secundan los otro cuatro partidos sistémicos con escaños en la Duma, que no dudaron en arremeter contra la oposición pacifista y apoyar su exclusión, en ocasiones con denuncias ante los tribunales. Todos han participado en colectas para ayudar a los soldados rusos y han incluido a veteranos de la guerra en sus listas, algo que no hizo Yábloko.