Se colocan los partidos árabes en el centro del tablero, tras una elección israelí sin mayoría clara

Se colocan los partidos árabes en el centro del tablero, tras una elección israelí sin mayoría clara

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por AP

El camino más sencillo hacia una mayoría parlamentaria podría implicar que Eisenkot se aliara con partidos liderados por árabes, que tienen el 14.9% de los votos contabilizados

Internacional
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JERUSALÉN- Los israelíes observaban ansiosos cómo se perfilaban los resultados electorales el miércoles tras unos comicios con la mayor participación en más de un cuarto de siglo, sin que apareciese un ganador claro, por lo que podrían avecinarse semanas de negociaciones para el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y una serie de partidos de oposición que intentan apartarlo del poder.

Las facciones lideradas por árabes habrían logrado un resultado histórico, pero no se sabe si otros partidos contrarios al gobierno de ultraderecha de Netanyahu formarían una coalición con ellas para lograr una mayoría en el próximo parlamento. Todo lo que rodea a los palestinos y sus descendientes sigue siendo un asunto increíblemente sensible en Israel.

Netanyahu busca seguir siendo el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en el país. En unas desafiantes declaraciones tras la votación, descartó la idea de aliarse con formaciones árabes, cuyos votantes representan el 20% de la población de Israel, por considerarla una traición.

Él es Gadi Eisenkot, el hombre con más posibilidades de tumbar a Netanyahu tras las elecciones en Israel

El miércoles, Netanyahu advirtió contra un “gobierno peligroso” que podría incluirlas. No trabajará con los partidos liderados por árabes, y las formaciones han descartado también esa opción.

Su principal rival, su exjefe militar, el centrista Gadi Eisenkot, ha dejado abierta la puerta a asociarse con partidos árabes en ciertas condiciones, como el reconocimiento de Israel como un Estado judío y de Hamás como un grupo extremista.

Pero no se sabe si algunos de los posibles socios de Eisenkot, que han descartado esa alianza, cambiarán de opinión para apartar a Netanyahu del poder.

Los votantes israelíes eligen partidos, no individuos. Con el 85% del escrutinio completado, el Likud de Netanyahu tenía el 20.8 % de los votos y el partido Yashar de Eisenkot el 16.1%. El recuento oficial no indica cuántos diputados tendrá cada uno en el parlamento, conocido como Knéset, que cuenta con 120 escaños.

Los resultados que se perfilaban indicaban que ni el bloque de coalición de Netanyahu ni el de Eisenkot alcanzarían los 61 escaños necesarios para una mayoría; los medios locales proyectaban 53 escaños para Likud y partidos aliados, 48 para Yashar y sus aliados, y 19 para los partidos árabes.

NETANYAHU SIFRE UN REVÉS, PERO NO UNA DERROTA TOTAL

Casi el 78% de los ciudadanos con derecho a voto acudieron a las urnas, la cifra más alta desde 1999. Los resultados definitivos se esperan en los próximos días, incluyendo los de los cientos de miles de votos en ausencia que aún no se han contabilizado de personal militar y diplomáticos.

La votación reflejó inquietud por la alianza de Netanyahu con la extrema derecha y enfado en un país cansado de la guerra por las exenciones al servicio militar concedidas a la numerosa población ultraortodoxa judía; la proporción de votos del partido Likud cayó del 23.4% en 2022. Pero los resultados indican que los oponentes no pudieron capitalizar el dolor causado por el ataque encabezado por Hamás, ocurrido el 7 de octubre de 2023 para expulsarlo definitivamente del cargo.

$!Partidarios del partido Raam, del legislador israelí Mansour Abbas, aplauden y ondean banderas tras la publicación de los primeros sondeos de las elecciones.

Uno de los socios que perdió apoyos fue el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, quien para muchos israelíes representaba la peor faceta del gobierno de Netanyahu al burlarse abiertamente de detenidos palestinos y sostener que muchos de los habitantes de Gaza “ni siquiera son personas”.

El recuento de votos sugería que el Likud seguiría siendo el más votado y el mejor posicionado para que el presidente de Israel, Isaac Herzog, le encargue la formación del nuevo gobierno. Herzog no está obligado a elegir a la formación con más representantes.

“Debemos hacer todo lo que podamos, ciertamente después de ayer, para evitar otra ronda de elecciones”, dijo Herzog el miércoles.

El camino más sencillo hacia una mayoría parlamentaria podría implicar que Eisenkot se aliara con partidos liderados por árabes, que tienen el 14.9% de los votos contabilizados, pero es una maniobra políticamente difícil. En un discurso pronunciado a primera hora del miércoles y centrado en la unidad nacional, Eisenkot se comprometió a formar un gobierno y prometió “una nueva era, una era de esperanza”.

Si nadie llega a un acuerdo, los israelíes podrían volver a las urnas a comienzos del próximo año. Israel celebró cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a un estancamiento similar. No está claro si miles de israelíes que viven en el extranjero volverían a casa para votar, y si los electores árabes volverían a acudir en masa a las urnas.

Netanyahu presionó para atacar a Irán antes de las elecciones de Israel, según funcionarios

También son posibles los gobiernos minoritarios, pero dependerán de la cooperación de formaciones ajenas al ejecutivo para aprobar leyes.

PARTIDOS LIDERADOS POR ÁRABES PODRÍAN SER LA CLAVE

Ante el fuerte desempeño electoral de los partidos árabes, los israelíes han reabierto el debate sobre su identidad.

“No tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo”, dijo Yair Golan, cuyo partido, Demócratas, está a favor de incorporar a los partidos liderados por árabes de Israel a la coalición. “Ya no debemos aceptar la división racista de Netanyahu entre votos judíos y votos árabes”,

Los ciudadanos árabes de Israel, descendientes de palestinos que permanecieron en el Estado tras su creación en 1948, a menudo enfrentan discriminación y son vistos con recelo por su solidaridad con la causa palestina. Esa sospecha se ha intensificado desde el 7 de octubre, aunque entre los fallecidos y capturados en el asalto había también ciudadanos árabes.

El ambiente era de alegría durante la noche en la sede de la Lista Árabe Unida, el único partido árabe que alguna vez ha entrado en una coalición de gobierno, aunque brevemente, en 2021.

“Estamos aquí, no estamos al margen”, declaró el líder del partido, Mansour Abbas.

$!El diputado israelí Mansour Abbas, líder del partido Ra’am, se dirige a sus seguidores en un acto de campaña previo a las elecciones de Israel.

A algunos israelíes les pareció una perspectiva inusual, si no incómoda.

“Poco a poco estamos llegando a una situación en la que tenemos que enfrentar la realidad”, señaló Hanna Doukhan, una votante en Tel Aviv. “No veo una posibilidad de formar un gobierno sin los árabes”.

Otros tenían esperanza. “Esto abriría la puerta a reparar nuestra sociedad” mientras se preserva a Israel como el hogar nacional del pueblo judío, manifestó Eti Wissotzky-Cohen en Tel Aviv.

Y en Nazaret, una de las mayores ciudades árabes de Israel, Awni Zoabi dio gracias a Dios por un posible regreso a la racionalidad en un país donde ha aumentado la retórica extrema. “El idioma árabe se ha vuelto como si fuera un crimen”, afirmó.

LA ACTITUD ANTE UN DIVISORIO NETANYAHU MARCARÁ LOS PRÓXIMOS DÍAS

Netanyahu ha gobernado durante casi 17 años de forma ininterrumpida. Los israelíes ya estaban divididos antes incluso del ataque más letal en la historia del país. Las guerras resultantes, junto con la violencia de colonos en Cisjordania, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con los aliados más cercanos y alimentando el repunte del antisemitismo.

Los partidarios de Netanyahu consideran que está protegiendo la seguridad del país y su identidad judía frente a la presión internacional y a las élites liberales.

“Prefiero que (Netanyahu) arme la coalición”, dijo Ran Cohen, un residente de Jerusalén. “Es el único que sabe cómo hacer el trabajo correctamente, sabe cómo hablar con el mundo”.

Sus detractores sostienen que el mandatario, acosado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y su crisis de rehenes por razones políticas. Afirman que está socavando la independencia del poder judicial. Y acusan a su gobierno de permitir que los judíos ultraortodoxos eviten el servicio militar obligatorio.

Eisenkot es visto por sus simpatizantes como un líder capaz, con credenciales de seguridad intachables. Su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza, y quienes lo respaldan creen que siente profundamente el dolor del país. Los partidos que probablemente lo apoyarían han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a los ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial.

Por Cara Anna y Sam Mendnick, The Associated Press.

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